(CNN) - Las acusaciones de acoso sexual y violación contra Harvey Weinstein desataron un torbellino de ocho días en Hollywood, uno que ha visto un ataque constante de nuevos acusadores y daños colaterales a varias partes, entre ellos NBC News, Twitter y la abogada Lisa Bloom.

Aun antes de que la historia de The New York Times apareciera, había reportes de que Weinstein, un productor de cine de alto perfil, había reunido un equipo publicitario y legal para enfrentar inminentes historias sobre él en el Times y en The New Yorker.

Harvey Weinstein.

Comienzo explosivo

La historia del Times detallaba acusaciones de acoso sexual y contacto físico no solicitado con mujeres desde décadas atrás, y al menos ocho distintos acuerdos legales. La lista de declaraciones en grabadora incluían a la actriz Ashley Judd y a Mark Gill, un ejecutivo que había dirigido la empresa Miramax Films de Weinstein.

Weinstein respondió con una declaración estratégicamente confusa en la que que expresaba arrepentimiento, al mismo tiempo que criticaba al periódico y amenazaba con acciones legales.

Una portavoz de Weinstein le dijo a CNN esta semana que "cualquier acusación de sexo no consentido era negada inequívocamente". En su declaración original, Weinstein se disculpaba por "la forma en que me he comportado con colegas en el pasado" y decía que necesitaba "conquistar mis demonios".

Bloom, conocida por representar a mujeres en situaciones similares, también fue atacada por participar en la defensa de Weinstein. Ella renunciaría poco después de que la historia apareciera.

Los cuestionamientos empezaron casi inmediatamente, la mayoría por parte de voces conservadoras en los medios, hacia políticos demócratas - quienes habían aceptado dinero de Weinstein, un importante donante - que no  se habían distanciado de él ni lo habían criticado. Críticas similares fueron hechas a los cómicos de programas nocturnos que habían hecho burla de figuras conservadoras acusadas de acoso, incluyendo a Roger Ailes y Bill O'Reilly.

Después de un inicio notablemente lento, los cómicos de programas nocturnos parecían competir en sus bromas sobre Weinstein. Hubo una andanada de noticias y nuevos acusadores y políticos como Barack Obama y Hillary Clinton condenaron el señalado comportamiento.

The New Yorker da un nuevo golpe

The New Yorker publicó su historia el 10 de octubre, con señalamientos más explosivos de tres mujeres que acusaban a Weinstein de violarlas. Además, el artículo incluía la grabación de una operación encubierta en la que Weinstein parece intentar obligar a una modelo, Ambra Battilana Gutierrez, para acceder a sus demandas, en un momento dado diciéndole: "No arruines tu amistad conmigo por cinco minutos".

Escrito por Ronan Farrow, el artículo publicado también llamó la atención de NBC News, que había dejado pasar la oportunidad de difundir una historia en televisión o publicarla en su sitio web. Farrow, colaborador de NBC, refirió las preguntas sobre cómo la historia se cayó en la cadena, y el presidente de NBC News, Noah Oppenheim, dijo que los responsables "no sentimos que tuviéramos todos los elementos que necesitábamos para transmitirla".

Ajuste de cuentas en Hollywood

La actriz Rose McGowan añadió su voz a las de aquellas que acusaban a Weinstein de violación, identificándolo –con sus iniciales en un tuit– como el ejecutivo al que se había referido un año antes de forma anónima. Ella también provocó una respuesta contra Twitter, que temporalmente suspendió su cuenta (la explicación fue que ella había violado los términos del servicio al publicar un número telefónico privado, pero eso no calmó a los indignados que acusaban hipocresía por parte de Twitter).

Luego de que Ben Affleck expresara que estaba "triste y enojado" por el artículo, resurgió un video del actor en el que manoseaba a la conductora Hilarie Burton durante una aparición en MTV en 2003. Él posteriormente se disculpó.

Otros se han visto obligados a disculparse o retractarse de comentarios defendiendo o expresando compasión por Weinstein, incluyendo a la actriz Lindsay Lohan, la diseñadora Donna Kara y el director Oliver Stone.

Empresa en la mira

A un nivel empresarial, el futuro de Weinstein Co. está ahora en duda, con preguntas respecto a que miembros de la junta conocían, o debían conocer, sus acciones. En un comunicado, la junta negó conocimiento sobre cualquier abuso o pagos confidenciales a víctimas de abuso, y el viernes, el hermano de Weinstein, Bob, director ejecutivo de la empresa, emitió una declaración diciendo que no hay planes de vender la compañía, insistiendo en que los "negocios continúan como siempre".

Varias actrices de alto perfil, como Angelina Jolie y Gwyneth Paltrow, han compartido sus propias historias y acusaciones de acoso sexual por parte de Weinstein.

Aquellos que han trabajado de cerca con el productor son ahora cuestionados sobre lo que sabían o habían escuchado, una pregunta que probablemente surgirá en las alfombras rojas y otros eventos públicos por un tiempo.

En medio de la rápida evolución, los ejecutivos y el talento están tratando de liberarse de acuerdos existentes y pendientes con Weinstein Co.

Weinstein también enfrenta un potencial lío legal, debido a que las autoridades de Nueva York y Londres dicen que investigarán las acusaciones de agresión sexual que lo involucran.

Este sábado, la Academia de las Artes Cinematográficas y el Gremio de Productores de Estados Unidos debaten sobre el estatus de Weinstein en esas organizaciones. La academia británica, comúnmente conocida como BAFTA, ya suspendió su membresía.

El viernes, en tanto, Roy Price pidió licencia en Amazon Studios después de que resurgiera una acusación de 2015 por acoso sexual a una productora en una de las series del servicio. Price no hizo comentarios.

Al final de la semana crecía la percepción de que habría más zapatos que lanzar mientras más mujeres de Hollywood se deciden a hablar.