(CNN Español) - La Iglesia católica de Nicaragua aceptó ser mediadora en las negociaciones de la crisis interna del país con la esperanza de superar las violentas manifestaciones que se han extendido por una semana en ese país.

Esta semana la Conferencia Episcopal de Nicargua, liderada por el cardenal Leopoldo Brenes, aceptó la petición de Daniel Ortega para para ser mediadora en el diálogo convocado por el gobierno.

En el corto discurso de aceptación, Brenes puso una serie de requerimientos tanto al gobierno como a los manifestantes, para facilitar el diálogo: evitar “todo acto de violencia, irrespeto a la propiedad pública y privada” y que “prevalezca” un clima de respeto a la vida de los nicaragüenses.

Estudiantes de Nicaragua encienden velas en una vigilia el 24 de abril de 2018, pidiéndole al presidente Daniel Ortega y su esposa, la vicepresidenta Rosario Murillo, que renuncien. (Crédito: INTI OCON/AFP/Getty Images)

El diálogo busca parar la ola de mortal violencia que ya ha cobrado la vida de al menos 29 personas, según el Centro Nicaragüense de Derechos Humanos, CENIDH, aunque las cifras oficiales solo hablan de 10; además hay cientos de heridos y desaparecidos cuyo número aún no se ha podido establecer.

La reforma a la seguridad social —que fue propuesta y luego retirada por Daniel Ortega— fue solo la punta del iceberg. Los manifestantes reclaman el respeto por los derechos humanos, por la libertad de expresión y la salida de la pareja presidencial conformada por Ortega y su esposa, la vicepresidenta Rosario Murillo.

Y el obispo auxiliar de Managua, monseñor Silvio José Báez, dice que el diálogo tiene como objetivo "la democratización de Nicaragua".

"A lo que estamos dispuestos es a que sea un estratagema del gobierno para ganar tiempo y para alargar la situación que ha conservado a lo largo de estos años, marcada por el autoritarismo, la inconstitucionalidad, el irrespeto a los derechos humanos, la ilegalidad, etc.", dijo Báez en CNN en Español.

“[El diálogo] tiene que incluir a todos los sectores y tiene que estar encaminado a volver a darle a Nicaragua la institucionalidad, volver al camino democrático y obviamente el retiro de la pareja presidencial”, le dijo a CNN en Español Luis Callejas, exdiputado opositor de la Asamblea Nacional de Nicaragua y excandidato presidencial.

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El gobierno celebra la decisión de la Iglesia

Tras el anuncio de la Iglesia, Ortega y Murillo aceptaron el papel de la Iglesia católica como observadores en el diálogo para “retomar las sendas de reconciliación y trabajo”.

La Asamblea Nacional, de mayoría sandinista, aprobó el “diálogo de paz” en el que se sentará el Gobierno, la Iglesia y la empresa privada.

Los empresarios, que hasta hace unos días apoyaban a Ortega, se desmarcaron del gobierno sandinista y condicionaron el diálogo al cese de la represión gubernamental y a la liberación de los detenidos, al respeto a la libertad de expresión y que se incluyan “otros temas de interés nacional”, según un comunicado emitido este sábado.

Tras conocer las declaraciones de la Iglesia, el presidente de Consejo Superior de la Empresa, José Adán Aguerri, dijo que está “a la orden” de la Conferencia Episcopal para iniciar el diálogo.

Gobierno, oposición y sector privado coincidieron en que es necesario convocar a otros sectores. Hasta el momento, la mesa de diálogo no tiene una fecha de inicio y no se ha decidido quiénes serán los representantes de los sectores. Por parte de la Iglesia irán el cardenal Brenes; monseñor Rolando Álvarez, obispo de Matagalpa; monseñor César Bosco Vivas, obispo de León, y monseñor Báez, obispo auxiliar de Managua.

El secretario General de la OEA, Luis Almagro, celebró el anuncio de la Conferencia Episcopal y dijo que espera que el diálogo “genere resultados para resolver los temas institucionales que afectan al país”.

¿Qué pasará ahora?

Aunque muchos hablan de diálogo, el panorama no está fácil para Nicaragua. El presidente Ortega se ha mostrado abierto a las conversaciones, pero el sector agrícola ha llamado a un paro nacional indefinido pidiéndole al gobierno que escuche las peticiones de los universitarios.

El propio Ortega reconoce que no será fácil: “La reconciliación es lo más difícil”, dijo este martes. “Es más fácil irritarse e irse por el otro camino, y pidámosle a Dios esa fortaleza, pidámosle a Dios bendiciones”.

Para la Iglesia, el diálogo puede llegar a ser algo muy riesgoso, pues, según dijo en CNN en Español el obispo auxiliar de Managua, José Baez, los nicaragüenses “no estamos acostumbrados a dialogar”.

“El diálogo que en este momento se ha planteado es un riesgo grande para toda la nación y la Conferencia Episcopal está dispuesta a correr ese riesgo”, le dijo el obispo a Camilo Egaña de CNN en Español.

Callejas dice que confía en la voluntad de la Iglesia, pero en quien no confía es en Ortega, pues dice, “va hacer hasta lo imposible” para mantenerse en el poder.

“Ahora está en un camino sin salida”, asegura Callejas. “Si hubiera respetado esa libertad que tiene el pueblo de elegir y ser electo, no estuviera en este problema. No estuviera en este problema”.