(CNN Español) - El expresidente Álvaro Uribe es una figura tan polarizante como influyente en la política colombiana. Su poder es tan grande que incluso podría poner el próximo presidente de Colombia. En esto coinciden varios analistas políticos consultados por CNN en Español.

Uribe encarna la personalización de la política. En los últimos 20 años en el ruedo electoral se convirtió en un líder que ha logrado interpretar el sentir del sector conservador del país, dicen expertos.

El expresidente y senador Álvaro Uribe Vélez habla junto al candidato presidencial del Centro Democrático, Iván Duque, luego de depositar su voto en las elecciones parlamentarias y consulta popular del 11 de marzo en Bogotá. (Crédito: RAUL ARBOLEDA/AFP/Getty Images)

"Al margen de donde uno pueda ubicarse ideológicamente, no hay duda de que es la figura capital de la política colombiana", le dijo a CNN en Español Jorge Andrés Hernández, coordinador del Observatorio de la Democracia en la Fundación Paz y Reconciliación (PARES).

El senador de izquierda Iván Cepeda dice que el expresidente ha logrado "convertirse en un caudillo de un sector de opinión muy conservador en Colombia", sin embargo con un riesgo para la política colombiana, a su juicio.

"[Uribe] expresa unas sensibilidades y propuestas que, para mí, son de carácter autoritario y que tienen una perspectiva de profundizar cierto modelo que ha tenido durante décadas el país y que gira mucho en torno a la acumulación de la tierra, la violencia, y los clanes mafiosos", le dijo Cepeda a este medio.

Iván Duque dijo que si es elegido presidente, Uribe tendría una alta influencia en su gobierno según le dijo a CNN en Español el mes pasado.

¿Puede poner Uribe el próximo presidente de Colombia?

Su influencia quedó evidenciada en las urnas. En las elecciones parlamentarias del 11 de marzo Uribe fue el senador más votado con un poco más de 875.000 votos. El segundo renglón de su lista obtuvo apenas 58.000 votos, según la Registraduría.

"Eso da una idea de que definitivamente Uribe es un personaje excepcional en la política colombiana en la medida que él logra transferir votos. Eso es algo que es muy difícil", dice Hernández.

Para Sandra Borda, analista política y decana de Ciencia Política de la Universidad Jorge Tadeo Lozano de Bogotá, Duque tiene altas posibilidades de ser el próximo presidente de Colombia por el apoyo que tiene de Álvaro Uribe.

"¿Influyente? Diría yo que es la figura política más influyente que hay en este país en este momento", dice Borda sobre Uribe y agrega que el expresidente ha logrado articular un partido político altamente disciplinado y "un electorado que le camina mucho y muy efectivamente a sus propuestas".

  • Mira en este video: ¿Es Uribe un saboteador de la política en Colombia?

Uribe fue elegido presidente en 2002 en primera vuelta. En 2006, luego de que se modificara la Constitución, fue reelegido en primera vuelta con el 62% de los votos. En 2010, apadrinó a su ministro de Defensa, Juan Manuel Santos, quien fue elegido presidente y reelegido en 2014. En 2014, el candidato de Uribe, Óscar Iván Zuluaga, ganó la primera vuelta presidencial, pero fue derrotado por Santos en segunda. Y en 2018 el senador Duque, un político casi desconocido en la opinión pública, llegó a obtener más de 4 millones de votos en la consulta interpartidista de la derecha tras obtener el apoyo directo de Uribe, líder del partido Centro Democrático.

"[Iván Duque] es una alternativa que le gusta a la ciudadanía y que viene impulsada y garantizada por el liderazgo del presidente Uribe que a muchos colombianos nos gusta", dice la senadora uribista Paloma Valencia.

Esta semana, el Consejo de Estado aceptó una demanda de pérdida de investidura contra el expresidente y contra Duque, y en caso de que prosperara, Uribe podría peder su curul y Duque vería truncado su camino a la presidencia.

¿Qué lo hace tan poderoso?

Según Valencia, Uribe es "un hombre que fue capaz de devolverle la ilusión y la esperanza a Colombia" y ha defendido su legado "en contra de un gobierno que él mismo había elegido".

También ha logrado acoger el sentimiento de un gran sector de la sociedad y ha sabido liderar el descontento con las FARC, el rechazo a la izquierda, el temor a que Colombia se vuelva como Venezuela (el llamado Castrochavismo), resalta Hernández.

Pero también ha sabido canalizar su política a través de su cuenta de Twitter, su altavoz más potente.

"Indudablemente el expresidente Uribe es un fenómeno de las redes sociales, en particular Twitter", dice Diego Santos, consultor, estratega digital y exdirector de noticias y política de Twitter en Colombia, quien recuerda que durante su paso por la red social la cuenta del expresidente Uribe servía como ejemplo "del buen uso de Twitter en política".

"Cada vez que el expresidente trina algo, lo recogen los medios de comunicación... y lo retiran a su vez otras personas que son influyentes o que están en la oposición le siguen en juego a lo que él publica en Twitter", dice Santos. "Definitivamente es un titán de las redes sociales".

Sin embargo, aunque Uribe sea un gran influenciador, Diego Santos advierte que no hace un uso responsable de las redes.

"La justicia lo ha mandado a rectificar unos trinos que él rectifica de una manera muy peculiar, pero ante esto no hay absolutamente qué hacer", dice Santos.

Un ejemplo de ello fue cuando en julio de 2017 Uribe tildó de "violador de niños" al periodista Daniel Samper Ospina. El senador fue obligado a retractarse y dijo, días después en un comunicado, que "nunca quise acusarlo de violación física o sexual de niños".

Santos coincide con otros analistas: "Yo creo que Uribe catapultó a Iván Duque y lo va a poner de presidente", le dijo Diego Santos a este medio.

Una admiración 'visceral'

A pesar de que el expresidente Uribe ha sido blanco de grandes polémicas, como el encarcelamiento de algunos de sus más cercanos colaboradores, las interceptaciones ilegales a periodistas y magistrados durante su gobierno o las investigaciones en su contra, su base política sigue siendo leal. Él ha defendido

"La admiración por Uribe es visceral", dice Hernández, el analista de PARES. "Él logra siempre crear la imagen de perseguido por la justicia, por unos pillos, de perseguido por el traidor".

Uribe niega las acusaciones en su contra y ha defendido su inocencia en varias oportunidades. Y hace unos meses, les pidió a sus seguidores que lo "defendieran" si lo acusaban de cometer un "error".

El expresidente ha logrado canalizar su discurso político en un "dilema existencial", como dice Hernández: creando una atmósfera apocalíptica en la que él constituye la salvación.

"Uribe apuesta por la polarización porque le rinde réditos", dice él. "Incluso se genera la idea de que es un perseguido".

Para sus seguidores, como la senadora Valencia, se trata en efecto de persecuciones judiciales en contra de Uribe y de su ideología.

La influencia de Uribe de cara a las próximas elecciones presidenciales del 28 de mayo genera riesgos de volver al pasado, opina Borda.

"Los riesgos que se corren son los que uno puede derivar de la experiencia del mismo Uribe en el poder durante ocho años", como preocupaciones de derechos humanos, falta de respeto al Estado de Derecho y a la institucionalidad, según Borda.

Pero más allá de las opiniones divididas, es claro para los analistas que el peso de Uribe en el panorama electoral no solo genera pasiones, sino que determina elecciones. Y en la elección de 2018, esa influencia podría ser la definitiva para los colombianos a la hora de escoger su presidente.