(CNN) — El uso prolongado de acetaminofén durante el embarazo está asociado con un doble riesgo de desarrollar en los niños el trastorno por déficit de atención o hiperactividad (TDAH), de acuerdo con un estudio publicado este lunes, en la publicación Pediatrics. Sin embargo dos expertos creen que los datos no justifican estos hallazgos.

Acetaminofén, también conocido como paracetamol, es el ingrediente activo en el Tylenol y cientos de medicinas de venta libre y bajo prescripción, de acuerdo a la Administración de Drogas y Alimentos de Estados Unidos. Es comúnmente prescrito durante el embarazo para aliviar el dolor y la fiebre, con un estimado de 65% de mujeres embarazadas en Estados Unidos que usan la medicina, según el Centro de Control de Enfermedades y Prevención.

El autor principal del nuevo estudio, Eivind Ystrøm, investigador experimentado del Instituto Noruego de Salud Pública dice que las mujeres embarazadas que necesitan medicina para aliviar la fiebre o el dolor “no deberían abstenerse de usar paracetamol a corto plazo”.

Sin embargo, las mujeres embarazadas que necesitan “continua dosis de acetamonofen por un largo periodo” deberían consultar con sus médicos, escribió en un correo electrónico. El estudio define un periodo largo como 29 días o más.

El TDAH, un desorden del neurodesarrollo, puede causar falta de atención, hiperactividad e impulsividad. Las causas son desconocidas, pero las investigaciones continúan y se cree que la genética desempeña un papel importante.

Los fabricantes de Tylenol, McNeil Consumer Healthcare, una compañía de Johnson & Johnson, no respondió a un pedido de comentario sobre el estudio.

Asociación, no causa y efecto

El estudio de cohortes de madre e hijo de Noruega proporcionó datos para la nueva investigación. Las mujeres fueron invitadas a participar luego de un ultrasonido de rutina, alrededor de la semana 18 de su embarazo.

La información fue recopilada de 95.242 madres, 75.217 padres y 112.973 hijos nacidos entre 1999 y 2009, incluyendo 2.246 niños diagnosticados con TDAH.

Cerca de 47% de las mujeres que usaron paracetamol durante sus embarazos: 27% durante un trimestre, 16% durante dos trimestres y menos de 4% durante los tres trimestres.

“Hemos encontrado que usar acetaminofén por 29 días o más durante el embarazo, incrementa en 220% el riesgo de desarrollar TDAH en el niño”, escribe Ystrøm, más de dos veces el riesgo esperado. “Esto luego de tener en cuenta las condiciones médicas y el riesgo de TDAH en la familia”.

El uso de paracetamol en mujeres embarazadas por menos de siete días fue asociado con un riesgo menor de TDAH en la descendencia, según los investigadores.

Padres que usaron el medicamento para aliviar el dolor por 29 o más días antes de la concepción también tienen el doble de riesgo que sus hijos desarrollen TDAH. No muy seguro de cómo interpretar este hallazgo, Ystrøm sugirió que “puede ser los padres que usaron el acetaminofén, tengan un mayor riesgo genético de TDAH” o el uso prolongado de la medicina puede derivar en cambios en los espermatozoides.

Ninguna evidencia de una relación causa-efecto entre la droga y el TDAH fue encontrado, según concluyeron Ystrøm y sus colegas. Aún así, creen que se necesitan más estudios.

La Dr. Alison G. Cahill, miembro del Comité de Práctica Obstétrica del Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos, dice que el estudio “no agrega nada a nuestro conocimiento médico”. Cahill no estuvo involucrada en la investigación.

Aplaude a los investigadores por su esfuerzo, particularmente en el alto número de participantes, pero asegura que el estudio simplemente no puede superar ciertos desafíos y defectos de diseño.

El principal de ellos es la forma en que se evalúa el diagnóstico de TDAH, asegura. Idealmente, el mismo enfoque cuidadoso y medido que se usaría con todos los niños en el estudio. En cambio, los investigadores calcularon el número de niños diagnosticados con TDAH por códigos en sus registros médicos.

“Como puedes imaginar, puede haber alguna desconexión entre hacer un diagnóstico y cómo se codifica realmente”, explica Cahill. Además, la variabilidad entre proveedores y la manera en que se hace la evaluación significa que es posible que un niño no tenga TDAH, sino que tenga un trastorno relacionado.

EL Dr. Max Wiznitzer, copresidente de la junta asesora profesional para los niños y adultos sin discapacidades con TDA/H, estuvo de acuerdo.

No tiene sentido biológico

Wiznitzer, quien tampoco participó en la nueva investigación, señalada que los códigos utilizados por los investigadores para calcular el número total diagnósticos de TDAH pudo haberse combinado con trastornos de aprendizaje y lenguaje.

