(CNN Español) - Este viernes pasado, durante el Encuentro de Reconciliación Nacional presidido por el papa Francisco en Villavicencio, el pontífice oró ante la figura de un Cristo sin cruz, mutilado.

Este Cristo fue testigo del que puede ser el acto más brutal en toda la historia del conflicto armado colombiano. El 2 de mayo del año 2002, un cilindro bomba lanzado por la entonces guerrillas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) mató a 119 civiles refugiados en la iglesia del municipio de Bojayá, en el departamento costero pacífico del Chocó.

El papa Francisco ora ante la imagen del Cristo Mutilado de Bojayá en el parque Las Malocas en Villavicencio. (Crédito: PEDRO UGARTE/AFP/Getty Images)

El horrendo hecho, según lo relata la agencia ACI Prensa, "se dio en el marco de los enfrentamientos armados entre las FARC y los paramilitares de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), por el control de la zona".

Fieles adoran la figura del Cristo Mutilado de Bojayá en la Catedral de Villavicencio, segunda ciudad que visitó el papa Francisco en Colombia. Bojayá (Chocó) es uno de los lugares más representativos del conflicto armado colombiano. (Crédito: LUIS ACOSTA/AFP/Getty Images)

De entre las ruinas del templo religioso, y en medio del inmenso dolor y la tragedia causada por el demencial ataque, fue rescatado este Cristo, al que hoy se le conoce como el Cristo Mutilado o Cristo Negro de Bojayá, y ante quien un papa muy impactado por los dolorosos pero a la vez edificantes testimonios de supervivencia al conflicto, pidió a los colombianos no tener "temor a pedir y a ofrecer el perdón".

"Nos reunimos a los pies del Crucificado de Bojayá, que en mayo de 2002 sufrió la masacre de decenas de personas refugiadas en su iglesia", dijo un muy emocionado Francisco en el parque de Las Malocas en Villavicencio.

Imagen tomada el 8 de mayo de 2002 en la que se ve la destrucción en la iglesia de Bojayá (Chocó, Colombia) tras el ataque con una pipeta bomba por parte de las FARC. (Crédito: LUIS ACOSTA/AFP/Getty Images)

El 30 de septiembre del 2016, las FARC, ahora movimiento político tras el proceso de paz firmado con el gobierno ese mismo año, pidieron perdón por lo ocurrido en Bojayá, en un acto al que asistieron los comandantes de este grupo Iván Márquez y Pastor Alape.

El evento se realizó en una iglesia de la vereda La Loma de este municipio con presencia del Alto Comisionado para la Paz, Sergio Jaramillo, el Comité de Derechos Humanos de Bojayá, delegados de Cuba y Noruega y líderes comunitarios.

Según ACI Prensa, "el Cristo mutilado salió en peregrinación el pasado 4 de septiembre desde la Parroquia San Pablo Apóstol de Bellavista, Bojayá, pasó por Quibdó y Bogotá y llegó este 8 de septiembre a Villavicencio".