Nota del editor: Raul A. Reyes es abogado y miembro de la junta de colaboradores del diario USA Today. Síguelo en Twitter como @RaulAReyes. Las opiniones en esta columna pertenecen exclusivamente al autor.

(CNN) - En festividades religiosas como la Navidad, la Pascua o la Semana Santa, la mayoría de los presidentes de Estados Unidos envían un mensaje de buena voluntad a todos los estadounidenses y luego se toman un descanso de todos los asuntos políticos.

Pero no Donald Trump. A unas horas de haber tuiteado "¡Felices Pascuas!" a sus 49 millones de seguidores, Donald Trump empezó a protestar contra la inmigración ilegal. "Los agentes de la patrulla fronteriza no pueden hacer su trabajo adecuadamente en la frontera por las leyes liberales (demócratas) ridículas como Catch & Release", tuiteó. "Se pone cada vez más peligroso. Se avecinan las 'caravanas'. Los republicanos deben recurrir a la opción nuclear para aprobar leyes más estrictas AHORA. ¡NO MÁS ACUERDOS PARA EL DACA!".

Hasta allí llegó el espíritu de la Semana Santa. Con sus tuits, Trump exhibió su ignorancia respecto a las leyes inmigratorias, incluidas las que rigen el programa de Acción Diferida para los Llegados durante la Infancia (DACA, por sus siglas en inglés). En el mejor de los casos, su arranque en las redes sociales estuvo mal fundado y en el peor, fue descaradamente engañoso. En pocas palabras, fue poco presidencial.

Para empezar, no tiene ningún sentido que Trump haya hecho tantos aspavientos para anunciar "NO MÁS ACUERDOS PARA EL DACA" en mayúsculas, como si estuviera adoptando una nueva postura audaz. Recordemos que fue él quien puso fin al DACA, el programa que permitía que alrededor de 800.000 jóvenes que llegaron al país ilegalmente cuando eran niños, conocidos como dreamers, vivan y trabajen libremente en el país.

Trump empezó la desactivación unilateral del programa en septiembre. No propuso un plan para reemplazarlo y desde entonces ha rechazado varias propuestas bipartidistas para dar una solución legislativa a la situación de los dreamers. No tiene sentido que Trump jure que "no habrá más acuerdos" cuando no hay ni ha habido una probabilidad real de que se llegue a un acuerdo en relación con el DACA.

Refiriéndose a lo que considera entradas ilegales en la frontera sur de Estados Unidos, Trump tuiteó: "Estos grandes flujos de personas buscan aprovechar el DACA. ¡Quieren sacar provecho de la ley!". Sin embargo, parece que el motivo de su ira por los cruces fronterizos ilegales es algo más que… la realidad. En 2017, las detenciones en la frontera sur llegaron al nivel más bajo en 46 años (desde 1971), según el Departamento de Seguridad Interior.

En enero de 2017, por ejemplo, los agentes de Aduanas y Protección Fronteriza aprehendieron a unas 42.400 personas en la frontera entre México y Estados Unidos. Para abril de 2018, esta cifra había bajado a alrededor de 15.700. De hecho, la reducción de las entradas ilegales durante la presidencia de Trump es algo de lo que él mismo se ha jactado.

Lo particularmente desconcertante de los comentarios que Trump hizo este fin de semana es que insinúa que la gente está entrando a Estados Unidos sin autorización para aprovecharse del programa DACA. Pero gracias a Trump, el DACA terminó oficialmente el 5 de marzo. Aunque siguiera vigente, para tener derecho al DACA, los solicitantes debieron haber vivido en Estados Unidos desde 2007, tuvieron que haber llegado antes de los 16 años y debieron tener menos de 31 años antes de junio de 2012. Los recién llegados no tienen derecho al DACA, así que insinuar que la gente viene a aprovechar las protecciones del programa es simple y sencillamente incorrecto.

El programa DACA existe y cubre a los que ya forman parte de él solo porque unos jueces federales de California y Nueva York suspendieron temporalmente su cancelación.

Trump se equivocó al afirmar en uno de sus tuits, el domingo 1 de abril, que México está "haciendo muy poco, si no es que NADA" para ayudar a contrarrestar la ola de inmigrantes ilegales.

De hecho, México ha estado combatiendo la inmigración ilegal de Centroamérica, que mayormente tiene a Estados Unidos como destino final. Los comentarios imprudentes de Trump podrían poner en riesgo esta clase de cooperación.

En un tuit del domingo, Trump también amenazó con que los legisladores republicanos deberían recurrir a la llamada "opción nuclear" y aprobar leyes de inmigración más estrictas con una mayoría simple de 51 votos. Buena suerte con eso. En febrero, solo 36 de 51 republicanos del Senado estadounidense respaldaron un plan inmigratorio que coincidía con las exigencias de la Casa Blanca.

El sistema inmigratorio estadounidense está lejos de ser perfecto; muchos creen que está descompuesto desde antes de que Trump asumiera la presidencia. Sin embargo, el pueblo estadounidense ha demostrado una y otra vez en las urnas que cree que deberían dejar que los dreamers se queden y legalizar su situación, o darles una vía a la ciudadanía.

El año pasado, en una encuesta de Fox News se halló que el 83% de los electores estaba a favor de permitir que los "inmigrantes ilegales" que trabajan en Estados Unidos se vuelvan inmigrantes legales. La intención de Trump es generar controversia en uno de los pocos temas inmigratorios en los que hay consenso. Y sobre el muro que Trump insiste en que necesitamos, varias encuestas demuestran que solo entre el 34 y el 40% de los estadounidenses respalda su idea costosa.

Los tuits que Trump publicó sobre inmigración en Semana Santa no tienen sentido. Que el presidente de Estados Unidos, que tiene tanto poder sobre la vida de los dreamers y otros inmigrantes, aparentemente ignore lo básico sobre las políticas inmigratorias es tan preocupante como desconcertante.

Los tuits que Trump publicó sobre inmigración en Semana Santa no tienen sentido

Raúl A. Reyes