(CNN) - Imagínate si Tiger Woods se hubiera retirado del golf profesional a los 28 años, cuando era el número uno del mundo y en pleno apogeo de sus poderes.

Hubiera causado conmoción en el mundo del deporte.

Pero en 2010, la mejor jugadora del mundo hizo justo eso.

Después de 158 semanas consecutivas en lo más alto de la clasificación mundial y dos títulos principales, la mexicana Lorena Ochoa anunció que dejaría el deporte.

“Tu vida parece genial y disfrutaba viajar, el glamour, todo era increíble”, dijo Lorena Ochoa cuando habló recientemente con Shane O'Donoghue de Vive el Golf de CNN.

“Pero para mí, casarme y tener una familia era más importante. Ahora que soy mamá, no cambiaría eso por nada del mundo y me siento bendecida. Estoy muy muy feliz de haber tomado esa decisión en el momento correcto y ahora puedo disfrutar 100% una segunda etapa de mi vida”.

Para muchas atletas profesionales, la decisión de tener hijos llega justo cuando están en lo más alto de sus carreras, como ocurrió con Ochoa.

“Creo que es fácil olvidar que en cualquier deporte una atleta puede tener el deseo de tener niños, y cuando lees un titular en las noticias de que una golfista profesional está esperando un bebé, hay una sorpresa con la revelación, asumiendo tal vez erróneamente que este es el final de su carrera como deportista”, dice Alison Root, editor de Women & Golf.

“Las mujeres ejecutivas pueden hacer malabares con los niños y una vida en la sala de juntas, pero en el deporte es diferente debido al nivel de aptitud física que se requiere y la continua práctica para mantener tu juego en forma y alcanzar el nivel más alto, así que por eso es una decisión difícil ver cuándo es el momento correcto”, agrega Root.

Lorena Ochoa durante una recepción de Rolex en Mar-A-Lago el 20 de noviembre de 2008, en Palm Beach, Florida.

La LPGA Tour en Estados Unidos cuenta con un gran número de mamás golfistas, incluyendo a Juli Inkster, Cristie Kerr y Catriona Matthew, mientras que Stacy Lewis recientemente anunció que está embarazada.

La LPGA ha establecido un gran número de iniciativas tanto para madres como para sus hijos en el tour. “Como una organización deportiva de mujeres, es importante para nosotros tener políticas y programas que les den elecciones a nuestras atletas que quieren tener familias”, dice Heather Daly-Donofrio, jefa de comunicaciones de la LPGA y directora de operaciones del tour.

“Nuestra política flexible de maternidad permite a nuestras atletas tener el tiempo que necesiten con sus bebés sin la presión de perder su estatus deportivo”, comenta.

Daly-Donofrio explica que una vez las golfistas regresan a la competición, el Centro de Desarrollo Infantil de Smucker proporciona un ambiente seguro y amoroso a los niños mientras su mamá está trabajando en el campo.

“Nuestra meta es empoderar a nuestras atletas para que puedan ser exitosas en ambas pasiones: en el golf profesional y en su maternidad”, agrega.

La rivalidad de Lorena Ochoa con Annika Sorenstam, quien se retiró a la temprana edad de 37 años, definió el juego de las mujeres a principios de la década de los 2000.

Mientras Sorenstam llegaba al final de su carrera, la de Ochoa estaba en auge. A pesar de ser rivales, también eran grandes amigas.

“Cuando empecé a jugar en el Tour, solo podía ver a Annika y quería ser como ella”, dice Ochoa.

“Tuvimos todas esas batallas juntas, perdí muchas veces contra ella, pero ella siempre me dijo ‘No te preocupes, vas a lograrlo, estás cerca’. Ella solo mostraba respeto y tenemos grandes recuerdos juntas. La admiro mucho, no solo dentro de un campo de golf, sino también fuera de él”, dice la golfista mexicana.

Como Sorenstam, Ochoa ha estado ocupada en el llamado “retiro”, construyendo una marca para mejorar su legado en el juego.

La mexicana empezó a organizar su propio torneo en la LPGA Tour en 2008, mientras que su negocio familiar también se ha diversificado en gestión de jugadores, gestión de torneos y en una fundación benéfica.

“Creo que lo mejor que pudo haberme ocurrido fue ser capaz de tener una fundación, la Fundación Lorena Ochoa”, dice ella.

“La escuela que tenemos, La Barranca, ha visto a más de 4.000 niños ya graduados de la escuela. Así que cambianos vidas no solo de los estudiantes, sino de sus familias, de la comunidad. Las mejoras, vemos claramente cómo los ayudamos a tener una vida mejor, un futuro mejor”.

La mujer con 27 victorias de la LPGA Tour, dos grandes títulos y tres hijos no podría estar más feliz.