(CNN) - Cuando era adolescente Amanda Cormier amaba la música. Ella cantaba en musicales y coros y era infinitamente creativa cuando escribía canciones con la guitarra, dice ella.

Pero después de que Larry Nassar —exmédico del equipo de gimnasia olímpica de Estados Unidos— abusara sexualmente de ella cuando tenía 15 años, perdió su pasión por la música. Ella tuvo problemas por abrirse emocionalmente y no pudo actuar frente a las personas, según dijo en la corte este martes. Ella no ha escrito una canción desde que tiene 18 años.

La jueza del Tribunal de Circuito, Rosemarie Aquilina, la escuchó y luego le ofreció algunos consejos a Cormier, y a su bebé nonato.

"Me parece, después de esto, que puedes terminar de escribir. Haz encontrado tu voz", dijo Aquilina. "Es una voz fuerte, efectiva y valiente, y tienes un hijo que está por nacer. Tal vez lo que tienes que hacer es comenzar y terminar una canción de cuna".

La jueza Rosemarie Aquilina mira a Larry Nassar mientras él escucha a sus víctimas en una corte de Michigan, el 16 de enero de 2018. (Crédito: Scott Olson/Getty Images)

Esa respuesta personalizada e íntima a Cormier representa el acercamiento único de la jueza Aquilina en esas audiencias de la corte que hacen parte de la sentencia a Nassar.

Mientras víctima tras víctima han compartido las horribles historias de acoso y abuso sexual, Aquilina ha actuado tanto como jueza como terapista, ofreciendo empatía, confort y consejos a cada una de ellas.

"Quisiera que mi túnica viniera con una varita mágica que pudiera agitar sobre ti y sanarte", le dijo la jueza Aquilina a una víctima. "Pero esos son cuentos de hadas".

Muchas víctimas han dicho que sufren de ansiedad, baja autoestima o depresión por el abuso de Nassar. Aquilina les responde reafirmando su autoestima, y culpando repetidamente a Nassar, usando a menudo un lenguaje poderoso y despectivo.

"El monstruo que se aprovechó de ti se va a marchitar, muy parecido a la escena de 'El Mago de Oz' cuando el agua se vierte sobre la bruja y ella se marchita", le dijo Aquilina a una víctima este martes.

"Eso es lo que le va a pasar, porque a medida que te vuelves más fuerte, a medida que lo superes —porque lo harás— él se debilitará y se marchitará. La prisión no es un lugar para que un ser humano viva".

Los comentarios de Aquilina a veces han estado rodeados por lo vengativo. Al final de la audiencia del martes, la juez imaginó en voz alta lo que le gustaría hacerle a Nassar si no fuera por la octava enmienda a la Constitución de Estados Unidos.

"Nuestra Constitución no permite el castigo cruel e inusual", dijo ella, "Si lo permitiera, debo decirlo, permitiría que le hicieran a él lo mismo que él le hizo a todas esas bellas almas —a esas hermosas mujeres en su niñez— y permitiría que alguien o muchas personas le hicieran lo mismo que él le hizo a otros".

Aquilina ha transformado efectivamente las audiencias en una especie de sesión de terapia judicial. Ese enfoque es llamativo y poco común, según expertos legales, particularmente para las declaraciones de las víctimas en los tribunales.

"No es realmente una oportunidad para que un juez le de palabras de aliento, consejos psiquiátricos o consejos sobre trauma", le dijo a CNN Stacy Schneider, abogada de defensa criminal y comentarista legal."Ese no es el propósito".

"Tener una relación tan íntima con las víctimas en un caso, viniendo del banquillo, es algo muy inusual", agrega.

Nassar, que alguna vez fue un renombrado médico del equipo de gimnasia de Estados Unidos y de la Universidad Estatal de Michigan, se ha declarado culpable de siete cargos criminales en el condado de Ingham en Michigan. Como parte de su acuerdo de declaración de culpabilidad, admitió haber utilizado su posición como profesional médico de confianza con el fin de agredir y molestar a las niñas.

Los fiscales dicen que esperan que cerca de 101 víctimas declaren contra Nassar; se espera que los procedimientos duren toda la semana.

También se ha declardo culpable de tres cargos en el condado Eaton, en Michigan, y ya fue sentenciado a 60 años en prisión por cargos federales de pornografía infantil. Parece casi seguro que Nassar, de 54 años, pasará el resto de su vida en prisión.