(CNN) - Puebla es la cuarta ciudad más grande de México. Está a solo dos horas (130 kilómetros) en auto de la capital, sin contar con el tráfico de la Ciudad de México.

A menudo es vista como un destino para disfrutar durante un solo día desde la Ciudad de México, en lugar de tratarse como un destino en sí mismo. Sin embargo, todo está por cambiar, ya que una serie de nuevos hoteles y mejoras estructurales hacen que viajar a esta ciudad sea más fácil que nunca.

Luego del terremoto en Puebla en septiembre de 2017, muchas de las atracciones más famosas de esta ciudad ha sido reparadas y están listas para hospedar visitantes, lo que significa que contribuir a la economía de la ciudad es más vital que nunca.

Esto es lo que sabemos

Primero lo primero: Puebla es la capital del estado de Puebla, y sus habitantes son conocidos como poblanos. Si no estás listo para manejar, puedes volar a Puebla directamente desde varias ciudades de Estados Unidos, incluidas Dallas y Houston. El Gobierno de Puebla invirtió una gran cantidad de dinero en nuevos puentes, trenes y hoteles, muchos de los cuales están completos y listos para recibir visitantes.

En México, Puebla tiene una reputación de tener fuertes raíces religiosas. Los españoles construyeron la ciudad en la intersección de dos ríos, la nombraron su nueva Jerusalén, y parece haber una iglesia impresionante en cada esquina. Los residentes locales te dirán que hay 365 iglesias, una para visitar cada día del año.

Y aunque el 16 de septiembre, el Día de la Independencia de México, sea una gran celebración en todo el país, hay otra conmemoración particularmente especial en la historia nacional en la que Puebla es protagonista, ya que la famosa batalla en la que los franceses fueron vencidos, el 5 de mayo de 1862, tuvo lugar allí.

Además, el centro de la Ciudad de Puebla es Patrimonio Mundial de la Humanidad, declarado por la Unesco.

¿Qué hacer?

Puebla es famosa por su arquitectura colorida así como por su mezcla característica de piedra y azulejos pintados en el mismo edificio.

Primero, querrás empezar con algunas de las 365 iglesias. Aunque podrías volverte loco tratando de visitarlas todas ellas, tu mejor opción sería enfocarte en algunas de las más célebres.

Empieza por la central iglesia de Santo Domingo, que es la más notable por su Capilla del Rosario, ubicada en la parte superior, que tiene un estilo barroco, y tiene tanto oro que te preguntarás cómo no se cae al piso. Luego, pasa por el templo de San Francisco, una estructura amarillo brillante que le rinde homenaje al beato Sebastián de Aparicio (que está a solo un paso de volverse santo), y la catedral de Puebla, con su impresionante frente de piedra caliza y su órgano de oro, la segunda más alta del país.

Como lo verás en los interiores de sus iglesias, Puebla es conocida por su arquitectura barroca, lo que lo hace un lugar lógico para hospedar el Museo Internacional del Barroco, que abrió en 2016. El museo —que por fuera luce más como el Guggenheim de Bilbao con detalles minimalistas de blanco y plata— brinda antecedentes útiles sobre el arte barroco y muestra algunos ejemplos clásicos.

Más allá del arte, los aficionados a la historia querrán visitar la Biblioteca Palafoxina, una colección de libros del siglo XVII, una sala de lectura que es ampliamente considerada la primera biblioteca en México.

La cerámica de Talavera es uno de los productos de exportación más importantes de Puebla. El barro es horneado, glaseado y pintado a mano, en los patrones más tradicionales de azul y blanco. Está tan fuertemente asociado con Puebla que incluso el local de Starbucks de Puebla está decorado con el estilo de Talavera.

¿Qué comer?

El aporte culinario más amado de Puebla es el mole poblano, la mezcla de dulce y picante con infusión de chocolate que sabe mejor que las enchiladas.

Algunas de las comidas más amadas de México tienen sus orígenes en Puebla, sobre todo el mole poblano. Se dice que la pasta de chocolate picante fue inventada por una mujer que estaba tratando de limpiar toda su despensa.

Casi todos los restaurantes en la ciudad tiene su propio mole, así que debes probar diferentes moles, para investigar, por supuesto. Una sólida opinión es probar el de El Mural de los Poblanos, que es conocido por sus modernas tomas de los clásicos de Puebla. Además del mole, prueba los tacos árabes (carne y queso envueltos en pan de pita en vez de tortillas de maíz, inspirados en la inmigración libanesa al área) y ensalada con nopales, un cactus local (el que está en la bandera de México).

Y si aun así no quedas satisfecho, dirígete a la Calle 6 oriente, también conocida como la "Calle de los dulces". Esta calle está llena de pequeñas tiendas de dulces locales que venden uno de los dulces más populares, incluyendo camotes (rollos dulces en forma de habano), cáscaras de cítricos confitadas y las pequeñas tortitas redondas de Santa Clara. La mayoría de ellos son difíciles de encontrar en otros lugares de México, así que aprovisiónate de una gran cantidad.

Para tomar una siesta

Entre los recién llegados a la escena hotelera de Puebla está el Rosewood, una propiedad que abrió sus puertas en 2017.

Puebla está teniendo un confiable boom hotelero. La llegada más notable a la ciudad es el Rosewood Puebla, una sede de la elegante cadena de hoteles con toques minuciosos como azulejos de Talavera y plata martillada a mano hace que te sientas como en una casa de huéspedes cómoda y no como un museo. La marca también tiene sedes en Playa del Carmen y San Miguel de Allende, por lo que es muy tentador extender sus viajes a México.

Para una experiencia clásica de Puebla, es difícil equivocarse con el Hotel La Purificadora, que fue el primer hotel de diseño de la ciudad y es parte del exclusivo portafolio de Grupo Habita. Su central ubicación está en el hermoso parque San Francisco (pasea allí un rato durante el día, pero evítalo por la noche cuando se convierte en un lugar de besuqueos adolescentes) lo hace conveniente para casi todo en la ciudad, mientras que su moderno bar y restaurante son los lugares para ver en una noche de fin de semana.