Se trata de un tipo de cáncer del sistema defensivo (sistema inmune) que se desarrolla cuando se produce un fallo en la forma de actuar de los linfocitos, unas células de la sangre y de los ganglios linfáticos que ayudan a luchar contra las infecciones.

Estos linfocitos crecen de forma descontrolada y se acumulan en diversas partes del cuerpo: ganglios linfáticos, médula ósea, sangre, diversos órganos… Aunque es uno de los tumores menos conocidos, está situado en el “top ten” en cuanto a incidencia y mortalidad. Sin embargo, según el Dr. Panizo, hematólogo de la Clínica Universidad de Navarra, “hoy en día y con el tratamiento adecuado muchos linfomas se curan”.

Por lo general, los linfomas se presentan como ganglios linfáticos aumentados de tamaño, que cuando aparecen en zonas accesibles como cuello, axilas o ingle y se pueden palpar evidenciando su tamaño. Sin embargo, en ocasiones, los ganglios afectados están en el abdomen, mediastino, etc... y pueden pasar desapercibidos.

Así, el diagnóstico es más difícil hasta que aparecen otros síntomas (fiebre, sudoración nocturna, cansancio, pérdida importante de peso...) que muchas veces se confunden con otras enfermedades comunes como la gripe o la mononucleosis.

Por ello, la investigación constante es clave para curar esta patología, que engloba más de 40 subtipos tumorales diferentes y cuya incidencia ha aumentado en los últimos años. Dentro de los linfomas, el más común es el linfoma no Hodgkin, que representa el 85% del total de los casos.

“Los tratamientos actuales se centran en desarrollar nuevas fórmulas que mantengan las tasas de curación que consiguen los tratamientos más tradicionales pero que, al mismo tiempo, disminuyan la toxicidad, lo que conocemos como tratamientos adaptados al riesgo”, indica el especialista.

De los más de 20 ensayos clínicos con nuevos fármacos abiertos actualmente en la Clínica Universidad de Navarra, diez de ellos utilizan la inmunoterapia. Se trata de una de las nuevas vías de tratamiento para hacer frente al tumor, también conocidas como terapias dirigidas, ya que son medicamentos muy selectivos frente a las células tumorales pero que están exentos de los efectos secundarios clásicos de la quimioterapia.