(CNN) - Hay que escuchar al presidente Donald Trump decir que los esfuerzos de recuperación en Puerto Rico van muy bien, gracias, en buena medida, a lo bien que él está manejando todo.

“El gobernador de Puerto Rico Ricardo Rosselló acaba de decir: “El gobierno y el presidente, cada vez que hablamos, han cumplido””, tuiteó Trump este viernes en la mañana.

Este jueves en la noche, Trump tuiteó esto: “Puerto Rico está devastado. El sistema de teléfonos, la red eléctrica, muchas vías, no existen. FEMA (Agencia Federal para el Manejo de Emergencias) y los primeros equipos de respuesta de emergencias son increíbles. El gobernador dijo: “¡Buen trabajo!”.

Más temprano, Trump regañó a la prensa por su cubrimiento sobre el tema: “FEMA y los primeros equipos de respuesta están haciendo un GRAN trabajo en Puerto Rico. La comida y el agua han sido entregados de manera masiva. Los muelles y la red eléctrica están muertos. Los puertorriqueños están tratando realmente de ayudar pero muchos perdieron sus casas. Los militares están ahora en el lugar y yo llegaré el martes. ¡Ojalá que la prensa nos trate con justicia!”.

Los hechos en el terreno, en Puerto Rico, cuenta una historia muy distinta. Grandes franjas del país todavía no tienen luz. El agua potable se está agotando. También la comida. El sistema de tarjetas de crédito del país sigue sin funcionar. Para este fin de semana hay vigente una alerta por inundaciones repentinas.

Como dijo este viernes la alcaldesa de San Juan Carmen Yulín Cruz en el programa "New Day", de CNN: “Esta realmente no es una buena noticia. Esta es una noticia de gente que se está muriendo”.

El hecho, simple, es que a Trump la crisis humanitaria que se está desarrollando en Puerto Rico lo tomó por sorpresa, pues estaba distraído con una pelea que él mismo comenzó con deportistas por el himno nacional y con las elecciones para el Senado en Alabama, donde su candidato preferido fue derrotado de manera categórica este martes.

Ese Trump que frente a todos esos hechos en contra insiste en que las cosas en Puerto Rico van bien y en que la respuesta de su gobierno al huracán fue perfecta, concuerda con la tendencia del presidente de crear una realidad alternativa cuando los hechos no parecen ser tan buenos para él.

Hay que ser testigos del extraño intento de Trump esta semana por argumentar que su partido tenía los votos necesarios para reemplazar la ley de atención en salud, y por decir que la única razón por la que no había pasado todavía era que un senador republicano estaba en el hospital.

“Tenemos los votos necesarios para la ley de salud”, insistió Trump este miércoles. “Estoy casi seguro que tenemos los votos, pero con un hombre en el hospital no podemos mostrar que los tenemos”, dijo.

No.

Primero: los republicanos no tienen los votos. A lo sumo, tienen 46 ‘sí’, pues tres senadores republicanos están definitivamente con el “no” (John McCain, Rand Paul y Susan Collins) y otros tres (Ted Cruz, Lisa Murkowski y Mike Lee) aún no se han decidido.

Segundo: no hay ningún senador en el hospital. Trump parecía referirse al senador republicano por Mississippi Thad Cochran, quien se recupera de un procedimiento médico. “Gracias por los buenos deseos”, tuiteó Cochran después de que Trump dijo que estaba hospitalizado. “No estoy hospitalizado, pero me estoy recuperando en casa y espero volver pronto al trabajo”.

La actitud de Trump sobre la investigación que realiza un fiscal especial sobre la injerencia de Rusia en las elecciones estadounidenses de 2016 y la potencial colusión con su campaña, está igualmente alejada de la realidad.

En un discurso que dio hace una semana en Alabama para apoyar al senador republicano Luther Strange, quien perdió las primarias este martes, Trump buscó insistentemente restarle importancia a la gravedad de la injerencia de Rusia en las elecciones.

“Lo llamo el fraude ruso”, le dijo Trump a la multitud. “Uno de los mayores fraudes”. Y agregó: “¿Algún ruso en la audiencia? ¿Hay algún ruso en la audiencia? No veo muchos rusos”.

Esta es la cuestión: el FBI, la CIA, la NSA y el exdirector de Inteligencia Nacional concuerdan en que Rusia no solo buscó activamente entrometerse en las elecciones, sino que lo hizo con el propósito expreso de ayudar a Trump y de lastimar a Hillary Clinton.

A menos de que creas que esas agencias de inteligencia están involucradas en una conspiración masiva para hacer quedar mal al presidente, entonces la insistencia de Trump en que la historia de Rusia es un “fraude” está lejos, muy lejos de la realidad.

Ya antes escribí que Trump siempre se cuenta una historia sobre su vida y sus acciones que lo hace ver como un héroe justo y honesto, que nunca da un mal paso y que siempre tiene la razón.

Sin embargo, los hechos desde Puerto hasta la ley de atención en salud, pasando por Rusia cuentan una historia muy distinta.

Y aunque Trump ha mostrado tener una sorprendente capacidad de venderse a sí mismo y a sus seguidores una realidad alternativa, los hechos tienen una divertida forma de salir vencedores a largo plazo.

Solo puedes vivir en un mundo de tu creación hasta que los hechos hagan explotar tu burbuja. La pregunta para Trump es por cuánto tiempo podrá mantener esto.