(CNN) – Justo al norte de Juchitán, en la ciudad de Asunción Ixtaltepec, los vecinos se reunieron alrededor de la casa de Eduardo Peralta: un padre que, dicen ellos, murió protegiendo a su hijo en el terremoto de magnitud 8,1 que sacudió a México el pasado jueves.

El sobrino de Peralta le relató a CNN en Español que lo encontró abrazando a su hijo, estaban dentro de su casa, que se derrumbó. El padre murió, pero el menor sobrevivió y está siendo tratado en un hospital, según informaron miembros de la familia.

Se ha confirmado que al menos 90 personas murieron a causa del sismo que sacudió el sur de México: el más intenso de los últimos 100 años en el país. De hecho, fue tan fuerte que se sintió en Ciudad de México y Ciudad de Guatemala. Según el presidente mexicano Enrique Peña Nieto, 50 millones de personas lo percibieron.

Muchos dormían cuando el terremoto empezó. El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS, por sus siglas en inglés) registró múltiples réplicas, incluyendo por lo menos seis con temblores que superaron una magnitud de 5.

La mayoría de las muertes ocurrieron en el estado de Oaxaca, donde los hogares y edificios colapsaron. El gobernador de esta entidad federativa, Alejandro Murat, señaló este domingo que solamente allí fallecieron 71 personas.

Los esfuerzo de asistencia y rescate continuaron durante todo el fin de semana.

En la ciudad de Juchitán, los equipos de rescate utilizaron reflectores para iluminar un enorme montón de escombros.

“¿Alguien me puede oír?”, gritaban los rescastistas, mientras buscaban sobrevivientes entre las estructuras colapsadas. Algunos perros los ayudaban en esta tarea.

En otras partes de Juchitán, los técnicos utilizaban maquinaria pesada para despejar las vías. Los soldados se unieron a las labores de asistencia y ayudaron a remover parte de los escombros con palas.

El Ministerio del Interior de México también reportó 15 personas muertas en el estado de Chiapas y cuatro más en el estado de Tabasco.

Chiapas y Oaxaca, donde viven cerca de 9 millones de personas, son dos de las zonas más empobrecidas de México.

El epicentro del terremoto fue en el Océano Pacífico, a unos 1.000 kilómetros al sureste de la capital de México y a 120 kilómetros de la costa.

Posterior al sismo, se confirmó un tsunami que afectaría al país con una ola de 1,75 metros, según el Centro de Alerta de Tsunami del Pacífico. Las advertencias también fueron emitidas en lugares lejanos como Nueva Zelanda y la República de Vanuatu.

Peña Nieto informó que el ejército mexicano, los marina y la policía federal se habían movilizado para responder a la emergencia.

El terremoto sacudió al país cuando los efectos del huracán Katia comenzaron a sentirse en el este de México.

Eduardo Mendoza, gerente general de Direct Relief México, le indicó este viernes a CNN que la tormenta podría dificultar los esfuerzos de socorro y contribuir a las enfermedades transmitidas por el agua contaminada. Algunos camiones grandes estaban teniendo problemas para llegar a las zonas afectadas, añadió, por lo que las personas estaban llevando suministros en sus coches personales.

Según Mendoza, Direct Relief coordina la entrega de suministros de empresas en México y Estados Unidos.

"Lo que realmente necesitan (las personas afectadas) ahora son suministros médicos básicos para el cuidado de las heridas y otros tratamientos de trauma", sostuvo.

También necesitan ayuda las personas que huyeron de sus hogares y dejaron allí sus medicamentos.

Mendoza recordó que sintió el terremoto en su residencia en Ciudad de México.

"Pude ver mi pared moviéndose varios centímetros", aseguró. Después, salió corriendo pero el edificio continuó temblando por 30 o 40 segundos más.