(CNN) - Pocas primeras damas han sido de tan bajo perfil como Melania Trump durante los primeros ocho meses de su marido en la Casa Blanca.

Pero de acuerdo con una encuesta de CNN, Melania no sólo es más popular que su marido, sino que ha experimentado un gran aumento de popularidad en los últimos meses.

El 44% de los encuestados dicen que tienen una opinión favorable de Melania, mientras que el 35% tenía una opinión desfavorable. El presidente Donald Trump, por el contrario, tiene una calificación favorable del 41% y 57% desfavorable.

Melania es la única de los cuatro miembros de la familia Trump que aprueba la encuesta con una puntuación positiva. Ivanka Trump obtuvo un 41% favorable y un 41% desfavorable, mientras que su marido, Jared Kushner, obtuvo una percepción menor con un 20% favorable en comparación de un 39% desfavorable.

La tendencia de la encuesta también es un buen augurio para Melania Trump. En febrero, solo el 24% de las personas tenía una opinión favorable de ella, mientras que el 31% la vio de manera desfavorable. Casi uno de cada cuatro nunca había oído hablar de ella; otro 21% no tenía opinión de ella.

En esta última encuesta de CNN, el porcentaje de ‘nunca he oído’ se redujo a solo el 4%, lo que indica que Melania tiene mayor aceptación. Eso es una tendencia contraria a cómo la opinión pública se mueve para la mayoría de los políticos: cuantas más personas llegan a verlos o conocerlos, menos les agrada. Melania, por supuesto, no es una política como tal.

Profundizando en los números de la encuesta de Melania, lo que llama la atención es la brecha de género. Entre los hombres, los encuestados eran 21 puntos más propensos a verla favorablemente, mientras que las mujeres que respondieron eran dos puntos más propensas a ver a la primera dama de manera desfavorable.

También hay algunas preguntas en las que los datos sugieren que las personas discrepan en cuanto a la opinión que tienen del presidente Trump y la que tienen sobre Melania. Entre quienes desaprueban a Donald Trump, solo el 56% ve a Melania de manera negativa. Una de cada cinco personas dentro de ese grupo la ve favorablemente.

Es típico que las primeras damas sean más populares que sus maridos. Michelle Obama era más popular que Barack Obama. Laura Bush era más popular que George W. Bush.

La razón es relativamente sencilla: el presidente, debido a su trabajo, tiene que tomar una serie de posicionamiento sobre cuestiones difíciles. A nadie le gusta tomar esas decisiones todo el tiempo. Las primeras damas son capaces de elegir con mayor libertad, haciendo que su papel por lo general sea menos controversial.

Pero Trump y su familia han sido poco comunes en lo que se refiere a la forma en que la gente percibe a los presidentes y sus familias desde el momento en que tomaron el cargo. Su familia, especialmente su hija Ivanka y su yerno Jared Kushner, han estado íntimamente involucrados tanto en su campaña como en la Casa Blanca desde el principio. A diferencia de la mayoría de los primeros cónyuges modernos, Melania decidió quedarse en Nueva York hasta que terminara el año escolar de su hijo, apenas se mudó a Washington este verano.

Y aunque ha habido un montón de primeras damas antes de ella que han despreciado ser el centro de atención, Melania ha mantenido uno de los perfiles más bajos de cualquier primera dama en la historia moderna.

A mediados de septiembre, en un discurso durante un almuerzo de las Naciones Unidas, Melania comenzó a esbozar sus prioridades como primera dama. Aquí está la parte clave de dicho discurso:

"Juntos, debemos reconocer que con demasiada frecuencia son los más débiles, los más inocentes y vulnerables entre nosotros, nuestros hijos, quienes sufren en última instancia los desafíos que afectan a nuestras sociedades, ya sea por la adicción a las drogas, la intimidación, la pobreza, la enfermedad, el tráfico de personas, el analfabetismo o el hambre. Son los niños los primeros afectados y como todos sabemos, el futuro de cada nación está en la promesa de sus jóvenes”.

Lo que hizo eco del mensaje de Melania durante la campaña de su esposo, fue que trató de centrarse en los peligros de la intimidación en los medios de comunicación. Se enfrentó a críticas considerables en el momento de aparentemente tener un oído de lata (o un ojo ciego) en el tema, dado que regularmente intimidaba a otras personas fuera de las cámaras durante la campaña.

"El tiempo de Melania Trump como primera dama ha sido caracterizado por su naturaleza tranquila y un guardarropa que hace hablar al mundo entero, pero después de un verano discreto, parece que la caída de la primera dama dará paso a una nueva fase de la vida pública en la que emerge más y probablemente adopte formalmente una agenda del Ala Este", como escribió Kate Bennett de CNN.

Su mayor perfil de política también coincidió con un perfil público más intenso debido a una serie de huracanes que la hicieron viajar con su esposo a las áreas de desastre para echar una mano.

Donald Trump, por ejemplo, parece entender que su esposa es un gran activo para las políticas por las que aún lucha.

"Ahora es momento de la estrella de la familia Trump", dijo Trump mientras presentaba a su esposa en una reciente cena de la Asociación Histórica de la Casa Blanca.