Nota del editor: Mel Robbins es comentarista de CNN, analista legal, autor del best-seller The 5 Second Rule y orador. También es editor colaborador de la revista Success. Las opiniones expresadas en esta columna son suyas.

(CNN) - Hace un mes, el peor tiroteo masivo en la historia de los Estados Unidos tuvo lugar en un concierto de música country en Las Vegas. Cincuenta y ocho personas murieron y más de 500 personas resultaron heridas. Bill O'Reilly redujo la masacre a seis palabras: "Este es el precio de la libertad".

Odio decirlo, pero O'Reilly tiene razón. El domingo, justo 34 días después de Las Vegas, 26 personas fueron asesinadas a tiros y otras 20 resultaron heridas durante un servicio religioso en Texas. Y esto es lo que realmente enferma: no nos sorprenderemos cuando haya otro tiroteo masivo el próximo mes. Tal vez será tu iglesia, tu centro comercial, tu concierto o tu sala de cine. Ese es el precio de la libertad.

En EE.UU, somos libres de almacenar armas. Somos libres de pedir munición en línea. Somos libres de equipar nuestras pistolas con aceleradores de disparos, como lo hizo el tirador de Las Vegas. Este es el precio que pagamos por la libertad, está bien. La libertad de que no importe un comino.

Tuitear "oraciones por las víctimas" no equivale a que importe un comino. Sentirse mal por un día o dos no es igual a que nos importe. Cambiar la foto de perfil de Facebook para apoyar a las víctimas no es igual a que nos importe.

Que nos importe requiere comprometernos a resolver el problema. Y el hecho es que tenemos un problema grave en Estados Unidos con la violencia armada.

Las estadísticas hablan por sí solas. Un tiroteo masivo se define como un evento donde al menos cuatro personas reciben disparos. Ahora tenemos uno todos los días en Estados Unidos, si se adopta la definición amplia utilizada por el Archivo de Violencia de Armas. De hecho, el de Las Vegas no fue el único tiroteo masivo el 1 de octubre, fue simplemente el más grande. Hubo uno frente a la Universidad de Kansas el mismo día.

Cuando nos importa, resolvemos problemas. A los militares les importa, es por eso que la Fuerza Aérea juzgó en consejo de guerra al tirador de Texas por agredir a su esposa e hijo. Pero no nos importa la violencia armada, por lo que un "individuo muy trastornado", como lo expresó el presidente Donald Trump, pudo comprar un rifle AR-556. El gobernador de Texas dijo que el hombre armado solicitó una licencia para portar un arma, pero que el estado se la negó. El gobernador Greg Abbott hace una pregunta clave: "Entonces, ¿cómo fue que fue capaz de obtener un arma? Por todos los hechos que parecemos saber, se suponía que no tenía acceso a un arma. Entonces, ¿cómo sucedió esto?".

Al Congreso tampoco le importa. Depende de nosotros detener esta crisis de salud pública y, lamentablemente, no hemos llegado al punto de inflexión como lo hemos hecho con el cáncer y los opiáceos.

Todos conocen a alguien que ha sido diagnosticado con cáncer. Es por eso que nos importa resolver el problema del cáncer.

Prácticamente todo el mundo conoce a alguien que ha muerto por una sobredosis de opiáceos. Es por eso que nos preocupamos lo suficiente como para declararlo una crisis de salud pública.

Estamos peligrosamente cerca de un momento en el que cada uno de nosotros conozca a alguien a quien le dispararon en un tiroteo. Y desafortunadamente, basado en la investigación, eso es lo que nos va a llevar a preocuparnos. Tiene que volverse un tema personal.

¿Por qué la apatía?

Hasta que la violencia con armas de fuego afecte a tu familia directamente, no te importará lo suficiente como para hacer algo al respecto. Hay un montón de investigación para explicar esta apatía.

Después de la Segunda Guerra Mundial, el famoso psicólogo de Cambridge J.T. MacCurdy estudió un fenómeno interesante sobre los bombardeos en Londres en 1940 y 1941.

Descubrió que las personas afectadas por los bombardeos se clasificaban en tres categorías: los que morían, los que eran "casi víctimas" (que presenciaban de cerca el horror de los bombardeos pero vivían) y los que se salvaron desde lejos (personas que pueden haber escuchado las sirenas, pero que fueron retirados de la escena directa del bombardeo).

