(CNN) - Cuando Atahualpa Pinto Solis vino a Estados Unidos desde Venezuela en 1997, nunca imaginó que habría un momento en el que tuviera que ayudar a su familia enviándoles comida para su mesa.

Pero ahora, empezó una recolecta en GoFundMe para hacer eso. Para él, esta parece la única forma de apoyarlos.

“Podías encontrar comida, podías encontrar cualquier cosa que quisiera”, le dijo a CNN. “Podías ir afuera. Había vida en la ciudad, había vida nocturna”.

Un miembro de la Guardia Nacional de Venezuela vigila los escombros en un supermercado saqueado en Venezuela en 2016.

En 2001 los precios del petróleo hicieron que Venezuela fuera el país más rico de Sudamérica. En las tiendas había comida y el crimen era relativamente bajo. En 2011, la desigualdad de ingresos era casi tan baja como la de Canadá. Hoy sin embargo, su economía ha colapsado y Venezuela es un país en crisis.

En promedio los venezolanos se enfrentan a los problemas con el suministro de alimentos, por falta de disponibilidad o por la hiperinflación. Muchos ciudadanos tienen que saltarse comidas, según una encuesta nacional, pues los precios son “realmente altos”.

“Con un salario mínimo no puedes alimentar a tu familia”, dice Pinto Solis.

Un país violento

Casi 32 millones de venezolanos han sentido la presión de la crisis.

La comida ahora es tan escasa que la imagen de personas recogiendo comida de la basura es común en varias ciudades de Venezuela. Y cuando la comida está disponible, usualmente deben esperar mucho tiempo en filas sin garantías de que vayan a abastecerse.

La desesperación y el crimen han reemplazado las gracias sociales mientras la gente lucha para sobrevivir.

Y aunque la madre de Pinto Solis, Paula Solis, trató de mantener un sentido de normalidad, no logró sobrevivir a un país violento.

Según medios locales, su cuerpo golpeado y atado apareció en los terrenos de la Universidad Central de Venezuela (donde trabajaba su esposo) el pasado mes de julio. Solis cree que la mataron para robarle su auto, que los ladrones no pudieron manejar cuando descubrieron que era manual.

Paula Solis, alzando uno de sus amados animales, a finales de 2008.

¿Dónde está la ayuda?

Cuando hay escasez catastrófica de alimentos en otros países del mundo desata esfuerzos internacionales masivos de socorro. Pero no es el caso de Venezuela.

Una razón simple para esto es que los líderes del país no han pedido ayuda. De hecho, el Gobiernova ha rechazado la mayoría de ofertas humanitarias.

“Usualmente el gobierno declara una emergencia nacional y busca organizaciones y, en general, relaja las regulaciones para operar en el país”, explica Nick Osborne, jefe de los programas internacionales y operaciones de CARE. “Al hacer eso invita ONGs así como a las Naciones Unidas”.

Sin esa invitación, trabajar en un país extranjero se vuelve un reto, si no imposible.

Y como Venezuela no ha pedido ayuda internacional en el pasado, esto hace aún más difícil para grupos humanitarios llegar allí.

“Las donaciones internacionales de comida y medicina requieren permisos especiales”, dice Janeth Márquez, que lidera los esfuerzos de Caritas en el país. Caritas es el brazo caritativo de la Iglesia católica que tiene una larga presencia en el país.

Ayudas individuales

Dado los desafíos que enfrentan las principales organizaciones benéficas, los venezolanos en el exterior decidieron ayudar en un nivel individual.

La cuenta en GoFundMe de Pinto Solis no es única: es una de las cerca de 4.000 cuentas en esa página web para recolectar dinero para las familias que viven en Venezuela.

Los ciudadanos dentro de las fronteras venezolanas no pueden abrir cuentas.

“Venezuela no está respaldada por nuestros procesadores de pagos”, le dijo a CNN Bobby Whithorne de GoFundMe.

La situación en Venezuela sigue deteriorándose. Por ahora, no hay indicación de que más grupos de ayuda vayan ayudar. Y aquellos venezolanos con la suerte de tener familia viviendo en el extranjero, las ayudas que envían son cruciales.

Por ahora, todo lo que Pinto Solis puede hacer es hora, hacer envíos ocasionales y esperar que estos le lleguen a sus familias.