(CNN) - Cualquier mujer, en cualquier país, probablemente se sentirá identificada con esta situación:

Caminando por la calle, sola, pasa junto a un grupo de chicos pasando el rato sin ningún lugar adonde ir. Sube la guardia y se prepara. Muchas cosas podrían pasar cuando ella pase frente a ellos.

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Pueden ser las palabras: “Oye, hermosa” u “oye, sexy” o que se le pida sonreír. Puede ser más intencional: pararse en medio del camino o bloquearle el paso con la esperanza de alguna interacción. Puede ser más agresivo, con manos tocando lugares inapropiados.

El espectro es extenso, con un extremo que alberga el potencial de que las cosas se vuelvan más violentas con abuso físico o violación.

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“La violación es una consecuencia extrema del acoso sexual”, dijo Rachel Jewkes, directora del programa global What Works to Prevent Violence Against Women and Girls (Qué funciona para prevenir la violencia contra mujeres y niñas). Pero hay un “sinnúmero de comportamientos”, dijo.

(Crédito: MARTIN BERNETTI/AFP/Getty Images)

El hecho es que el acoso sexual es parte integral de la vida cotidiana, particularmente en lugares públicos, considera Jewkes. “Se usa para restringir la libertad de una mujer”.

En las calles de Londres, Mumbai, Washington o Lagos, el reciente flujo de historias de mujeres que usan el hashtag #MeToo y sus muchas versiones ha demostrado la uniformidad del problema, independientemente del país y la cultura.

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En 2017, el mundo dejó una cosa clara: el acoso sexual está en todas partes.

Al cuantificar el problema a nivel global, los niveles mínimos de informes y datos limitan lo que los expertos pueden proporcionar para ayudar a comprobar y resolver el problema. En función de lo que está disponible, así es como lucen las cifras de manera global.

América Latina

Esta región se enfrenta a los mismos desafíos que Asia, en términos de hostigamiento y abuso normalizados por la cultura y la sociedad. Muchos se ríen del tema, incluida la policía, lo cual deja a las mujeres sin poder denunciar, dijo Yeliz Osman, coordinadora del programa Ciudades Seguras de ONU Mujeres para México.

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“Está normalizado por hombres y mujeres”, dijo Osman. Las mujeres no lo denuncian, los transeúntes no intervienen y la policía no se lo toma en serio, dijo.

La investigación realizada por ActionAid en Brasil encontró que el 86% de las mujeres encuestadas habían sido objeto de acoso o violencia en público y, lo que es más preocupante, el 84% informó que había sido acosada sexualmente por la policía.

En lo que respecta a México, donde vive Osman, ella agrega que los niveles de acoso son muy altos. “Son alrededor de entre ocho y nueve mujeres de cada 10, dependiendo de la ciudad”, dijo.

Ella cree que México también enfrenta el problema del privilegio masculino, y cuando esto se combina con una infraestructura deficiente, un transporte superpoblado y el hecho de que las mujeres tienen que trabajar hasta tarde o horas inusuales, las oportunidades son abundantes.

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Si agregamos la impunidad y la falta de conciencia y educación sobre el problema, obtenemos altas tasas de abuso.

En la Ciudad de México, el 96% de las mujeres encuestadas por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía había experimentado algún tipo de violencia sexual en espacios públicos, y el 58% había sido manoseada.

“Las leyes tampoco lo abordan”, dijo Osman. “Hay toda una gama de factores estructurales”.

Asia

“Existe un privilegio sexual masculino masivo... especialmente en el sur de Asia”, dijo Jewkes, quien ahora vive en Sudáfrica pero investigó la violencia masculina en Asia y el Pacífico.

“Los espacios públicos son manejados por hombres. Ellos perciben como su propiedad todos los lugares públicos”, dijo, y agregó que las normas sociales les permiten a los hombres sentirse de esta manera y, a su vez, acosar a las mujeres.

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Cuando las calles son inseguras, eso proporciona una excusa para mantener a las mujeres y las niñas en casa o sacarlas de la escuela, agregó Jewkes.

La violación grupal de una joven estudiante en un autobús en Nueva Delhi, la India, en 2012 llamó la atención sobre el tema en ese país. La investigación realizada por la organización benéfica internacional ActionAid en 2016 descubrió que el 44% de las mujeres encuestadas en la India había sido manoseada en público.

