Naypyidaw, Myanmar (CNN) - El papa Francisco evitó mencionar a los rohinyás, la minoría musulmana perseguida de Myanmar, en un importante discurso después de reunirse con la lideresa de facto del país, Aung San Suu Kyi.

El máximo líder de la Iglesia católica instó a la reconciliación y al "respeto por cada grupo étnico e identidad", pero no mencionó específicamente a los rohinyás ni su difícil situación.

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De pie, junto a Suu Kyi, Francisco habló en términos generales. Su discurso probablemente complacerá a sus anfitriones, pero podrían ser condenados por activistas de derechos humanos, que culpan al ejército de Myanmar por expulsar del país a cientos de miles de rohinyás.

Francisco no abordó específicamente las denuncias de limpieza étnica, pero dijo que la religión tiene un papel importante que desempeñar en la resolución de la crisis.

El Papa Francisco pronunció un discurso en una encuentro con funcionarios del Gobierno de Myanmar y devotos católicos en el Centro Internacional de Convenciones de Myanmar, en Naypyitaw. (Crédito: AP / Aung Shine Oo)

"El arduo proceso de construcción de paz y reconciliación nacional solo puede seguir mediante un compromiso con la justicia y el respeto de los derechos humanos", dijo, de acuerdo una traducción proporcionada por el Vaticano.

Suu Kyi también habló generalidades, aunque mencionó la ubicación de la crisis por su nombre.

"A medida que abordamos problemas de larga data, sociales, económicos y políticos, que han afectado la confianza y la comprensión, la armonía y la cooperación entre diferentes comunidades en Rakhine, el apoyo de nuestra gente y de buenos amigos que solo desean que tengamos éxito en nuestros esfuerzos ha sido invaluable", dijo ella.

Éxodo masivo

Más de 620.000 rohinyás han cruzado la frontera y huido a Bangladesh desde que comenzó una reciente ola de violencia en agosto. Los refugiados dicen que el ejército de Myanmar ha asesinado a niños, violado mujeres y arrasado muchos de sus pueblos.

Las autoridades birmanas han negado todas las acusaciones al respecto.

Se espera que Francisco se reúna con los musulmanes rohinyas que huyeron de sus hogares y sobreviven en campos de refugiados abarrotados cuando visite Bangladesh a fines de esta semana.

"Myanmar ha sido bendecida con una gran belleza natural y recursos; sin embargo, su mayor tesoro es su gente, que ha sufrido mucho, y sigue sufriendo, por los conflictos civiles y las hostilidades que han durado demasiado tiempo y creado profundas divisiones", dijo Francisco.

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"Como la nación ahora trabaja para restablecer la paz, la curación de esas heridas debe ser una prioridad política y espiritual esencial. Solo puedo expresar mi agradecimiento por los esfuerzos del Gobierno para asumir este desafío", dijo.

Los expertos señalaron que, durante su visita, el papa Francisco tiene la tarea precaria y arriesgada de equilibrar los atolladeros humanitarios, diplomáticos y religiosos que han plagado a Myanmar durante décadas.

A pesar de insinuar la crisis de los rohinyás a lo largo de su discurso, el papa Francisco reiteró el mensaje del Vaticano de que el objetivo principal de su visita era "rezar con la pequeña pero ferviente comunidad católica de la nación, confirmarlos en su fe y alentarlos a que sus esfuerzos para contribuir al bien de la nación".

La visita se produce seis meses después de que se establecieran las relaciones formales entre la Santa Sede y Myanmar.

Los rohinyás no son reconocidos por el gobierno como una minoría oficial, lo que significa que efectivamente se les niega la ciudadanía.

Rechazar el uso de la palabra "rohinyá" fue efectivamente una victoria para quienes intentaban deslegitimar el término, dijo Penny Green, profesora de derecho en la Universidad Queen Mary de Londres, que estudia el conflicto rohinyás.

Green dijo a CNN que la decisión es "una clara concesión al régimen de Myanmar y su portavoz cristiano, el cardenal Bo, quienes se han esforzado por eliminar la identidad rohinyás, no solo del país, sino también del léxico nacional".