(CNN) - Todos ellos viajaron cientos de kilómetros en bus, tren o a pie. Todos ellos dejaron sus casas y buscaron comida y desafiaron a la lluvia y el frío para llegar a la frontera con Estados Unidos en Tijuana, México. Y todos ellos planean pedir asilo en Estados Unidos.

Sin embargo, alguien tenía que estar al frente de la línea de batalla. Y al final, la eligieron a ella.

Gabriela Hernandez y sus hijos, Jhonnathan y Omar, inmigrantes centroamericanos, viajaron la caravana de inmigrantes hacia Estados Unidos para pedir asilo. En esta foto aparecen en el asilo Juventud 2000 en Tijuana, Baja California, México, el 27 de abril de 2018.

Gabriela Hernández, una mujer embarazada madre de dos hijos, cuyo viaje ha seguido CNN, está entre las ocho personas elegidas este lunes por sus compañeros migrantes para empezar el proceso de buscar asilo en Estados Unidos.

Hernández huye de la amenaza de la violencia en Honduras con sus dos hijos de 6 y 2 años. Pero luego de un mes en el camino —justo cuando llegaron a la puerta de entrada de San Ysidro— las autoridades dijeron que habían alcanzado su capacidad máxima y que “temporalmente no eran capaces de aceptar personas adicionales que viajaran sin documentación de entrada apropiada al puerto de ingreso para que fueran procesadas”.

Docenas de inmigrantes prometieron acampar a las afueras del centro, a un paso de San Diego, hasta que “el último de ellos sea admitido en Estados Unidos”, dijo un organizador.

Cuando los funcionarios de aduana empezaron a procesar el lunes los casos de personas que denominaron como “llegadas indocumentadas”, los inmigrantes buscaron entre ellos quién debía pasar a primer plano.

Eligieron a ocho, entre ellos a Hernández.

“No puedo volver a mi país”

Hernández viajó casi 5.000 kilómetros para llegar a este lugar junto con un pequeño de 6 años, un bebé a cuestas de 2 años y un tercero que crece en su barriga.

Hernández dejó a su marido por abuso doméstico. Pero luego miembros de las pandillas la encontraron y le exigieron que les dijera dónde estaba él. Ellos le dieron 12 horas antes de que, según ellos, mataran a su pequeño de 6 años.

Esa noche, cuenta, tomó a sus hijos y huyó hacia el norte.

Un mes después, Hernández es una las pocas personas elegidas para ser procesadas por las autoridades estadounidenses en la frontera, según dijeron este lunes en la noche representantes de los grupos Pueblo Sin Fronteras y Human Rights First.

Su plan había sido pedir asilo, dado el peligro para ella y sus hijos en Honduras. Aún así, ella sabía desde el principio que no tenía garantías.

“No sé qué voy hacer”, dice ella. “No puedo regresar a mi país”.


- Leyla Santiago y Khushbu Shah de CNN contribuyeron con este reporte.