(CNNMoney) - “Mansplaining” (cuando los hombres explican algo a una mujer), “hepeating” (cuando un hombre roba una idea a una mujer) y “manterrupting” (cuando un hombre interrumpe a una mujer) son palabras que han surgido para explicar el fenómeno que vemos en los lugares de trabajo.

Colegas que tratan con altivez a las mujeres o las degradan. Jefes masculinos que repiten los comentarios de una empleada, pero obtienen más reconocimiento.

Estas pequeñas ocurrencias, y aparentemente sin importancia, pueden no parecer tan relevantes como las diferencias salariales entre hombres y mujeres o los casos de acoso sexual de lugares como Uber. La autora del libro Feminist Fight Club, Jessica Bennett, lo llama "sexismo sutil", pero representan problemas graves a los que se enfrentan las mujeres en las oficinas.

"Es muy fácil aminorarlas porque parecen no tener importancia pero esta es una ‘muerte por mil pequeños cortes’”, dice la autora. “Existen también problemas grandes a tratar, pero si quieres un lugar de trabajo más equitativo, necesitamos atacar esto desde el nivel macro y micro”, agrega.

Tal vez sea posible que con frecuencia un hombre te interrumpa o te explique todo, pero no sabes cómo levantar la voz y luchar contra esto. Así que aquí hay algunos consejos para empezar la batalla.

Reconoce que tú no eres el problema

Tal vez crees que eres a la única a la que interrumpen en las juntas, así que es fácil para ti mantener la cabeza agachada, pero mira alrededor de la sala, tal vez no eres la única que nota esta situación.

Cuando Bridget Todd, copresentadora del podcast Stuff Mom Never Told You tuvo su primer trabajo de “adulto”, también luchó en encontrar su voz en asuntos como este.

“Era más complicado por ser una mujer negra porque siempre pensé que si me quejaba sobre esto o lo otro, todas las mujeres negras serían percibidas como quejumbrosas y no contratarían a ninguna otra”, dice ella. “Así que siempre me sentí muy ansiosa por eso, pero mientras he avanzado en mi carrera me he dado cuenta que debí haber hablado más”.

Como señala Todd, si estás percibiendo un problema (es más difícil que las mujeres puedan decir sus ideas en las juntas) es probable que tus colegas mujeres también estén pasando por lo mismo.

Amplifica

Una estrategia que viene directo de las mujeres que trabajan en la Casa Blanca es: amplifica.

Las mujeres del gobierno del presidente Barack Obama alcanzaron los titulares de los medios el año pasado cuando compartieron su “estrategia de amplificación” para lograr que las mujeres fueran escuchadas en las juntas. Si una mujer dice una idea y esta pasa desapercibida, entonces otra mujer debe retomarla hasta que sea reconocida.

“Quieres llevarte el crédito de lo que pones sobre la mesa”, dice Todd. “Como, ‘¡Ah! Es justo lo que Julia estaba diciendo’ o ‘Solo para aclarar, es la idea de Julia’”.

Encuentra a alguien que te acompañe

Bennett sugiere que unas con un colega para luchar contra este tema. Esa persona puede hacer eco de tus ideas en las juntas o te puede impulsar frente a otros colegas. No necesariamente debe tratarse de una mujer, en muchas ocasiones los hombres también detienen a quienes interrumpen a sus colegas en las juntas.

“Si viene de alguien más diciendo ‘¡Esperen! Quiero escuchar lo que Jess tiene que decir’, entonces puedes expresar tus ideas gracias a este colega que te apoya y nadie puede ser señalado por ser demasiado sensible”, dice Bennett.

Trae más mujeres a la junta

Bennett dice que mientras investigaba para su libro, encontró que las mujeres eran más escuchadas en las juntas cuando ocupaban al menos un tercio de los lugares. Y lo más importante, lo que decían era recordado.

“Muchos de estos asuntos ocurren en juntas o en dinámicas grupales en un ambiente de oficina, así que una cosa que puedes hacer para que escuchen tu voz por primera vez es traer a más mujeres”, dice Bennett.

Todd dice que en su experiencia laboral, estar rodeada de más mujeres en el equipo de trabajo es clave para evitar estos malos comportamientos.

“En las organizaciones en las que he trabajado, en donde hay muchas mujeres, no he percibido que estos problemas persistan”, dice. “Así que creo que una forma de lidiar con esto es contratar a más mujeres, no sólo empleadas, sino a quienes toman decisiones”.