(CNN) - Si no hubiera sido por un residente local que se enfrentó al atacante, el tiroteo más mortal de la historia de Texas podría haber sido peor.

En una conferencia de prensa, el domingo por la noche, los investigadores ofrecieron un relato preliminar del ataque en la iglesia bautista de Sutherland Springs y hablaron del papel que jugó este hombre.

El atacante entró a la pequeña iglesia en este pueblo al este de San Antonio, y empezó a disparar un fusil de asalto contra la congregación que asistía al servicio matutino.

Un hombre que vive al lado de la iglesia agarró su propio fusil y se enfrentó al pistolero, dijo Freeman Martin, director regional del Departamento de Seguridad Pública de Texas.

“El sospechoso dejó caer su fusil, que era un fusil de asalto Ruger AR y huyó de la iglesia”, explicó Martin.

El hombre persiguió al atacante, agregó Martin.

Cuando la Policía vio el vehículo del sospechoso poco tiempo después en el límite del condado, encontraron dentro al pistolero, muerto por herida de bala.

“En este momento, no sabemos si fue una herida de bala autoinfligida o si recibió un disparo del residente local”, señaló Martin.

Las autoridades no dieron por el momento más detalles ni identificaron al residente o al pistolero.

“Siguen tratando de encajar las piezas de un rompecabezas muy complejo para intentar dar a su comunidad todas las respuestas que necesita y merece”, dijo el gobernador de Texas, Greg Abbott.

El tiroteo en la iglesia se cobró 26 vidas. Veintitrés de los muertos estaban dentro de la iglesia, de acuerdo con las autoridades.

Es el peor tiroteo en la historia de Texas, y el quinto más mortífero en la historia moderna de Estados Unidos.