(CNN Español) - En Perú, 60 mil trabajadores en más de 20 mil comercios fortalecen los negocios vinculados a la comida y representan el 6% del Producto Bruto Interno del país. Sin embargo, en un país con una biodiversidad que puede encontrarse poco en el mundo, esta industria aún tiene mucho por crecer. Y esto se logra con innovación en los lazos que unen a pequeños productores, proveedores, tiendas y restaurantes, esa cadena que lleva los alimentos del campo a la mesa.

Por ejemplo, Spacedat usa y crea tecnología para complementar el trabajo humano en el campo. Las palas y los azadones dejan espacio a las imágenes aéreas tomadas con drones y sensores que detectan desde niveles de riego hasta de clorofila en cada una de las plantas de un cultivo. Información y análisis a un costo mucho menor que el de las imágenes satélitales.

Por su parte, La Sanahoria, cofundada por las primas Pamela Rodríguez y Mariana García apuesta, a la venta de productos saludables aprovechando la tendencia global a llevar una vida más sana. Según sus dueñas, La Sanahoria quiere ser más que una tienda: una comunidad donde el cliente, los vendedores y los proveedores se vinculen y enriquezcan más allá de la salud física.

Según críticos culinarios, la enorme mayoría de las personas que visita Perú lo hace por su gastronomía. Nuevos sabores, chefs de prestigio internacional y restaurantes de primera línea son valores agregados de este país. Virgilio Martínez, con su restaurante Central, es un ejemplo. El chef recorre de manera incansable cada rincón de su tierra, conectándose con pequeños productores que acumulan generaciones de conocimiento agricultor para llevar a la mesa de manera innovadora los alimentos más tradicionales y genuinos del Perú.