(CNNMoney) – El pequeño grupo de empresas que huyen de la convulsionada región de Cataluña, en España, amenaza con seguir creciendo, después de que el segundo banco más grande del país y otras dos compañías anunciaran el traslado sus sedes principales a diferentes lugares.

Este viernes, CaixaBank, el proveedor de energía Gas Natural Fenosa y la empresa internacional de textiles Dogi aseguraron que sacarán sus oficinas de Barcelona, la capital de Cataluña.

El clima político en la región está tenso. Para la próxima semana, el gobierno catalán planeaba declarar unilateralmente la independencia ante España, luego de un controversial referéndum que se llevó a cabo el domingo pasado. Dos millones de catalanes votaron para separarse del país.

Aún es incierto si las autoridades de Cataluña tienen intenciones de seguir con este propósito. Sin embargo, un partido a favor de la independencia aseveró que el momento había llegado.

“Creemos que ahora es el momento para que las instituciones declaren la independencia. La gente ya ha hablado y ha pedido por la independencia. Y este es el momento para que las instituciones sigan esa demanda”, sostuvo Carles Riera, portavoz del partido CUP, durante una conferencia de prensa en Barcelona.

En ese sentido, son varias las compañías que no están esperando a ver qué pasa en el campo político.

CaixaBank, el tercer prestamista más grande de España por valor de mercado, reveló que trasladará sus oficinas a Valencia. Según afirmó la empresa, su prioridad es proteger a los “clientes, accionistas y empleados”, frente a la actual situación política y social.

Por su parte, Gas Natural Fenosa señaló que su decisión obedece a la incertidumbre legal, provocada por los últimos sucesos. De ahí que el objetivo para salir de Barcelona sea salvaguardar los “intereses de la empresa, sus clientes, empleados, acreedores y accionistas".

Este jueves, el Banco Sadabell confirmó que trasladaría su sede de Barcelona a Alicante. Y apenas una semana antes, la compañía de biotecnología Oryzon Genomics afirmó que se mudaría a Madrid para “optimizar su eficacia operativa y la relación con sus inversores”.

De ahí que este viernes, el gobierno regional de Cataluña estuviera tratando de prevenir cualquier otro daño a la economía. Las autoridades locales indicaron que se formó un comité para tranquilizar a las empresas que estén nerviosas ante la posibilidad de una separación de España, así como para resolver preguntas sobre la actual situación económica y política de la región.

“El principal objetivo de la iniciativa es proporcionar calma y seguridad a todas las compañías que operan en Cataluña”, sostuvo Josep Lluís Mérida, portavoz del gobierno catalán.

Por su lado, el gobierno nacional de España acabó de facilitar el traslado de las empresas, aprobando una ley este viernes que elimina parte de la burocracia necesaria para cambiar el domicilio legal de una empresa.

Christopher Dottie, presidente de la Cámara de Comercio Británica en España, señaló que la independencia implicaría nuevos riesgos para las compañías.

Según él, algunas empresas podrían querer mudar sus sedes principales a regiones españolas “donde hay percepciones de estabilidad y seguridad”, en vez de permanecer en un lugar con “inestabilidad y percepción de riesgo”.

“No estamos afirmando que esto debería pasar”, aclaró Dottie. “Somos apolíticos. Pero tenemos la responsabilidad de advertir los costos económicos de la incertidumbre y de la inestabilidad”, explicó.

Económicamente, Cataluña es la región más productiva de España, albergando a 7.100 compañías extranjeras, incluidas Volkswagen, Nissan y Cisco.

Si la región declara su independencia, el gobierno nacional en Madrid podría reaccionar imponiendo su control directamente en el lugar: una represión que podría aumentar las tensiones y una agitación más profunda. Lo que en últimas llevaría a que los inversionistas se asustaran, los ahorradores se preocuparan y los negocios se vieran afectados.

Ahora, si Cataluña tiene éxito en su intención separatista, es probable que termine excluida de la Unión Europea.

Las empresas catalanas se enfrentarían al panorama de operar en un nuevo Estado independiente sin acuerdos comerciales formales. Es decir, una situación aún más grave que el mismo Brexit, explicó Carsten Hesse, economista en el Berenberg Bank.

Algunas compañías en la región fueron reacias a detallar sus planes. Por ejemplo, Abertis se negó a comentar sobre los informes acerca de que estaba considerando un traslado.

Un portavoz de SEAT, fabricante de coches que es propiedad de Volkswagen, se refirió a los reportes que indicaban una posible mudanza como “simplemente un rumor”.