(CNN) – Cuando los votantes de Alabama lleguen a las urnas este martes para escoger entre los candidatos Roy Moore y Doug Jones, estarán eligiendo a uno de los 100 senadores de Estados Unidos. Sin mencionar que también será alguien que ocupará ese cargo hasta 2020, antes de tener que volver a postularse.

Aún así, esta elección especial en Alabama es muchísimo más importante que eso. Hay implicaciones extendidas que superan las fronteras del estado y que podrían influir –además de las elecciones de 2018– en las imágenes más amplias de los dos partidos políticos que se dirigen hacia los comicios presidenciales de 2020 e incluso más allá.

Lo mucho que está en juego es la razón por la que ves al presidente de Estados Unidos Donald Trump y al exmandatario Barack Obama –así como a un número de demócratas a quienes les gustaría enfrentarse a Trump en 2020– involucrándose en la carrera electoral, mientras se avecina su final. Cualquiera que sea alguien, o quiera serlo, se está asegurando de que en este momento su voz se escuche en Alabama.

Así que estas son las cinco razones claves que explican la relevancia que tiene esta elección en dicho estado.

1. La agenda política de Trump

Los republicanos tienen una estrecha mayoría en el Senado. Debido al ala que es públicamente anti Trump (John McCain, Jeff Flake, Bob Corker) y a la cantidad de escépticos moderados (Lisa Murkowski, Susan Collins) dentro de la bancada republicana del Senado, de por sí ya es muy difícil alcanzar la aprobación de los proyectos de ley. Prueba de ello fue el intento por revocar el Obamacare. Pero si Jones logra ganar la elección en Alabama, entonces los republicanos tendrían apenas un escaño de margen hasta el próximo noviembre.

Para las prioridades de Trump, como construir un muro en la frontera con México o lograr una reforma de derechos, la ventaja republicana de tan solo un puesto en el Senado no es suficiente. Y, si lo que ha pasado es un prólogo del futuro, los demócratas no sienten ninguna presión, ni política ni de otro calibre, para adherirse a cualquier iniciativa de la agenda de Trump. Esto significa que incluso si un único republicano se opone a cualquiera de sus proyectos, el vicepresidente Mike Pence estará obligado a romper un empate en el Senado. Pero, si son dos los republicanos en contra de alguna medida, entonces quedará sepultada su aprobación.

2. La elección de 2018

Todos los políticos en Washington están pendientes de lo que puede suceder en Alabama. Cada uno de ellos. Bajo cualquier cálculo político tradicional, Moore debería perder la elección debido las denuncias que enfrenta por conducta sexual inapropiada con adolescentes mientras él estaba en sus 30. Acusaciones que Moore ha negado en su totalidad. Pero, estamos en tiempos políticos extraordinarios. Después de todo, Trump ganó la presidencia, mientras rechazaba los señalamientos que elevaron varias mujeres en su contra por mala conducta sexual, durante la campaña de 2016.

El problema para los republicanos es si la base de Trump –que considera una verdad indiscutible todo lo que dice el presidente y que cree que los medios mienten en todo momento con fines partidistas– en efecto votará por Moore y si dicha participación será suficiente para ponerlo a la delantera. Por el contrario, los demócratas intentan determinar si pueden aproximarse al número de votantes negros que le apostaron a las dos carreras presidenciales de Obama.

Si Moore logra la victoria, puedes esperar que las crecientes voces críticas en el Partido Republicanos se vuelvan más silenciosas por temor a Trump. Pero, si lo que llega es una derrota, ocurrirá todo lo contrario: las críticas contra el hoy presidente aumentarán desde su propio partido.

3. La marca del Partido Republicano

La idea de que Roy Moore se convierta en senador aterroriza ala mayoría de republicanos que estarán en las urnas el próximo año. Y ese sentimiento fue resumido muy bien por la congresista Lindsey Graham, quien aseguró este lunes aseguró en CNN: “Roy Moore será el regalo que seguirá dándoles [beneficios] a los demócratas y que definirá la elección de 2018, mínimo 2018, y pensar que puedes elegir a Roy Moore sin tener que lidiar con su bagaje es bastante ingenuo”.

Aunque la preocupación inmediata –como lo señala Graham con mucha razón– es la elección de 2018, la perspectiva de que Moore llegue al Senado tiene tentáculos mucho más enredados. En cada oportunidad que tengan, los demócratas pueden retratar –y lo harán– a los republicanos como el partido de Trump (al que más de una docena de mujeres acusan de conducta sexual inapropiada) y de Moore (quien también enfrenta denuncias de acoso sexual, pero en su caso hacia adolescentes).

Sí, los dos han rechazado los señalamientos. Completamente. Pero esas negativas –especialmente teniendo en cuenta el número y la credibilidad de quienes denunciaron– no dejará satisfechos a muchos votantes.

Los demócratas, percibiendo la oportunidad, han trabajado para eliminar de sus filas los presuntos acosadores sexuales, con las recientes renuncias del senador por Minnesota Al Franken y del representante a la Cámara por Michigan John Conyers. Tales decisiones están claramente diseñados para recuperar un alto terreno moral, cuando se trata de hombres que no se comportan bien con las mujeres.

4. El movimiento #metoo

En la última semana, el movimiento #MeToo (#yotambién) llegó al Capitolio, después de convertirse en una fuerza motriz y cultural dentro del entretenimiento y los medios de comunicación, durante los meses que siguieron a la publicación de las acusaciones por acoso sexual contra el famoso productor de Hollywood Harvey Weinstein.

A raíz de las renuncias planificadas de Franken, Conyers y el exrepresentante republicano por Arizona Trent Franks, se arremolina los rumores acerca de que más miembros del Congreso podrían terminar envueltos en todo este asunto muy pronto.

El fracaso de Moore sugeriría entonces que el cambio en la cultura también llegó a la política, incluso en un estado tradicionalmente rojo como Alabama. Pero, si el resultado sea una victoria a su favor, entonces serviría como una especie de mecanismo para silenciar a las mujeres en política, que están evaluando si revelan o no sus propias acusaciones de conducta sexual inapropiada. Si Moore gana, a pesar de todas aquellas que han levantado su voz para denunciarlo, todas quienes tienen historias muy similares sobre cómo se acercó a ellas y lo que quería, podría generarse un sentimiento entre las mujeres que no han salido al ámbito público de que simplemente no vale la pena hacerlo, dadas las consecuencias potenciales.

5. Donald John Trump

Durante algunas semanas, el presidente de Estados Unidos se dedicó a interpretar el papel de un tímido respaldo a Moore, argumentando que estaba en Asia cuando estalló la noticia del caso de acoso. Pero dejó de hacerlo. Además de apoyar al polémico exjuez, organizó un mitin de campaña para Moore durante la noche del pasado viernes en Pensacola, Florida, y grabó mensajes computarizados en el estado para el candidato republicano.

En todas las declaraciones de la Casa Blanca, acerca de que desean que los votantes de Alabama decidan quién será su senador, Trump ha puesto su gran pulgar de apoyo en la escala para Moore durante los últimos 10 días. Lo que significa que el presidente también tiene en juego su pellejo. Y, por lo tanto, tendría que asumir la derrota de Moore, si llega a suceder. (También puedes estar seguro de que Trump reclamará su respectivo crédito por poner a Moore en ventaja si este último llega a ganar).

Para un presidente con una aprobación del 32%, la pérdida en Alabama sería otra marca más contra Trump, que de por sí ya está luchando.