Imagen de archivo. Un grupo de personas participan en la marcha “Rompiendo el silencio” en Montevideo, en contra de la violencia doméstica y sexual en Uruguay, en 2013. (Crédito: DANIEL CASELLI/AFP/Getty Images)

(CNN Español) - Dos niñas de 10 años, determinadas a cambiar la situación, decidieron enfrentar a un presunto abusador. Según la Fiscalía de Uruguay, el hombre abusó sexualmente de una de ellas durante un año y para denunciarlo, la víctima se sometió a un nuevo abuso para grabarlo y comprobar el crimen.

La Fiscalía General de Uruguay relató en un comunicado este 22 de septiembre que en la ciudad de Artigas (a unos 600 kilómetros al norte de la capital Montevideo), una niña de 10 años iba frecuentemente a la casa de su amiga de la misma edad para jugar y escuchar música.

A cargo de ellas estaba un hombre de 62 años que, aprovechando que estaba solo en su casa pues su esposa trabajaba, enviaba a su hija al almacén y se quedaba solo con la otra menor, según cuenta la Fiscalía. Cuando estaban solos el hombre le “manoseaba sus genitales”, agrega la Fiscalía. Esto ocurrió de manera reiterada durante un año, según el ente investigador.

En algún momento la hija del supuesto abusador se da cuenta de los hechos y le dice a su amiga que "tiene miedo" de su padre, relata la Fiscalía. La hija del hombre le dice a la otra niña que ya sabe lo que está pasando con su padre, pero que nadie les va a creer, a menos que tengan una prueba para denunciar el hecho.

Y eso es lo que hacen: “Ambas planean filmar tal situación, lo que logran luego de varios intentos”, dice la Fiscalía.

Una vez con la prueba del delito en sus manos, la víctima le muestra a su tía y a su padre lo que ocurrió. El padre de la víctima radica una denuncia penal contra el abusador, aportando estas pruebas, dijo la Fiscalía.

“Este caso en especial fue muy doloroso y debería avergonzarnos a todos, porque la propia víctima, una pequeña de tan solo 10 años se sometió voluntariamente al abuso para obtener una prueba para que los adultos creyéramos en ella”, dijo la fiscal departamental de Artigas, Mariela Nuñez, en un comunicado.

El presunto abusador, un hombre de 62 años que fue identificado por las autoridades como JCSB, fue privado de su libertad y enfrenta cargos por “reiterados delitos de atentado violento al pudor agravado”, según informó la Fiscalía local el pasado 22 de septiembre. Podría pagar hasta seis años de cárcel por este delito, según el Código Penal de ese país.

La esposa e hijo mayor del hombre fueron detenidos, pero finalmente liberados al comprobar que no tenían conocimiento de este caso, dijo el ente investigador.

Hasta el momento, CNN en Español no ha podido contactar al abogado del sindicado, ni establecer si se declaró culpable o inocente.

‘Los niños no mienten’

La Fiscalía lamentó el hecho de que las niñas hubieran tenido que someterse a este tipo de abusos para que su versión de los hechos fuera creída.

“Esta acción tan valiente de una niñita abusada debería servir no solo para que se haga justicia, sino para que toda la sociedad tome conciencia de que estas cosas pasan con más frecuencia de la que creemos y que los niños no mienten, no inventan, y que ante una situación de abuso, aunque crean que no existen pruebas, siempre deben denunciar”, dice el comunicado.

Según cifras de 2016 del Sistema Integral de Protección a la Infancia y a la Adolescencia contra la Violencia (SIPIAV) de Uruguay, el 93% de las personas que agreden a niños, niñas y adolescentes son familiares directos o que pertenecen al grupo de convivencia de los menores.

En 2016, según ese informe, se registraron en Uruguay 2.647 situaciones de violencia contra niños, niñas y adolescentes, “poco más de 7 por día”.

De esas violencias contra menores 42% correspondían a maltrato emocional, 18% actos de negligencia y 20%, maltrato físico.

El abuso sexual contra menores fue de un 20%. 3 de cada 4 víctimas fue de sexo femenino, dice el informe.