(CNN) – Podrías haber pensado que a estas alturas el mundo ya se quedó sin superlativos para describir la miseria que el huracán María llevó a Puerto Rico. Pues, bueno, ahora hay otro: el segundo apagón más grande de la historia.

Desde que la monstruosa tormenta arrasó con la isla, en septiembre de 2017, y afectó considerablemente la red eléctrica, allí se han perdido más de 3.400 horas de electricidad. Por lo que se le considera ya el segundo mayor apagón de la historia, según un informe de Rhodium Group, una firma de investigación económica.

El único corte de energía superior al de Puerto Rico fue el que se produjo cuando el tifón Hayan devastó a Filipinas en 2013. Cerca de 6.100 horas de electricidad se perdieron tras esa megatormenta.

El análisis de Rhodium Group se basó en gran medida en los datos sobre cortes de electricidad proporcionados por el Departamento de Energía, así como en reportes de noticias acerca de tormentas anteriores al año 2000, de acuerdo a Trevor Houser, un socio de Rhodium quien escribió el informe junto a Peter Marsters. El estudio deja por fuera las infraestructuras eléctricas destruidas por motivos relacionados con la guerra.

El peor en la historia de Estados Unidos

Houser explicó que el grupo Rhodium analiza los impactos económicos producidos por fenómenos meteorológicos y climáticos, así que decidieron ahondar más en las consecuencias que dejó María para la economía puertorriqueña.

“Cuando comenzamos a observar la extensión del apagón e intentamos poner eso en el contexto histórico, quedó claro que se trataba de un evento sin precedentes, digno de atención y con enfoque solo desde el punto de vista eléctrico”, indicó Houser.

De hecho, el apagón ya es el peor en toda la historia de Estados Unidos, superado al huracán Georges, en 1998, y al huracán Sandy, en 2012.

En estos momentos, Rhodium calcula que la electricidad se ha restablecido en el 96% de la isla. Lo que significa que 53.000 hogares –es decir, entre 100.000 y 200.000 personas– aún no tienen energía eléctrica unos siete meses después del ciclón.

Houser y Marsters señalaron que su investigación demuestra que “lograr que el suministro de electricidad existente sea más resistente a las interrupciones relacionadas con tormentas, tanto en los países desarrollados como los que están en desarrollo, también es importante, particularmente dados los cambios recientes y proyectados en el clima global”.