Esto es lo que es interesante. MacCurdy descubrió que las personas que fueron "casi víctimas" se vieron profundamente afectadas por el bombardeo, mientras que el grupo que se salvó se sintió invencible e incluso emocionado.

Estaban lo suficientemente lejos del evento y habían sobrevivido, haciéndolos sentir invulnerables y sin miedo.

Hasta que hayas experimentado ser una "casi víctima", es fácil para tu mente compartimentar los tiroteos masivos que escuchas, pensando que nunca te afectarán.

Un buen ejemplo de esto es el músico country Caleb Keeter, que actuó en el concierto en Las Vegas y fue una "casi víctima". Ahora le importa:

"He sido un defensor de la 2da enmienda en toda mi vida. Hasta los eventos de anoche ... Necesitamos control de armas. AHORA. Mi mayor pesar es que tercamente no me di cuenta hasta que mis hermanos en la gira y yo estuvimos amenazados por eso".

Para Keeter, se volvió un tema directamente personal. La pregunta brutal a la que todos nos enfrentamos es esta: ¿cuándo se convertirá la violencia armada en algo personal para la mayoría de los estadounidenses?

Veinte niños y seis adultos asesinados en Newtown no fueron suficientes para hacernos cambiar. No eran nuestros hijos o parientes.

Cuarenta y nueve adultos jóvenes bailando en Pulse no fueron suficientes para hacernos cambiar. Esos no eran nuestros hermanos, hermanas, hijos e hijas.

Cincuenta y ocho fanáticos de la música country en Las Vegas no fueron suficientes para hacernos cambiar tampoco. No estábamos en la audiencia.

Y los 26 feligreses en Texas no serán suficientes para hacernos cambiar tampoco.

La verdad es que, en unos pocos días, el ciclo de noticias cambiará y la vida continuará.

Y mientras tanto, con un tiroteo masivo todos los días en Estados Unidos, la cifra de muertos seguirá aumentando. Esto seguirá sucediendo hasta que se convierta en algo personal. ¿Podemos, por favor, no esperar a ese punto de inflexión? ¿No podemos simplemente comprometernos a resolver el problema?

Solucionando el problema: Pon en acción nuestras mejores mentes

No tenemos que estar de acuerdo en qué causa un tiroteo masivo, solo tenemos que aceptar que queremos resolver el problema de los tiroteos masivos. No necesitamos saber cómo resolver el problema, solo tenemos que poner a nuestras mejores mentes a la tarea de resolverlo.

Ya aprendimos que discutir sobre el problema no cambia nada. En cambio, necesitamos un enfoque diferente, buscando una solución.

Este es un enfoque como el de llegar a la Luna, y ya funcionó para nosotros. En 1962, cuando JFK habló en Rice University, anunció su objetivo de poner a un astronauta en la Luna y manifestó su confianza en lograrlo.

Kennedy aún no tenía su plan completo. No sabía exactamente cómo un hombre aterrizaría en la Luna. Pero sabía cuál quería que fuera el resultado. No le pidió al Congreso que lo resolviera; desafió a nuestra nación a hacerlo.

Utilizando el enfoque de solución de problemas de Kennedy, veamos los tiroteos masivos en Estados Unidos desde el mismo enfoque de "viaje a la Luna".

Imagínense si dijéramos que en 2025 querremos ser una nación que lidere el mundo en tener el menor número de tiroteos masivos.

En función de cuán divididos estamos y cuántos tiroteos trágicos ocurren en este país, esta visión puede parecer tan difícil como el aterrizaje de un hombre en la Luna.

Crear esta visión es un comienzo porque entonces podemos trabajar hacia atrás y hacer que suceda.

Y debemos comenzar. Debemos admitir que tenemos un problema que queremos resolver. Porque si no comenzamos ahora, todos estaremos esperando como si fuésemos blancos de tiro para el próximo psicópata con demasiadas armas, accesorios y munición para poder matar a nuestros amigos, familiares y niños uno por uno. Te enfrentarás a un golpe directo. Entonces te importará.

Hay una respuesta a este problema. ¿Qué tal si tomamos un viaje a la Luna en este momento y nos comprometemos a resolverlo?

Y, solo imagina. Es 2030, y en las noticias aparece un titular en la pantalla: "Estados Unidos ha estado libre de tiroteos masivos durante años. Aquí hay una mirada retrospectiva de cómo sucedió".

Veinte niños y seis adultos asesinados en Newtown no fueron suficientes para hacernos cambiar. No eran nuestros hijos o parientes"

Mel Robbins