Los datos de la Entidad de las Naciones Unidas para la Igualdad de Género y el Empoderamiento de la Mujer, también conocida como ONU Mujeres, revelan que casi cuatro de cada 10 mujeres han experimentado violencia sexual o física por parte de una pareja en su vida.

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Los números son similares en la vecina Bangladesh, donde el 84% de las mujeres en una encuesta de Actionaid había experimentado comentarios despectivos o avances sexuales en público. Más de la mitad dijeron que habían sido acosadas por personas que operaban el transporte público. Y se estima que más de la mitad de las mujeres han sufrido abuso físico o sexual por parte de un compañero, según ONU Mujeres.

En la India, Pakistán y Bangladesh, “la desigualdad de género es muy marcada”, dijo Jewkes.

Jewkes destaca a Bangladesh como un ejemplo inusual de que las mujeres que trabajan tienen más probabilidades de ser maltratadas por sus maridos que las mujeres que no trabajan. Muchas mujeres bangladesíes trabajan en fábricas de prendas de vestir, donde los gerentes y socios de negocios a menudo esperan que las mujeres estén disponibles para ellos. Esto pone tensión en las relaciones matrimoniales.

Al este del continente, en Camboya y Vietnam, por ejemplo, el problema continúa también, ya que tres de cada cuatro mujeres sufren acoso y comentarios sexuales, según informes de Actionaid. Más del 40% de las mujeres informaron sentirse inseguras en lugares donde se reúnen muchos hombres jóvenes.

Medio Oriente y África del Norte

Una región donde la campaña #MeToo ha sido un poco más callada es el mundo árabe. Los expertos creen que la carga del acoso y el abuso allí es tan abundante como en cualquier otra región, pero que las voces que se escuchan son pocas y poco frecuentes.

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“Hay muchas razones detrás de este silencio”, dijo Lina Abirafeh, directora del Instituto de Estudios de la Mujer en el Mundo Árabe, en Líbano. “He escuchado filtraciones... (pero) la gente está asustada”.

Ella destacó el estigma y la vergüenza asociados con denunciar experiencias de acoso o agresión sexual.

Aunque se podría argumentar que la vergüenza y el estigma son universales, Abirafeh dice que es particularmente un problema en el mundo árabe, donde las mujeres corren el riesgo de perder su trabajo y su familia al hablar en público de ello. Algunas familias incluso pueden matar a sus hijas si ya no son vírgenes, agregó.

“El patriarcado sigue siendo muy fuerte aquí”, dijo. “Existe el derecho y el sentimiento de 'siempre lo hemos hecho' y el acoso sexual no está mal”.

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Un grupo con un riesgo significativo son las trabajadoras migrantes y domésticas, que no tienen voz, dijo Abirafeh. “Hay una posibilidad minúscula de justicia si denuncian la violencia”, dijo.

En Egipto, un informe de 2013 de ONU Mujeres reveló que el 99% de las mujeres encuestadas en siete regiones del país habían sufrido algún tipo de acoso sexual. Un informe de Harassmap —una empresa cuya aplicación busca permitir que las mujeres señalen las regiones inseguras de la capital, El Cairo— descubrió que más del 95% de las mujeres de la ciudad habían sido acosadas.

Abirafeh agregó que las razones de los altos niveles de acoso y violencia contra las mujeres en los 22 estados árabes “son diversas”. Algunos países practican activamente la mutilación genital femenina y otros están en conflicto. Durante los conflictos, las mujeres frecuentemente son víctimas de violencia sexual o violación, muestran los reportes.

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El matrimonio infantil es común en algunos países, como Somalia y Yemen, según el Population Reference Bureau, y solo recientemente países como Jordan revocaron las lagunas legales que permitían a los violadores caminar libremente si se casaban con sus víctimas. Líbano anunció planes en 2016 para poner fin a su ley, pero otros ocho estados árabes todavía tienen leyes que permiten a los violadores quedar libres de cargos con la condición de que se casen con sus víctimas, según Human Rights Watch.

África occidental y subsahariana

El acoso afecta a millones de mujeres en toda África, pero en esta región, la violencia sexual es más común.

