(CNN) — Casi 28 años después de su lanzamiento, el Telescopio Espacial Hubble de la NASA sigue iluminando lejanos confines del universo.

Gracias a un fenómeno llamado lente gravitacional, Hubble ha ayudado a los astrónomos a establecer un récord fuera de este mundo al detectar la estrella individual más lejana jamás vista.

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La inmensa estrella azul, localizada en una galaxia espiral remota, tiene el nombre oficial de Mvol´ACS J1149+2223 Lensed Star-1. Por suerte para nosotros, le han puesto un apodo: Ícaro, como el personaje de la mitología griega que voló demasiado cerca del Sol.

Lo que es más interesante de este descubrimiento es que es una sola estrella, dijo el investigador Patrick Kelly, profesor asistente de física y astronomía en la Universidad de Minnesota-Twin Cities.

La estrella más lejana jamás vista: Ícaro solo es visible porque está siendo magnificado por la gravedad de un grupo de galaxias masivo. Los paneles de la derecha muestran la vista en 2011, antes de que Ícaro fuera visible, en comparación con el brillo de la estrella en 2016.

"Es la primera vez que vemos una estrella individual magnificada", dijo Kelly en un comunicado. "Puedes ver galaxias individuales ahí afuera, pero esta estrella es al menos 100 veces más lejana que la siguiente estrella individual que podemos estudiar, excepto por las explosiones de supernovas".

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Según un informe publicado por el Instituto de Ciencias del Telescopio Espacial, que opera Hubble, la estrella está tan lejos que su luz demoró 9.000 millones de años en llegar a la Tierra.

Kelly explicó que su apodo se debe a que la estrella parecerá tornarse más brillante y luego eventualmente desaparecerá como las alas enceradas y emplumadas de Ícaro, que se cayeron cuando se acercó demasiado al sol.

El Ícaro visible para nosotros ahora es una estrella joven, indicó Kelly. Los observadores están viendo la estrella tal y como era cuando el universo era un 30% de su edad actual.

El descubrimiento de la estrella comenzó el 2014 cuando astrónomos estaban usando el Hubble para estudiar un grupo de galaxias. Dos años después, estaban observando dicho grupo cuando se dieron cuenta de que un nuevo punto luminoso apareció.

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La luz resultó ser una estrella individual que solo se volvió visible con la ayuda de lentes gravitacionales.

En pocas palabras, la lente gravitacional es el concepto por el que la luz se curva alrededor de una masa. La masa en este caso era un cúmulo de galaxias a unos 5.000 millones de años luz de la Tierra, entre nuestro planeta e Ícaro. El grupo de galaxias actúa como una lente natural en el espacio, doblando y amplificando la luz mientras ilumina a Ícaro.

"Poder ver una estrella a la vez es útil", dijo Kelly. Sin lentes gravitacionales, la estrella habría sido imposible de ver, incluso con un potente telescopio, dijo.

Kelly dijo que usarán la información para entender a Ícaro y obtener una mirada excepcional y detallada sobre su evolución. Además, en 2020 la NASA lanzará el sucesor de Hubble, el Telescopio Espacial James Webb, un observatorio más poderoso que encontrará otras estrellas distantes como esta.