Washington (CNN) - A Donald Trump le gusta fingir que no es fanático de las noticias por cable.

"La Casa Blanca está funcionando perfectamente, centrada en el sistema de salud, recortes de impuestos, reforma y muchas otras cosas", tuiteó el mes pasado. "Tengo muy poco tiempo para ver televisión".

Eso, por supuesto, no es cierto. Trump está obsesionado con las noticias de televisión por cable. Él no sólo mira los programas, sino que también tuitea sobre ellos, como lo hizo a principios de esta semana en medio de una entrevista de CNN con el senador demócrata por Connecticut, Richard Blumenthal.

Trump no sólo mira horas y horas de televisión por cable, sino que también le importa (y mucho) lo que las principales figuras de la 'tele' piensan de él. De ahí el cortejo y luego el quiebre con Joe Scarborough y Mika Brzezinski. O el ataque ad hominem contra Jim Acosta, de CNN. O un centenar de otros ejemplos de peleas que Trump ha comenzado después de ver lo que ha creído que es una cobertura injusta sobre él y su campaña.

Ahora tenemos la prueba definitiva de la adicción a la televisión por cable de Trump. Esto, de Dylan Byers, de CNN, es sorprendente:

"Después de casi todos los eventos que tenga, ya sea un discurso, una conferencia de prensa bilateral o una ceremonia en la Casa Blanca, a Trump le presentan un paquete de capturas de pantalla que muestran cómo las redes de televisión cubrieron el evento", le aseguraron a CNNMoney dos altos funcionarios gubernamentales. Esto le permite ver los rótulos noticiosos, las infocintas, los titulares y subtítulos en el tercio inferior de la pantalla que estaban siendo transmitidos durante el evento".

Ahhhh... ¿qué?

Para ser claro: no se trata de noticias reales que se le estén imprimiendo y entregando a Trump. Estas son capturas de pantalla de noticias de televisión, con especial énfasis en los llamados "tercios inferiores", donde generalmente aparece el texto de lo que una persona está diciendo.

Eso es algo de otro nivel para Trump. (¡Yo trabajo para una cadena de televisión y la impresión de capturas de pantalla para ver los tercios inferiores es impresionante incluso para mí!). Muestra lo interesado que está en su imagen, y lo mucho que cree (con razón, creo) en que su imagen se crea y es sostenida por la televisión por cable.

También es un duro contraste con el predecesor de Trump en su cargo, Barack Obama, quien orgullosamente se negaba a ver noticias de cable de cualquier tipo.

Barack Obama en el 2009 trabajando en el avión presidencial. Detrás de él, una TV encendida en CNN. (Crédito: Pete Souza/The White House via Getty Images)

"Es un consumidor voraz de la palabra impresa, incluso de la palabra impresa electrónica, pero no ve noticias por cable", dijo el exsecretario de prensa de la Casa Blanca, Jay Carney, a Brian Stelter, de CNN, en el 2014. "He pasado, lo sabes, incontables horas con él en el avión presidencial, especialmente en la sala de conferencias donde siempre teníamos la televisión encendida, y nunca, en ninguno de los viajes que hice con él, sintonizó las noticias por cable".

El que Trump esté tan obsesionado con la televisión por cable es algo comprensible. Se trata de alguien que creció en el mercado mediático de Nueva York. Incluso desde joven, Trump estuvo profundamente comprometido en formar la percepción de los medios de comunicación sobre él.

Toda la personalidad de Trump ha sido moldeada por sus interacciones con los medios de comunicación. Y, desde el auge de la televisión por cable, siempre ha sido el vehículo preferido de Trump de información y conocimiento. (Nunca olvides su reconocimiento de que él adquirió gran parte de su conocimiento militar luego de "ver programas").

Trump, a los 71 años, no está cambiando sus maneras. Lo que significa que la televisión siempre estará encendida en la Casa Blanca.