(CNN) - En abierto desafío a su propio partido, el presidente de Zimbabwe, Robert Mugabe, rechazó dimitir al cargo, abriendo el camino para que su partido le inicie un proceso de destitución en el Parlamento.

El partido gobernante de Zimbabwe, ZANU-PF, removió a Mugabe de su cargo como líder de la agrupación política y le dio de plazo hasta el lunes al mediodía para que el presidente pusiera fin a su gobierno de casi cuatro décadas.

Miembros del ZANU-PF, que Mugabe ayudó a fundar para llevar a su país a la independencia, votaron el domingo a favor de expulsar al presidente de 93 años y dijo que si este no anunciaba su renuncia para el mediodía del lunes, llevarían al Parlamento un proceso de destitución.

En un discurso el domingo por la noche, Mugabe dijo que se había reunido con el comando de las fuerzas de seguridad del país antes de dirigirse a la nación, pero prometió que seguirá en el poder.

El presidente de Zimbabwe, Robert Mugabe, dio un mensaje en televisión en el que prometió seguir en el poder.

Aunque reconoció los problemas y las críticas que llevaron a las fuerzas de seguridad del país a tomar el poder, y la presión para que renuncie, Mugabe dijo que encabezará el congreso del ZANU-PF en diciembre.

"La reunión de hoy con el comando ha subrayado la necesidad de que nosotros, de forma colectiva, comencemos procesos que regresen a nuestra nación a la normalidad. Para que toda nuestra gente pueda dedicarse a sus asuntos sin obstáculo, en un clima de perfecta paz y seguridad".

Robert Mugabe se reunió con los líderes de las fuerzas de seguridad de Zimbabwe este domingo 19 de noviembre. (STR/AFP/Getty Images)

Además enumeró todas las preocupaciones mostradas por las fuerzas de seguridad del país y su propio partido, incluyendo la difícil economía nacional, y añadió que estas deben ser atendidas con gran urgencia.

ZANU-PF ungió a Emmerson Mnangagwa, el exvicepresidente destituido por Mugabe a principios del mes, como nuevo líder del partido.

Remover a Mugabe del liderazgo del partido no lo destrona como presidente de Zimbabwe, pero es una clara indicación de que si el Parlamento lleva a cabo una votación sobre su futuro, tendrán los números para destituirlo.