(CNN) – Entre las despiadadas ejecuciones de sus propios funcionarios, las amenazas de aniquilación nuclear y las desafiantes pruebas de misiles, podría resultar fácil estar de acuerdo con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, acerca de que el líder de Corea del Norte Kim Jong-un es un “hombre loco” que "está en una misión suicida".

Sin embargo, otra opinión tienen los altos funcionarios de la CIA. Este miércoles afirmaron que las acciones de Kim no corresponden a un provocador maníaco, sino a un “actor racional” motivado por objetivos claros y a largo plazo, que giran alrededor asegurar la supervivencia de su régimen.

“El propósito de lo que Kim Jong-un ha hecho es claro”, explicó Yong Suk Lee, subdirector adjunto del Centro de Misión para Corea de la CIA, quien se refirió las crecientes tensiones entre Corea del Norte y Estados Unidos durante una conferencia organizada por la agencia en la Universidad George Washington.

“Despertarse un día y decidir que quiere destruir con armas nucleares” a Los Ángeles, no es algo que Kim haría, sostuvo Lee. “Él quiere gobernar por mucho tiempo y morir pacíficamente en su propia cama”, detalló.

Y para los agentes de la CIA, diplomáticos y legisladores –encargados de utilizar la inteligencia con el fin de proteger a Estados Unidos y a sus aliados de las amenazas que representa Corea del Norte– entender ese propósito podría ser clave a la hora de evitar un conflicto militar potencialmente devastador.

Las tensiones no dan tregua

Durante los últimos meses, los esfuerzos liderados por EE.UU. para aumentar la presión diplomática contra Corea del Norte se han enfrentado a una dura resistencia en ese país, pues el régimen de Kim continúa avanzando hacia la realización de sus ambiciones nucleares.

De hecho, a pesar de que los secretarios estadounidenses de Defensa, James Mattis, y de Estado, Rex Tillerson, han asegurado que su país sigue buscando una solución pacífica, ninguna de las dos partes ha manifestado abiertamente que está lista o dispuesta a entablar negociaciones serias.

Los mensajes confusos que provienen del gobierno de Trump también despiertan preguntas sobre la estrategia de Estados Unidos frente a Corea del Norte.

En repetidas ocasiones, el presidente ha socavado las declaraciones de sus altos funcionarios y, además, mantiene con Kim una guerra de palabras que ya ha derivó a los insultos y los apodos. Una situación que sólo contribuye a que aumenten los temores sobre un posible conflicto militar.

“Cuando oyen lo que viene del presidente, creo que les resuena”, sostuvo el embajador Joseph R. DeTrani, quien anteriormente trabajó en el Departamento de Estado como enviado especial para las conversaciones de seis partes con Corea del Norte.

“Pero ellos también saben que nosotros tenemos un proceso y creo que en en este momento están investigando”, añadió.

Más allá de "loco": el otro análisis

Mientras Trump continúa refiriéndose públicamente a Kim como un dictador irracional, los funcionarios de la CIA sostuvieron que la comunidad de inteligencia analiza al líder de Corea del Norte bajo ángulos diferentes.

“La última persona que quiere un conflicto en la península es de hecho Kim Jong-un”, insistió Lee. “Tenemos la tendencia en este país, y en otros lugares, de subestimar el conservadurismo que dirige estos regímenes autoritarios”, añadió.

A pesar de que Kim podría no desear una guerra con EE.UU., sí considera que la estrategia de perpetuar la confrontación es clave para mantener su poder, según Lee y Michael Collins, subdirector adjunto del Centro de Misión para Asia Oriental y el Pacífico de la CIA. “Corea del Norte es un organismo político que se nutre de la confrontación”, apuntó Lee.

Las ejecuciones de Kim

Desde que sucedió a su padre en 2011, el ascenso de Kim –quien pasó de principiante político a un director experto– se ha centrado en el compromiso calculado de consolidar su poder dentro de su propio régimen y de transformar a Corea del Norte en un estado nuclear.

Internamente, Kim ha demostrado tener la clara voluntad de eliminar a aquellos que podrían amenazar su gobierno.

