(CNN) - Casi nadie se salva de la despiadada lengua del presidente Donald Trump y sus punzantes tuits. Pero hay dos excepciones flagrantes a su saturado fuego retórico: Vladimir Putin y Stormy Daniels.

El presidente no se ha amilanado ante sus percibidos enemigos, desde Rosie O’Donnell al reparto de Hamilton, y ha abofeteado a sus enemigos políticos como Jeb Bush y el separado gurú político Steve “El Desaliñado” Bannon.

Trump ha atacado a líderes mundiales aliadas como a la primera ministra de Gran Bretaña, Theresa May, y a la canciller de Alemania, Ángela Merkel, y encendido países enteros, como Pakistán y Bélgica, y lanzado su ira contra gigantes minoristas como Macy’s y Amazon.

Pero el exespía de la KGB en el Kremlin, que es acusado de entrometerse en la democracia de Estados Unidos y ordenar un ataque con un agente nervioso en Gran Bretaña, y la estrella de porno que le dijo a 20 millones de televidentes en “60 Minutes” que había tenido sexo sin protección con Trump no han recibido ningún ataque del presidente.

Esas omisiones quedaron especialmente en evidencia este lunes cuando el presidente ruso y la estrella porno estaban compitiendo por quién facturaba mejor en los programas de televisión.

Aunque hubiera sido muy tentador devolverle el ataque a Daniels, Trump se mantuvo en silencio, posiblemente buscando evitar ser arrastrado más profundo en un matorral de litigación por tres mujeres que han llevado tres casos civiles relacionados con sexo a los que él está vinculado.

También el lunes, la Casa Blanca de Trump desplegó su más fuerte acción contra Rusia, expulsando 60 diplomáticos por el intento de presuntos agentes del Kremlin de asesinar a un exespía ruso en la tranquila ciudad inglesa de Salisbury.

Pero Trump, consistente con su práctica de nunca desafiar o criticar personalmente al presidente Putin, no fue visto en ninguna parte.

Las razones de la reticencia de Trump no son claras, ya que no está hablando. Pero hay sospechas de que se está manteniendo en silencio porque tanto Putin como Daniels pueden saber algo sobre el pasado del presidente que podría afectarlo.

Después de todo, el abogado de Daniels, Michael Avenatti, insiste en que tiene evidencia que respaldan las afirmaciones de la actriz sobre el supuesto romance con Trump, mientras ella busca invalidar el acuerdo de confidencialidad. Trump ha negado el romance, según ha dicho la Casa Blanca.

Y el requerimiento que hizo Robert Mueller de documentos de la Organización Trump sobre sus negocios en Rusia podrían sugerir que el fiscal especial quiere saber si hay alguna actividad que el presidente desee encubrir y que podría ayudarle a dar un motivo para un posible intento de obstrucción a la justicia. De nuevo, Trump ha negado cualquier mala conducta.

Nada más que un “engaño”

Cuando se trata de Daniels, los asesores de Trump le han dicho que atacarla verbalmente solo le pondría más combustible a la historia. Trump parece estar tomando un acercamiento similar al caso de Karen McDougal, una exmodelo Playboy que reveló un supuesto romance con Trump en una entrevista con CNN la semana pasada.

  • Así describe Stormy Daniels la supuesta amenaza para que guardara silencio sobre Trump:

El presidente cree que las acusaciones de Daniels son un “engaño” diseñado para atacarlo políticamente, según le dijo a ABC News este domingo Chris Rudy, un cercano aliado de Trump y presidente ejecutivo de Newsmax. Trump también aprovechó las conexiones demócratas de Avenatti para presentarlo como un agente con un hacha para pulir.

En recientes conversaciones Trump les ha preguntado a sus amigos y consejeros externos si se debería defender, lo que indica que está ansioso por dejar de lado las acusaciones.

Pero incluso los aliados que ordinariamente refuerzan los instintos combativos del presidente le han advertido que meterse en semejante materia tan tórrida podría parecer no presidencial. Eso no ha impedido que Trump se queje de la constante cobertura de noticias de Daniels y de la falta de aliados en televisión para defenderlo.

También podría haber implicaciones legales: después de todo la exparticipante de "The Apprentince", Summer Zervos, pudo iniciar una acción de difamación incluso después de que el plazo de prescripción hubiera enterrado su demanda original de acoso porque Trump calificó como mentirosas a las mujeres que lo acusaban de comportamiento inapropiado.

Por lo menos por ahora Trump ha acatado las advertencias para mantenerse en silencio y esta semana no tiene programado contestar preguntas de los reporteros. Pero en una posible señal de su preocupación, ha invitado a su abogado personal, Michael Cohen —que está involucrado en el caso de Stormy Daniels— a una cena en Mar-a-Lago, el sábado en la noche.

Aún así, Trump cambia rutinariamente su manera de pensar, y podría fácilmente desconcertar a sus consejeros y hacer comentarios informales en Twitter sobre el caso.

Este lunes, la Casa Blanca no dijo si Trump vio la entrevista de Daniels en "60 Minutes", de CBS, en la que la actriz describió que él la había azotado juguetonamente con una revista y haber tenido sexo a regañadientes. Pero todo parece indicar que Trump estuvo todo el domingo en la tarde y el lunes en la mañana reaccionando a las acusaciones.

“Muchas noticias falsas. Nunca habían sido tantas y tan inexactas”, tuiteó mientras que el portavoz de la Casa Blanca Raj Shah dijo que Trump “no cree que ninguna de las declaraciones que Daniels hizo en la entrevista sean precisas”.

"Kompromat"

Los rumores de que Rusia pueda tener algún material sobre el pasado de Trump han estado en el aire en Washington desde 2016 y les siguieron las revelaciones hechas el año siguiente sobre un dossier escrito por el exespía británico Christopher Steele.

Los funcionarios de inteligencia de Estados Unidos dijeron que no llegaron a ninguna conclusión sobre si el Gobierno ruso tiene alguna información comprometedora sobre el presidente. Trump ha calificado el documento como “falso” y dicho que fue parte de un intento financiado por los demócratas para arruinar su victoria electoral.

John Brennan, que se desempeñó como director de la CIA en el gobierno de Obama, provocó furor la semana pasada al advertir que Rusia podría tener material perjudicial sobre Trump, conocido como kompromat.

“El hecho de que él haya tenido esta actitud aduladora hacia Putin, que no haya dicho nada negativo sobre él, creo que me sigue diciendo que él tiene algo que temer y algo muy serio”, dijo Brennan en MSNBC.

Aunque Brennan no citó ninguna evidencia, la cálida relación entre Trump y Putin es un rompecabezas y, a veces, se ha aproximado al culto al héroe, incluso aunque las relaciones entre Washington y Moscú se hayan desplomado.