St. Petersburg, Florida (CNN) - Mientras los vientos del huracán Irma comenzaban a golpear la costa oeste de Florida, los rescatistas observaban con impotencia mientras las llamadas al número de emergencias 911 se acumulaban en la pantalla de un computador.

No se les permitió responder. Los vientos eran tan fuertes que los servicios de emergencia en muchas áreas fueron suspendidos para proteger a los rescatistas.

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Los fuertes vientos del huracán Irma se dejan sentir sobre Bonita Springs, en el suroeste de Florida. (Crédito: Spencer Platt/Getty Images)

"Esto apesta. Estás sentado aquí sin poder hacer tu trabajo", dijo Billy Johnston, un bombero paramédico de St. Petersburg Fire. "Nos metimos en este trabajo para ayudar a la gente".

"Es una sensación de impotencia, pero tenemos que cuidar de nuestra seguridad. Si salimos, podríamos potencialmente crear otra emergencia, y tendrían que venir y ayudarnos", agregó su colega David Owens.

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El condado de Pinellas, que incluye a St. Petersburg, suspendió su respuesta a las llamadas al 911 alrededor de las 8:30 p.m. del domingo, cuando los vientos sostenidos superaron los 64,37 kilómetros por hora, según Kevin Baxter, portavoz del condado.

Una persona trata de tomar fotos de la inundación de las aguas del río Miami causada por el huracán Irma. (Crédito: Joe Raedle/Getty Images)

Las condiciones variaron, y algunos departamentos de bomberos en la parte norte del condado respondieron a algunas llamadas de emergencia la noche del domingo, agregó.

En St. Petersburg, los trabajadores de rescate dejaron de responder a las llamadas alrededor de las 6:30 p.m. del domingo, según el bombero paramédico Tim Kocer.

En ese momento, había alrededor de 80 trabajadores de respuesta primaria reunidos en la estación de bomberos de St. Petersburg.

Aunque a los trabajadores se les prohibía responder a las llamadas, éstos pudieron ver una lista de las llamadas entrantes en la pantalla de su computador.

Varias de estas se destacan en sus recuerdos. Por ejemplo, Owens dijo que hubo cuatro paros cardíacos simultáneos, y también había un niño de 12 años que tenía dificultad para respirar.

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"Tuve que alejarme de la computadora debido a la naturaleza de las llamadas y no poder hacer nada al respecto", aseguró el paramédico Jonathan Martino. "Definitivamente se siente muy mal, la gente sufre en este momento".

A medida que la tormenta se intensificaba la noche del domingo, trabajadores de respuesta primaria de St. Petersburg dormían por turnos. Los que estaban despiertos observaban el juego de fútbol entre los Seahawks y los Packers y jugaban a las cartas y al dominó. De vez en cuando se aventuraban a un balcón con techo para experimentar el viento y la lluvia de primera mano.