Más del 50% de las mujeres en Tanzania reportaron violencia por parte de sus esposos o parejas en un reciente informe de la Organización Mundial de la Salud, y esa cifra aumentó al 71% en Etiopía.

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En Nigeria, las tasas de matrimonio infantil son superiores al 43%, según ONU Mujeres, y seis de cada 10 menores de 18 años han experimentado alguna forma de violencia física, emocional y sexual, según la Comisión Nacional de Población en Nigeria.

En Sudáfrica, solo el 12% de las mujeres se sienten seguras de los abusos verbales o físicos en sus propios vecindarios, y el 80% de las encuestadas había experimentado alguna forma de abuso en el último año, según un informe de 2015 de ActionAid.

“Hay mucho acoso sexual, pero no restringe los movimientos de una mujer de la misma manera” que en Asia, dijo Jewkes. “No es una cultura basada en el honor o en la castidad de una mujer por parte de los miembros de la familia”.

En el sur de África, la violencia contra las mujeres es alta. “Hay una amenaza mucho mayor de violación” en comparación con otras regiones, dijo. “Muchas mujeres son violadas”.

Según la organización sudafricana Rape Crisis, más de 53.000 violaciones fueron reportadas a los Servicios de Policía de Sudáfrica en 2014 y 2015, lo que se tradujo en casi 150 por día. Peor aún, agrega, muchos casos no son denunciados. “Es un problema africano bien reconocido”, dijo Jewkes.

En Zimbabwe, años de extrema pobreza han hecho crecer el número de niñas forzadas a la prostitución o al matrimonio para llevar dinero a sus familias, dijo Debbie Brennocks, cofundadora del Sandra Jones Center, un hogar para huérfanos y niños en crisis. Los huérfanos que cuidan a sus familiares también corren riesgo, especialmente si los hombres están desempleados y en casa, dijo.

“Las niñas en Zimbabwe son particularmente vulnerables a la agresión sexual, el matrimonio infantil y la prostitución debido a la pobreza extrema. No pueden luchar por sí mismas”, dijo Brennocks.

(Crédito: JOHAN ORDONEZ/AFP/Getty Images)

“Una niña corre un gran riesgo cuando denuncia un abuso sexual. Si vive con parientes, corre el riesgo de ser expulsada de su hogar. Si el abusador es el sostén de la familia y es encarcelado, la familia no tendrá apoyo financiero ni medios para sobrevivir. Cuando ese es el caso, a menudo golpean a la niña y la tratan muy mal. Si la niña queda embarazada, a menudo la obligan a tener un aborto, a menudo en circunstancias terribles”, dijo.

Como resultado, agrega Brennocks, #MeToo tampoco ha tenido mucha resonancia en Zimbabue, ya que la mayoría de las mujeres no lo conocen y las que sí lo conocen probablemente no lo utilicen debido a este estigma y las posibles consecuencias de denunciarlo.

High-heeled shoes from a victim of femicide are pictured next to crosses during a protest against the murder of more than 600 women in the last four years, in Ecatepec, State of Mexico, on March 13 , 2016. AFP PHOTO/RONALDO SCHEMIDT / AFP / RONALDO SCHEMIDT (Photo credit should read RONALDO SCHEMIDT/AFP/Getty Images)

América Latina es la región donde se presentan más de asesinatos de mujeres por su género: 14 de los 25 países del mundo con las tasas más elevadas de feminicidio están en esta parte del mundo. Aquí una protesta contra el feminicidio en México. (RONALDO SCHEMIDT/AFP/Getty Images)

Estados Unidos y Canadá

La carga del acoso y abuso sexual en Occidente ha quedado más clara que nunca con las numerosas acusaciones recientes contra hombres en posiciones de poder.

“Y no es solo en Hollywood. Ver a las mujeres como objetos, propiedades y (considerar que) tienen menos valor que los hombres es algo que todos los hombres han aprendido, incluso por parte de 'hombres bien intencionados'”, dijo previamente Ted Bunch, cofundador del grupo de socialización masculino y de prevención de violencia A Call to Men.

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Según una investigación realizada por la organización sin fines de lucro Stop Street Harassment, el 65% de las mujeres estadounidenses ha sufrido algún tipo de acoso callejero, el 23% ha sido acosada sexualmente y el 37% no se siente segura caminando a casa por la noche.

