(CNN) - Fue en julio pasado que Donald Trump, presidente de Estados Unidos, develó sus profundos sentimientos hacia Emmanuel Macron, su homólogo francés.
Para Trump, no fue la cena romántica en el prestigioso restaurante Le Jules Verne dentro de la Torre Eiffel, ni la impresionante interpretación de "Get Lucky" de Daft Punk por una banda musical, sino ese notable apretón de manos de 29 segundos.

Tal vez lo que al principio parecía ser dos hombres que trataban de afirmar sus propias credenciales de macho alfa, el apretón de manos era en realidad un signo de respeto y admiración.

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"Es un gran tipo. Inteligente. Fuerte. Le encanta sostener mi mano", dijo Trump al diario The New York Times tras su visita a París. "Es una muy buena persona", prosiguió Trump. "Y un tipo duro, pero mira, tiene que serlo. Creo que va a ser un excelente presidente de Francia", continuó.

Trump respaldó aún más sus comentarios en enero, cuando le otorgó a Emmanuel Macron el honor de ser el primer líder extranjero invitado para una visita de Estado por parte del gobierno de DonaldTrump.

La visita de tres días, que comienza este lunes, se da en un momento en que Trump y Macron trabajan para fortalecer los lazos entre sus naciones y su 'bromance' (una palabra usada en inglés para definir una estrecha relación entre dos o más hombres).

Más allá de la bravuconería

A primera vista, la relación entre Trump, un aislacionista de 71 años que disfruta de canales de noticias y largas jornadas en el campo de golf, y Macron, de 40 años, un integracionista proeuropeo al que le gusta citar a los filósofos y exaltar el virtudes de las artes, parece poco probable.

De hecho, su relación tuvo un comienzo difícil en la cumbre de mayo de 2017 de la OTAN en Bruselas (Bélgica), cuando Macron pareció ignorar la mano extendida de Trump y saludó en su lugar a Angela Merkel, canciller de Alemania.

Cuando los dos eventualmente se dieron la mano, fue el saludo que se viralizó en Internet, uno en el que ninguno de los dos cedió terreno.

Pero más allá del apretón de manos y la valentía, los dos hombres comparten una serie de similitudes.

Basaron sus campañas presidenciales en ser ajenos y enemigos de la élite política, y aprovecharon la insatisfacción del público con los principales partidos políticos para ganar.

Donald Trump, un magnate de bienes raíces, y Emmanuel Macron, un exbanquero de inversión, se sienten atraídos a cerrar buenas ofertas.

Y comparten una inclinación por el simbolismo y el talento para el espectáculo.

Y ambos hombres se casaron con mujeres con quienes tienen 24 años de diferencia: Melania Trump es casi 24 años más joven que el presidente de Estados Unidos, y Brigitte Trogneux es aproximadamente 24 años mayor que Macron.

Trump y Macron también comparten opiniones en la política, especialmente sobre la eliminación de ISIS y la lucha contra el terrorismo global. Recientemente, trabajan juntos para eliminar las armas químicas de Siria.

Enfrentando a Donald Trump

Para Macron, las estrellas se han alineado. Mientras que la primera ministra británica, Theresa May, ha tenido que esquivar las críticas sobre su cortejo a Trump, Macron no ha visto la necesidad de reprimirse y se ha presentado como el portavoz de Europa.

Macron no ha tenido reparos en criticar a Trump, sobre todo por la decisión de Estados Unidos de abandonar el acuerdo climático de París y los comentarios despectivos del presidente de EE.UU. sobre África.

Mientras que otros líderes europeos han sido reticentes a satisfacer a Trump, Macron lo ha hecho. Pero su condición de líder europeo con quizás la mayor influencia en la Casa Blanca será puesta a prueba esta semana en varios frentes.

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En una entrevista con Fox News que salió al aire el domingo, el presidente de Francia sugirió que sería un error que Trump abandone el acuerdo nuclear con Irán, e instó a su contraparte a continuar eximiendo a Europa de los aranceles.

Donald Trump ha sido un crítico abierto del acuerdo, firmado por su predecesor, para reducir las ambiciones nucleares de Teherán, etiquetándolo de "una gran vergüenza" para Estados Unidos.

¿Macron reivindicado?

Es posible que el viaje de Macron a la Casa Blanca sea una prueba de fuego para su estrategia hacia Trump, así como para su capacidad de negociar en favor de los intereses franceses en el mundo.

Tras un año como presidente, Macron ha logrado reforzar el estatus de Francia como, en palabras de Trump, el "primer y más antiguo aliado" de EE.UU. Lo que es difícil de olvidar es que esta nueva "relación especial" fue forjada por dos recién llegados a la política, decididos a agitar el sistema a través del culto a la personalidad.

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La química entre los dos presidentes ha impulsado la asociación en un momento en que Trump no ha podido forjar un estrecho vínculo con los líderes del Reino Unido o Alemania.

Mientras May y Merkel observan, Macron tiene la oportunidad de consolidar el lugar de Francia en la cima de la tabla del gobierno de Trump y, al hacerlo, continuar su búsqueda de ser el líder de Europa.

Melissa Bell de CNN informó desde París. James Masters escribió desde Londres.