Por Maurie Backman

(CNNMoney) –– La confianza y la asertividad no son naturales para todos, pero si tú tiendes a ser tímido o reservado en situaciones de trabajo, esas características podrían terminar lastimándote.

El exceso de docilidad no solo puede darles a los demás la oportunidad de aprovecharse de ti, sino que al no mostrarte seguro de ti mismo, podrías arruinar tus posibilidades de obtener promociones bien merecidas. Es por eso que vale la pena trabajar para ser más asertivo, y esta es la manera como debes hacerlo:

1. Deja de disculparte

Ser humilde en general no es algo malo, pero cuando te disculpas en situaciones laborales en las que no se justifica un "lo siento", desacreditas tus propias ideas y resaltas tus inseguridades. La próxima vez que no estés de acuerdo con alguien o quieras sugerirle que haga las cosas de manera diferente, no describas tus afirmaciones con "Lo siento". Simplemente di lo que quieres decir, deja que tu audiencia reaccione y responda según sea necesario.

Imagina que tu colega te sugiere una estrategia de marketing con la que no estás de acuerdo. En lugar de decir: "Lo siento, pero creo que deberíamos ir de otra manera", intenta "En realidad, esta es la razón por la cual este otro enfoque será más beneficioso". Es más probable que tus colegas y gerentes escuchen tus ideas si tu lenguaje emana confianza.

2. Elige tus palabras cuidadosamente

Nunca matices tu discurso con palabras aparentemente insignificantes que pueden restar valor a un argumento convincente. Sea cual sea tu punto, tendrás una mejor oportunidad si dejas de disminuir tus afirmaciones con palabras que te hacen parecer que no confías en lo que estás diciendo.

Imagina que tienes un gran concepto para compartir con tu equipo en la reunión semanal. Si comienzas con algo como "Esto es solo una idea, pero ..." terminarás vendiendo esa idea con dudas. Por el contrario, levántate y di algo como "Mi idea es hacerlo de esta manera. Y está la razón por la que funcionará".

3. Intenta siempre saber de qué estás hablando

Es difícil establecer confianza en tu posición cuando tus datos o conocimientos son confusos. Por lo tanto, si intentas presentar un caso sobre algo en el trabajo, asegúrate de tener todos los datos a mano para respaldar tus reclamos. Si bien una persona más asertiva puede manifestar un argumento enérgico sin información sólida que lo respalde, si no eres del tipo que se siente seguro de sí mismo, realizar una investigación y confiar en ella puede hacer una gran diferencia en lo convincente que eres. Así que, si esperas que te pongan sobre el terreno en una próxima reunión, entra preparado.

4. Date cuenta de que tienes poco que perder

Algunas personas evitan el uso de un lenguaje fuerte en el trabajo porque temen que sea contraproducente. Pero la verdad es que hay una gran diferencia entre ser asertivo y ser agresivo. Mientras que el primero tiene una connotación positiva, especialmente en el nivel de gestión, el último puede dañar las carreras. Mientras lo reconozcas y no cruces la línea, tienes poco que perder si eres más asertivo. De hecho, tus colegas podrían llegar a respetarte más una vez que vean que eres capaz de defender tu posición.

Mientras más confianza tengas en tu trabajo, más probabilidades tendrás de tener éxito. Aprender a afirmarte a ti mismo no solo puede ayudar a tu carrera profesional, sino también a hacer que tu experiencia laboral sea más placentera.