Argentina: la marcha #NiUnaMás rechaza la violencia de género contra las mujeres. (Crédito: EITAN ABRAMOVICH/AFP/Getty Images)

Pero Jewkes agrega que, en comparación con otras regiones del mundo, los niveles de acoso son menores en América del Norte, y la violación es menos común. Cualquier caso que ocurra, por ejemplo en Canadá, es más probable que sea una violación de pareja o en una cita, dijo ella.

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De acuerdo con el sitio web Sex Assault Canada, el 80% de los incidentes de agresión sexual ocurren en el hogar de las personas, y solo entre 1% y 2% de las violaciones en citas son denunciadas a la policía.

Imagen de archivo.
(Crédito: RAUL ARBOLEDA/AFP/Getty Images)

Europa

La percepción de las tasas de abuso que enfrentan las mujeres es mucho mayor en Europa debido a una amplia encuesta realizada en 2012 por la Agencia de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea.

Los resultados son la encuesta más completa sobre las experiencias de violencia femenina en todo el mundo, con hallazgos en los 28 estados miembros europeos.

A wooly bear from a victim of femicide are pictured next to crosses during a protest against the murder of more than 600 women in the last four years,  in Ecatepec, State of Mexico, on March 13 , 2016. AFP PHOTO/RONALDO SCHEMIDT / AFP / RONALDO SCHEMIDT        (Photo credit should read RONALDO SCHEMIDT/AFP/Getty Images)

(RONALDO SCHEMIDT/AFP/Getty Images)

El abuso sexual y físico por parte de parejas y no parejas fue reportado en todos los países miembros, y Dinamarca tuvo la cifra más alta considerando todos los factores: 52% de las mujeres afectadas.

Al ser desglosados, los datos muestran una mayor probabilidad de violencia física contra las mujeres en Escandinavia y más abuso específicamente por parte de parejas en Letonia, Escandinavia y el Reino Unido.

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En 2012, en Londres, más del 40% de las mujeres habían sufrido acoso sexual en las calles durante el año previo. Un informe aparte de Stop Street Harrasment en Reino Unido encontró que el 35% de las mujeres habían experimentado contacto sexual no deseado.

Australia y el Pacífico

El acoso y la violencia no están ausentes en las sociedades en las orillas del Pacífico.

A pesar de las diferencias culturales y de desarrollo, Australia, Fiji y Papua Nueva Guinea tienen una gran proporción de mujeres que enfrentan el acoso como parte de su día a día.

MIles de mujeres salieron a marchar este 8 de marzo, para exigir igualdad de género. (Crédito: Daniel Pockett/Getty Images).

Los datos australianos sugieren que el acoso callejero es el mayor problema, ya que el 87% de las mujeres encuestadas por el Australia Institute reportaron al menos una forma de acoso callejero verbal o físico, y el 40% dijo no sentirse segura caminando en sus vecindarios por la noche.

En Papúa Nueva Guinea, el punto de referencia es más violento, ya que 77% de las mujeres han experimentado algún tipo de violencia sexual en los autobuses o cuando esperan los autobuses. En Fiji, los datos son más escasos, pero los datos de la ONU muestran que la violencia sexual por parte de la pareja afecta al 64% de las mujeres.

En Papúa Nueva Guinea “hay tasas muy altas de violación no por parte de pareja... a menudo en lugares públicos”, dijo Jewkes. Ella cree que el mediocre sistema educativo y la pobreza extrema alimentan el problema. “El empleo entre las mujeres es muy limitado, no pueden moverse... Existe un riesgo enorme de ser violadas en los bosques”.

Los tres expertos creen que este es el momento de aprovechar la ola de atención mundial sobre este tema, que de otra manera ha sido una realidad ignorada por las mujeres durante siglos.

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Osman destacó que, en la última década, se han introducido leyes en algunos países para prevenir y responder al acoso, pero garantizar que estas sean implementadas es otro desafío, dijo.

Más énfasis en lo que funciona y más inversión para que suceda es el camino a seguir, cree.

El problema dominante a nivel mundial que debe modificarse es el sentido de privilegio que los hombres muestran y perciben, concuerdan expertos. “Este es el hilo conductor masivo”, dijo Jewkes. “Se trata de normas sociales fundamentales en torno a las relaciones de género”.

Sandee LaMotte de CNN contribuyó a este reporte.