(CNN) - Los gobiernos de Myanmar y Bangladesh firmaron un acuerdo para la repatriación de miles de refugiados rohinyás, según le conformó a CNN Zaw Htay, portavoz de la líder de facto de Myanmar, Aung San Suu Kyi.

Hasta el momento no se conocen más detalles del acuerdo, sin embargo en un comunicado el gobierno de Myanmar dijo que el documento contiene “principios rectores generales y los arreglos de política para verificar sistemáticamente y recibir a los desplazados del estado de Rakhine”.

“El presente acuerdo, que había sido acordado por ambos países sobre la base de sus relaciones amistosas y de buena vecindad, demuestra la firme posición de Myanmar y es una situación beneficiosa para ambos países”, dice el comunicado.

‘Limpieza étnica’

La crisis de los rohinyás ha llamado la atención mundial desde mediados de agosto por el éxodo masivo de esta población que huía de la violencia provocada por los enfrentamientos entre militares y milicias en el estado de Rakhine en Myanmar.

Los rohinyás llegaron por miles a Bangladesh, cruzando ríos y colinas, pantanos y arrozales para escapar de los asesinatos masivos contra su pueblo. Esta es una de las comunidades más perseguidas del mundo: el predominantemente budista Myanmar los considera bengalíes, pero en Bangladesh se les considera birmanos.

Este miércoles, el secretario de Estado de Estados Unidos, Rex Tillerson, calificó las acciones del gobierno de Myanmar contra la minoría musulmana rohinyá como “limpieza étnica”. Anteriormente Tillerson se había negado a usar este término, diciendo que estaba “muy preocupado” por los reportes de violencia allí.

“Lo que sabemos que ocurrió en el estado de Rakhine… tiene una cantidad de características de crímenes contra la humanidad”, dijo Tillerson el 15 de noviembre, después de una visita oficial a Myanmar. “Ya sea que cumpla con todos los criterios de limpieza étnica, continuaremos determinándonos a nosotros mismos".

Pero este miércoles, el alto diplomático estadounidense hizo una declaración inequívoca en la que denunció al ejército de Myanmar.

Desde el 25 de agosto se estima que 615.000 rohinyás han cruzado las fronteras hacia Bangladesh, trayendo con ellos historias de matanzas masivas, violaciones y destrucción extensiva de sus casas y propiedades.

“Matan y matan y apilan los cuerpos. Era como cortar bambú”, describió Mumtaz, una mujer rohinyá en un reporte exclusivo de CNN en noviembre. La mujer contó que un día se levantó entre un montículo de cuerpos calcinados.

“En la pila estaba el cuello de alguien, la cabeza de alguien, la pierna de alguien. Pude salir, no sé cómo”, agregó Mumtaz.

Myanmar ha negado en varias oportunidades las acusaciones de atacar deliberadamente a los civiles rohinyás, diciendo que está luchando contra la insurgencia terrorista en la provincia. El ejército del país recientemente se exoneró de cualquier mala conducta después de una investigación.

Otros líderes como la primera ministra de Gran Bretaña, Theresa May, y el alto comisionado para los derechos humanos de la ONU, Zeid Ra'ad Al Hussein, han rechazado la “limpieza étnica” en Myanmar.