Washington (CNN) – Mientras en la mañana de este viernes la Policía de Gran Bretaña todavía intentaba averiguar exactamente qué había pasado en el metro de Londres, el presidente de Estados Unidos Donald Trump usaba el incidente para probar un punto.

“Otro ataque en Londres (ejecutado) por un terrorista fracasado”, escribió en su cuenta de Twitter. “Estas son personas enfermas y locas, que ya estaban en el radar de Scotland Yard. ¡Hay que ser proactivos!”, insistió. Y luego añadió: “La prohibición de viajar a Estados Unidos debería ser mucho más amplia, más dura y más específica, pero, estúpidamente, eso no sería políticamente correcto”.

La prohibición de viajar, obviamente, se refiere al decreto que Trump firmó con el objetivo de impedir que a EE.UU. ingresen personas provenientes de seis países de mayoría musulmana. Una medida necesaria para combatir el terrorismo, según el presidente.

Pero, al menos en las primeras etapas de la indagación sobre lo sucedido en Londres, no hay ninguna evidencia que permita sugerir de dónde provienen los atacantes o cuáles fueron sus motivos. Todo lo que sabemos, de acuerdo a la Policía británica, es que los hechos están siendo investigados como un incidente terrorista.

“Nunca es útil para nadie especular acerca de lo que se está investigando”, aseguró la primera ministra de Gran Bretaña, Theresa May, cuando se le preguntó sobre el tuit en el que Trump aseguraba que el ataque en Londres fue perpetrado por personas bajo el radar de los servicios de seguridad.

H.R. McMaster, asesor de seguridad nacional de la Casa Blanca, intentó explicar esa afirmación del presidente en la tarde de este viernes, pero terminó ofreciendo muy poca claridad. Durante la conferencia de prensa que ofreció en la sede del gobierno, McMaster no respondió directamente si Trump estaba revelando una evaluación de inteligencia o si simplemente especulaba.

"Lo que el presidente estaba comunicando es que obviamente todos nuestros esfuerzos en los cuerpos de seguridad llevan años enfocados en esta amenaza", señaló McMaster. "Scotland Yard ha sido un líder y nuestro FBI ha sido un líder. Así que creo que si ocurriera un ataque terrorista aquí, Dios no lo quiera, diríamos que (los atacantes) estaban en la mira del FBI. No creo que él (Trump) estuviera refiriéndose a algo más allá de eso”, completó.

La inclinación de Trump por sacar conclusiones apresuradas sobre el incidente en Londres contrasta fuertemente con su negativa a condenar completamente a los supremacistas blancos y a los neonazis que estuvieron detrás de la violencia en Charlottesville, Virginia, el mes pasado.

El presidente, quien inicial y repetidamente sostuvo que había personas violentas en los dos lados de Charlottesville, atribuyó esta respuesta a la intención de reunir todos los hechos antes de manifestar cualquier opinión. (Sí, sé que esto no tiene mucha lógica).

"Quería asegurarme, a diferencia de la mayoría de políticos, que lo que dijera fuera correcto, no dar una declaración rápida", explicó Trump ante los periodistas. “El pronunciamiento que hice el sábado, el primero, fue una buena declaración. Pero no haces declaraciones así de directas a menos de que conozcas los hechos. Se necesita un poco de tiempo para recopilar los hechos”, insistió.

Es imposible encajar “no haces declaraciones así de directas a menos de que conozcas los hechos” con lo que Trump escribió en la mañana de este viernes frente al ataque de Londres.

Hay algo que queda claro de la manera cómo el presidente ha respondido a una serie de incidentes de alto perfil –principalmente ataques terroristas– desde que fue elegido. Y es que está más que dispuesto a comentar sobre ellos antes de que se conozcan todos los hechos siempre y cuando refuerzan algo que él ya cree. Pero, si van en contra de sus puntos de vista, es mucho menos proclive a hacerlo.

Para Trump, el ataque en Londres durante la mañana de este viernes es aún más evidencia de la amenaza existencial que representa el terrorismo, así como la prueba cómo los políticos obsesionados con la corrección política se niegan a reconocer adecuadamente dicha amenaza. (Recuerda que Trump criticó al alcalde de Londres, Sadiq Khan, en junio pasado, porque supuestamente subestimó la amenaza del terrorismo).

La historia ha demostrado que Trump está listo y preparado para aprovechar cualquier prueba que demuestre su punto de vista sobre el terrorismo: independientemente de que realmente esa evidencia respalde sus creencias. En junio, inmediatamente después de un incidente en Filipinas, el mandatario señaló que "es realmente muy triste lo que está sucediendo en todo el mundo con el terror". Pero, resultó que los hechos en Filipinas obedecieron a un robo, no un incidente terrorista.

En contraste, Charlottesville no estaba en el el espectro de las creencias de Trump. Debido a su sospecha contra los medios de comunicación y a lo que él cree que es el culto de la corrección política, sus instintos ante la violencia fueron evitar saltar a la conclusión de que la culpa era de los supremacistas blancos y neonazis, quienes se habían reunido para protestar contra la remoción de una estatua de Robert E. Lee. Eso, en la mente de Trump, era la historia que los medios querían que tú creyeras: él estaba convencido de que había algo más.

Pero, por supuesto, realmente no había nada más, a pesar de los intentos de Trump por demostrar que tenía razón desde el principio y que "ambos bandos" eran violentos.

En pocas palabras: Trump está más que dispuesto a sacar rápidas conclusiones cuando un incidente –como lo que sucedió en Londres– puede adaptarse cómodamente a su visión del mundo.

Es una furia selectiva. Y Trump la despliega muy, muy selectivamente.