(CNN) - Por pocos minutos en la mañana de este jueves parecía que Donald Trump —el hombre que lanzó su campaña presidencial burlándose de los inmigrantes y empapándose de cantos de ‘construyan el muro’ en eventos de campaña— estaba dispuesto a abrir un camino hacia la ciudadanía de inmigrantes indocumentados en los Estados Unidos a cambio de la financiación del muro fronterizo.

Pero luego al parecer cambió de opinión.

(Crédito: Win McNamee/Getty Images)

En una serie de comunicados a los reporteros este jueves, la Casa Blanca parecía estar debatiendo consigo misma de lo que el presidente acordaría sobre la reforma migratoria, si cualquier acuerdo dependía de la financiación de un muro en la frontera entre Estados Unidos y México y lo que exactamente constituía una amnistía para los inmigrantes indocumentados.

Trump empezó el debate interno —que ya era público— cuando dejó la Casa Blanca para un viaje a Florida para inspeccionar el daño que dejó el huracán Irma.

“El muro vendrá después”, dijo Trump, reflexionando sobre un marco que acordó con dos congresistas demócratas en el Congreso —los senadores Chuck Schumer y la representante Nancy Pelosi— en una cena con comida china y pastel de chocolate en la noche del miércoles. El trato tentativo protegería a cientos de miles de jóvenes inmigrantes indocumentados en Estados Unidos e incluiría un paquete de seguridad fronteriza pero no fondos para la construcción del muro fronterizo.

Gritando por el ruido de los motores del Marine One, Trump dijo que su gobierno estaba “renovando… secciones masivas” de las actuales barreras en toda la frontera, pero que “ese muro va a ser construido y será financiado un poco más tarde”.

El cambio en si un acuerdo de inmigración dependía de la financiación del muro muestra el deseo del presidente en lograr un acuerdo desde la Casa Blanca y su voluntad de trabajar con los demócratas para hacerlo.

La confusión continuó a más de 9.000 metros de altura mientras la portavoz de la Casa Blanca Lindsay Walters le decía a los reporteros a bordo del Air Forece One que aunque “el gobierno de Trump no discutirá una amnistía”, el presidente podría estar abierto a un acuerdo de inmigración que “pueda incluir la ciudadanía legal durante un periodo de tiempo”.

“El gobierno de Trump no discutirá una amnistía”, dijo ella. “Lo que el gobierno de Trump discutirá es un camino responsable hacia una reforma migratoria que podría incluir la ciudadanía legal durante un período de tiempo”.

Presionada sobre cómo eso no era una amnistía de cara a los partidarios de Trump, Walters discutió y dijo que no “se sentaría aquí para litigar” lo que constituiría una amnistía.

Trump ha expresado simpatía por los jóvenes que calificaron para el programa DACA del expresidente Obama y volvió a hacerlo este jueves.

“¿Realmente alguien quiere rechazar a jóvenes educados y comprometidos que tienen trabajos y algunos que están sirviendo en el ejército?”, tuiteó Trump este jueves.

Pero el debate del gobierno actual sobre el muro y la amnistía continuaron cuando Trump llegó a Florida y el presidente les dijo a los reporteros que aunque no está buscando la “ciudadanía” o la “amnistía” para inmigrantes indocumentados, lo que está es “buscando permitirles a los jóvenes estar aquí”.

Y agregó: “Si no tenemos el muro, no haremos nada”.

La discrepancia pública ejemplifica la cuerda floja por la que Trump tiene que caminar: el presidente está tan ansioso de llegar a un acuerdo desde la Oficina Oval, dado que toda su personalidad está definida por él siendo un hombre de negocios convertido en político, que a veces está dispuesto a romper con su base y sus comentarios anteriores para lograrlo.

Esa flexibilidad tiene la capacidad de tocar a algunos de los partidarios más conservadores de Trump de una mala manera si sienten que Trump está dispuesto a comprometerse con tal de lograr un acuerdo.