Un informe del Instituto para la Estrategia de la Seguridad Nacional, un centro de estudios de Corea del Sur, asegura que Kim ha ordenado la ejecución de por lo menos 340 personas desde que llegó al poder. De ellas, 140 eran altos funcionarios del gobierno, del Ejército o del Partido de los Trabajadores de Corea, que también gobierna.

En 2013, el líder norcoreano ejecutó a su propio tío, Jang Song Thaek. Y, además, se aseguró que de la decisión no despertara ningún disenso al hacerla particularmente visible, con todos los medios estatales refiriéndose a Jang como “traidor en toda la historia”.

También es acusado de ordenar el asesinato de su medio hermano Kim Jong Nam en Malasia, a principios de este año. Sin embargo, Corea del Norte ha negado insistentemente en repetidas ocasiones tener cualquier participación en el crimen.

¿Actúa por sus propios intereses?

En lugar de ser emocional o impulsivo, es por despiadado y violento que el comportamiento de Kim se ajusta al perfil de un líder que actúa por sus propios intereses, explicó Lee. Y eso también es constante en los tratos que tiene con Estados Unidos.

“El objetivo de Kim a largo plazo es alcanzar algún tipo de gran acuerdo de poder con Estados Unidos y eliminar su presencia en la península", añadió el experto, apuntando a que también está buscando que Corea del Norte vuelva a ser relevante en la escena mundial.

El problema es que los esfuerzos de Kim para desarrollar un arma nuclear de largo alcance entran en conflicto con las prioridades de seguridad que tienen Estados Unidos y sus aliados en la región. De hecho, la urgencia por esta preocupación ha aumentado en los últimos meses debido a las exitosas pruebas nucleares y de misiles que ha hecho el régimen.

“Evidentemente, Corea del Norte está probando la paciencia de Estados Unidos y de la comunidad internacional”, sostuvo Collins. “Con cada escalada, están aumentando el umbral de Estados Unidos y otros para aceptar o presionar en contra de eso”, insistió.

Pareciera que Kim no tiene miedo

Kim parece indiferente a las amenazas de Trump. Incluso cuando este aseguró en la Asamblea General de las Naciones Unidas del mes pasado que Kim está en “una misión suicida contra sí mismo y contra su régimen”.

Las acciones del líder norcoreano señalan que ya no lo restringe el temor de que China pueda abandonar el apoyo a su país o que Estados Unidos lance un ataque militar. Dos factores importantes que habían moderado la audacia de Pyongyang anteriormente.

Collins y Lee enfatizaron en que China todavía podría tener una influencia significativa sobre Corea del Norte. Sin embargo, aclararon que Beijing debería priorizar su relación con Estados Unidos sobre los beneficios estratégicos de respaldar Pyongyang.

"El objetivo estratégico de China es frustrar a Estados Unidos y mantener la división en la península", insistió Lee. Eso sí, también sostuvo que Estados Unidos debe continuar demostrando a Beijing y Pyongyang, con despliegues de fuerza militar, que todas las opciones permanecen sobre la mesa.

¿Qué está haciendo la comunidad de inteligencia de EE.UU?

Según Collins, la comunidad de inteligencia trabaja en preguntas relacionadas con la determinación de Corea del Norte y monitorea las reacciones de los principales actores de la región frente a las provocaciones Pyongyang. La idea es medir hasta qué punto el régimen de Kim presionará.

En este sentido, Collins y Lee sostienen que sigue siendo poco probable que Kim quiera empezar una guerra con Estados Unidos y sus aliados, pues eso con toda seguridad llevaría a su propia destrucción. Aún así, los dos expertos anticiparon que las tensiones con Corea del Norte seguirán, así como el riesgo de un error de cálculo por parte de las dos partes.

"Podríamos tropezar con algo", acotó DeTrani, señalando un posible escenario en el que Estados Unidos derriba un misil norcoreano, por considerarlo una amenaza inminente, y provoca así una respuesta de Pyongyang.

Y si bien es mínima la posibilidad de un ataque preventivo del régimen contra Estados Unidos o alguno de sus aliados, DeTrani admitió que “hay una sensación de que Corea del Norte es impredecible si se encuentra acorralada”.