(CNNMoney) - El presidente de Venezuela Nicolás Maduro finalmente admitió que su gobierno no puede pagar sus deudas cada vez más altas.

Maduro dijo este jueves en un discurso televisado que Venezuela y su empresa estatal petrolera, PDVSA, buscarán reestructurar el pago de sus deudas.

La compañía petrolera hizo un pago de 1.100 millones de dólares este jueves, dijo él, una cantidad considerable para un país al que solo le quedan 10.000 millones de dólares en el banco. “Pero luego de este pago, a partir de hoy, decreto un refinanciamiento y una reestructuración de la deuda externa”, le dijo Maduro al país.

La experiencia de Venezuela en la mesa de negociaciones puede llegar a ser muy difícil. En total, el país debe cerca de 65.000 millones de bonos denominados en moneda extranjera, principalmente en dólares, según la firma de investigación Capital Economics. Venezuela también le debe a China, a Rusia, a proveedores de petróleo, aerolíneas y a un montón de otras entidades.

El país ya está sumido en una profunda crisis humanitaria, y la gente está sufriendo de escasez de comida y medicamentos. Muchos no pueden pagar alimentos básicos porque los precios se disparan más rápido que los salarios. La moneda venezolana, el bolívar, vale menos que una décima parte de un centavo estadounidense.

Si el gobierno de Maduro no puede alcanzar un nuevo acuerdo con los tenedores de bonos por la reestructuración de la deuda —que usualmente significa pagar menos dinero— terminará en un cese de pagos.

Eso podría generar una potencial serie de malos eventos.

Los inversores en Estados Unidos y en otros lugares podrían apoderarse del petróleo como garantía.

El petróleo es la única fuente significativa de ingresos externos del gobierno y por lo tanto, la única manera de comprar alimentos y medicina para sus 30 millones de ciudadanos. Pues, debido a que el gobierno manejó mal vastas extensiones de tierras de cultivo, debe importar casi todos los alimentos.

Acordar un nuevo calendario de pagos no es una tarea fácil con los inversores de Wall Street. Solo hay que preguntarle a Argentina. Su gobierno luchó en las cortes de Estados Unidos durante 15 años para resolver el impago de su deuda.

El gobierno de Argentina fue excluido de los mercados internacionales de deuda durante ese tiempo, algo que en última instancia paralizó su economía. Los argentinos llamaron a los inversores “fondos buitre” porque estos compraron los bonos baratos y luego demandaron al gobierno para tener precios muchos más altos.

Ambas partes alcanzaron un acuerdo a principios de 2016, poco después de que un nuevo gobierno llegó al poder.

Además de las deudas con una gran cantidad de acreedores, a la situación de Venezuela se le suma un problema: su principal negociador no puede hacer negocios con Estados Unidos.

Maduro nombró al vicepresidente Tareck El Aissami para que liberara los esfuerzos de reestructuración de la deuda. En febrero, el Departamento del Tesoro acusó a El Aissami de tráfico de drogas y congeló sus bienes en Estados Unidos. El Aissami negó las acusaciones.

Entre tanto, Maduro y otras personas de su gobierno han tratado de culpar al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, por los problemas para pagar la deuda de Venezuela, luego de que Trump levantara sanciones financieras contra el país en agosto.

Después de que la petrolera estatal, PDVSA, hiciera un gran pago de la deuda la semana pasada, no se olvidó de sus palabras.

La compañía dijo que hizo el pago de su deuda “…a pesar de la guerra económica; de la imposición injustificada de sanciones por parte de Donald Trump; y del sabotaje, persecución y bloqueo financiero al que ha sido sometida la República y sus instituciones, por una parte importante del sistema financiero internacional por mandato del imperialismo”.