Nota del editor: Camilo Egaña es el conductor de Camilo. Las opiniones expresadas en este artículo son exclusivas del autor.

(CNN Español) - A Fidel Castro y a Robert Mugabe la muerte los reunió por última vez.

El dictador de Zimbabwe fue de los primeros mandatarios extranjeros, junto a Nicolás Maduro y Evo Morales, en llegar a La Habana para despedir al cadáver de Castro. Mugabe expresó conmocionado que Fidel era el “padre de Cuba”, como él de Zimbabwe; pero no lo dijo, tal vez lo pensó.

Mugabe está ahora mismo a merced de los militares. Los tanques están las calles de Harare. Las noticias que llegan de allí son tan inquietantes como contradictorias y la situación parece variar cada minuto. Mugabe fue el primer presidente de Zimbabwe tras la independencia colonial y consiguió mejorar de modo significativo las condiciones de vida de su pueblo. Me recuerdo de adolescente ultrapolitizado y peleón ante un profesor que me hablaba eufórico de Zimbabwe como el “granero de África’’.

Pero la verdad es que mientras su pueblo le aplaudía con esos vítores tan frenéticos que solo ve uno en África, Mugabe se enquistaba en el poder hasta degenerar en lo que es hoy: un anciano de 93 años, aturdido y despótico, incapaz de respetar la opinión ajena y que durante 30 años ha ganado sistemáticamente las elecciones presidenciales. De hecho, es el presidente en ejercicio más anciano del mundo.

Cerrilmente homofóbico, Mugabe, llegó a decir que incluso Satanás no era gay. Y que si Barack Obama apoyaba el matrimonio homosexual que fuera a Zimbabwe y se casara con un hombre.

Mugabe sometió al campesinado –sobre todo a los granjeros blancos—, a un ciclo de expropiaciones estalinistas que desembocó en una inflación superior al 150.000 % y un desempleo del 80 %.

Sin inmutarse dijo entonces que la pobreza nacional se debía a una conspiración de Occidente y los imperialistas para derrocarle.

Caramba, qué poca imaginación tienen los sátrapas.

Pero la verdad es que mientras su pueblo le aplaudía con esos vítores tan frenéticos que solo ve uno en África, Mugabe se enquistaba en el poder hasta degenerar en lo que es hoy: un anciano de 93 años, aturdido y despótico

Camilo Egaña