(CNN) – Una mujer del área de Chicago, quien debía regresar a la cárcel este lunes por asesinar a su hija discapacitada en 2015, fue hallada muerta en su apartamento por lo que parece ser un suicidio.

Frank Shuftan, portavoz de la oficina del médico forense del condado de Cook, informó que Bonnie Liltz, de 57 años, fue declarada muerta en la escena durante la noche de este sábado.

El pasado 21 de noviembre, a Liltz se le ordenó regresar a la prisión para terminar de cumplir allí su sentencia de cuatro años de cárcel por el crimen que cometió. Ella debía presentarse este lunes.

“Esta es una historia que me gustaría que terminara un final más feliz”, señaló el abogado de Liltz, Thomas Glasgow. Según explicó el defensor, la hermana de la mujer la encontró inconsciente en la cama y llamó al 911.

“Ella (Liltz) salió a almorzar con su papá el viernes y habló conmigo esa tarde. Tuvimos una linda conversación”, relató Glasgow. “Después fue la casa de su mamá. Su madre y su hermana viven juntas. Ella les dijo que iba a ver una película y a almorzar con un amigo. Regresó a casa y no contestó ninguna llamada. Su hermana fue hasta allá (al apartamento) y la encontró”, continuó.

El sargento de la Policía de Schaumburg (Illinois), Christy Lindhurst, indicó: “No tenemos evidencia de un delito y creemos que fue un suicidio”.

El año pasado, un juez de Illinois condenó a Liltz a cuatro años de prisión por drogar y asesinar a su hija discapacitada de 28 años, Courtney, en un intento fallido de homicidio y suicidio perpetrado en 2015.

Courtney sufría de parálisis cerebral y graves defectos cognitivos, que fueron causados por una convulsión a los 2 años de edad, según Glasgow.

Liltz, quien también luchó contra graves problemas de salud –incluido el cáncer–, se declaró culpable de homicidio involuntario, después de que los fiscales del caso redujeran el cargo inicial de asesinato, añadió el abogado.

“Fue detenida en mayo pasado y estuvo 73 días en el Departamento de Correccionales de Illinois. En agosto pasado, fue liberada bajo fianza. La Corte Suprema de Illinois se negó a escuchar su caso”, insistió.

“Es desafortunado que esto haya acabado así. Teníamos una solicitud para concederle la clemencia. La audiencia estaba programada para enero”, explicó.

Sue Liltz le aseguró a WLS, afiliada de CNN,  que su hermana dejó escrita una carta de suicidio. "Dijo que nos amaba mucho y que lo lamentaba, que ella simplemente no podía volver a ese lugar”, detalló Sue.

El crimen

Según las transcripciones del tribunal, el relato de Liltz sobre la trágica mañana del 27 de mayo de 2015 comenzó así: “Me desperté con un fuerte dolor abdominal... ensuciándome a mí y a la cama. Mi corazón latía con fuerza ... y estaba temblando y sudando abundantemente”.

Ella recordó el desalentador pronóstico de su gastroenterólogo acerca de que sus intestinos podrían fallar. Al ver que su estómago colapsaba, ella pensó que eso era exactamente lo que ocurría: se estaba muriendo y no tenía ninguna opción.

A su lado, en una cama gemela a la suya, descansaba su hija discapacitada Courtney, con quien Litz había compartido, en cada noche de los últimos 23 años, la habitación de un condominio de 111 metros cuadrados, de acuerdo a Glasgow.

“La idea de que ella (Courtney) tuviera que vivir en un instituto por el resto de su vida fue más grande de lo que pude soportar”, aseguró Liltz ante la corte, mientras hacía pausas en medio de las lágrimas, según su abogado.

Cuando una nueva aparición de cáncer requirió que Liltz se sometiera a cirugía en 2012, Courtney fue internada en un hogar de ancianos durante una semana, explicó la madre al juez. Durante ese tiempo, Courtney fue abandonada y abusada, detalló Glasgow.

“Fue con ese recuerdo que sentí que el único lugar donde sabía que ella estaría segura y feliz sería conmigo en el cielo”, le manifestó Liltz al tribunal.

Lo que sucedió después fue descrito por Glasgow como un momento de desesperación y compasión: Liltz introdujo una mezcla de medicamentos triturados y agua en el tubo de alimentación de Courtney. Luego, ella misma se tomó su propio cóctel de píldoras con una copa de vino, según los fiscales.

Una nota de suicidio escrita a mano fue dejada en la cocina. Una parte del mensaje decía: “Lamento haberlos hecho pasar por eso, pero no puedo dejar a mi hija atrás”, informaron los fiscales. “Ella es mi vida”, garabateó Liltz en la carta que, pensó, resistiría sus últimas palabras.

Esa tarde, madre e hija fueron encontradas inconscientes por un miembro de la familia, de acuerdo a la Policía de Schaumburg. Fueron llevadas a un hospital cercano, donde las trataron, pero Courtney nunca recuperó la conciencia y murió una semana después, como lo indica un comunicado de prensa proporcionado por Shawn Green, teniente de la Policía de Schaumburg. Según él, la entidad no tenía denuncias previas contra Liltz por abuso.

Kristina Sgueglia de CNN contribuyó a este informe.