Washington (CNN) - El secretario de Estado de Estados Unidos, Rex Tillerson, visitó Kabul este lunes en un viaje inesperado que había sido mantenido en secreto en medio del repunte de la violencia en la capital afgana.

Tillerson, que estuvo en suelo afgano por tan solo dos horas, se reunió con el presidente Ashraf Ghani, según la embajada de Estados Unidos y reportes de su equipo. El secretario de Estado partió después para Doha, Qatar.

El secretario de Estado Rex Tillerson (en el centro) camina para abordar un avión C-17 en ruta a la Base Aérea Bagram en Afganistán el 23 de octubre de 2017. La visita de a Afganistán Tillerson solo duró dos horas. Allí se reunió con el presidente Ashraf Ghani. (Crédito: ALEX BRANDON/AFP/Getty Images)

Tillerson también se reunió este lunes con el primer ministro de Iraq Haidar al-Abadi, en una vista que tampoco estaba programada.

Estas visitas hacen parte de la gira de una semana por Medio Oriente, el sur de Asia y Europa del secretario Tillerson, y se da después de una cadena de mortales ataques en un Afganistán devastado por la guerra.

Este sábado, al menos 15 personas murieron en una bomba suicida en Kabul, cuyo objetivo eran militares del ejército en una academia militar a unos once kilómetros del centro de la ciudad.

Esto se dio después de ataques suicidas este viernes que mataron a cerca de 60 personas en dos mezquitas: una mezquita chiíta en Kabul y una mezquita suní en la provincia central de Ghor.

No hubo reclamos inmediatos de responsabilidad por los ataques de este viernes, pero ISIS se ha adjudicado la responsabilidad este año por otros ataques en mezquitas chiítas.

El día anterior de los ataques en las mezquitas, 43 soldados afganos murieron cuando militantes del Talibán llegaron a la base militar de Chashmawi en el distrito de Maiwand en la provincia de Kandahar.

Estrategia

La estrategia del presidente Donald Trump en Afganistán fue revelada el pasado mes de agosto cuando el presidente prometió que Estados Unidos encontraría la victoria en una guerra de 16 años en la que ya no se estaría “construyendo” una nación, sino “matando a los terroristas”.

Trump fue explícito al decir que no anunciará las fechas de las operaciones militares de antemano, pero que le permitiría a las fuerzas estadounidenses atacar al Talibán y a otros grupos terroristas donde quiera que estén en Afganistán.

La guerra, que ha cegado la vida de más de 2.000 estadounidenses, empezó menos de un mes después de los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001.

Alrededor de 8.400 soldados estadounidenses están actualmente desplegados en Afganistán. La mayoría —alrededor de 6.900— están asignados a la misión de la OTAN para capacitar y asesorar a las fuerzas de seguridad afganas junto con aproximadamente 6.000 soldados de otros países de la OTAN.

En agosto, Tillerson dijo que la estrategia era un “camino hacia la reconciliación y los diálogos de paz” y tiene la intención de presionar a los talibanes para que lleguen a la mesa de negociaciones dejando en claro que no hay manera de ganar en el campo de batalla.

En el plan, Trump autorizó más tropas y declaró que Estados Unidos podría abolir la construcción de la nación, concentrándose en cambio en empedrar a los afganos a pelear sus propias batallas. Bajo el gobierno de Trump, Estados Unidos también continúa involucrando a vecinos regionales, como India y Pakistán, en sus esfuerzos por estabilizar Afganistán.

El plan recuerda estrategias de gobiernos anteriores, con algunos ajustes y deliberadamente es corto en detalles, incluyendo el número de tropas de los Estados Unidos y cuánto tiempo se quedará Estados Unidos.