“Ellos no han confirmado el diagnóstico”, afirmó.

Una encuesta telefónica conducida en Estados Unidos preguntó a los padres si sus hijos fueron diagnosticados con TDAH y si el niño aún mantiene el diagnóstico. “Es un porcentaje menor”, asegura Wiznitzer. “Solo porque un niño es etiquetado con tener un diagnóstico no significa que es preciso”.

Para las tasas esperadas de TDAH en niños, los investigadores utilizaron un estimado de 4%. Sin embargo, en Estados Unidos la mayoría de la gente usa entre 8% y 11% basada en las estimaciones del CDC, explica Wiznitzer. Esta estimación explicaría el doble aumento en el riesgo que encontraron los investigadores.

Ystrøm explicó que Noruega, así como otras naciones, depende de la Clasificación Estadística Internacional de Enfermedades y Problemas de Salud Relacionados de la Organización Mundial de la Salud, para diagnosticar el TDAH. Según ese estándar, los niños deben manifestar síntomas como la falta de atención e hiperactividad, antes de los 7 años. Es un estándar más riguroso que el que se usa comúnmente en Estados Unidos, manifestó.

Cahill dice que cuando se relaciona la exposición prenatal a cierto resultado, los científicos esperan ver cierta evidencia si la “asociación es realmente cierta”. Una de estas cosas sería ver el mismo resultado repetido en muchos estudios.

Estudios previos han demostrado una asociación a veces, pero otras veces no ha demostrado ninguna, explicó. “Lo otro que esperamos ver es una relación dosis-respuesta, donde un aumento creciente de la dosis se relacionaría con mayor riesgo o una gravedad de la enfermedad”, asegura Cahill. Esto tampoco se vio en el nuevo estudio.

En dosis bajas, el paracetamol reduce el riesgo de TDAH en la descendencia, mientras que en dosis altas, ocurre lo contrario. “Y eso no tiene ningún sentido biológico”, afirma.

Los investigadores tampoco midieron la cantidad de paracetamol consumido o los niveles de los biomarcadores; utilizaron una encuesta en la que los pacientes reportaron el número de días. Esa “no es información desde una perspectiva científica”, explica.

Finalmente, los números no agregan una significancia estadística como los autores insinúan, afirma. Wiznitzer coincide en que “los números no sostiene la conclusión”.

Sin embargo, Ystrøm sostiene que las estimaciones más bajas mantienen la significación estadística y que el análisis de sensibilidad respalda aún más las conclusiones del estudio.

Wiznitzer señala que, desde que el estudio inició a las 18 semanas de cada embarazo, las madres y las parejas tuvieron que recordar el uso de paracetamol de meses atrás. “Hay que tener cuidado con el recuerdo a distancia”, asegura, las personas suelen tener recuerdos distorsionados de su comportamiento incluso de una semana atrás.

Modelo animal

El paracetamol es prescrito usualmente por periodos de tiempo cortos durante el embarazo, por lo que Wiznitzer se pregunta “¿Quién durante el embarazo tendría tantas molestias de dolor de modo que tomaría analgésicos regularmente? Puedo argumentar que tal vez haya algo especial acerca de ese grupo”. La razón especial, probablemente alguna condición subyacente, que puede estar asociada con el TDAH en los niños, en lugar del uso de paracetamol.

En su conclusión, los autores especulan acerca de la asociación, y de acuerdo a Wiznitzer, citan “todos estas investigaciones en animales. Les garantizo que estos roedores no reciben el tipo de dosis que tomaría una embarazada”.

“Es bueno usar el modelo animal como un primer paso, pero no se puede asumir automáticamente que porque ocurre en un animal, ocurre con los humanos”, afirma Wiznitzer, quien además es profesor de pediatría y neurología en Case Western Reserve University.

Un ejemplo de esto es la talidomida, un sedante recetado en la década de 1960 para las nauseas matutinas que más tarde se descubrió que causaba defectos de nacimiento. “Fue probado en animales y era seguro para los animales, explica Wiznitzer.

Cahill, quien también es jefa de medicina materno fetal en Washington University en St. Louis, dijo que algunos síntomas sin tratamientos durante el embarazo pueden tener “impactos negativos”, en el bebé neonato.

Los médicos están capacitados para leer estudios médicos y decidir si se deben seguir los resultados al tratar a los pacientes.

“Un proveedor certificado es la mejor persona para aconsejar medicamentos durante el embarazo”, afirma Cahill.

Wiznitzer dice que “el paracetamol tiene un propósito práctico durante el embarazo”.

“Las mujeres no deberían tener miedo de usar paracetamol, especialmente si sus médicos les recomiendan”, afirma. “Los datos en este caso no son lo suficientemente sólidos para sostener una conclusión”.