Nota del editor: Peter Bergen es analista de seguridad nacional de CNN, vicepresidente de New America y profesor de práctica en la Universidad Estatal de Arizona. Está escribiendo un libro para Penguin Random House sobre la toma de decisiones de seguridad nacional del gobierno de Donald Trump.

(CNN) - Al retirar a Estados Unidos del acuerdo nuclear de Irán, el presidente Donald Trump arriesga mucho. Y aparte de su deseo de repudiar todo lo que hizo su predecesor, el presidente Barack Obama, es realmente difícil ver por qué está tomando esta decisión.

Primero digamos que el acuerdo nuclear de Irán está funcionando sorprendentemente bien. Eso es según el testimonio que el propio secretario de Defensa de Trump, James Mattis, dio en el Congreso, en octubre. Este funcionario aseguró que el acuerdo con Irán estaba entre los intereses de seguridad nacional de Estados Unidos.

Que el acuerdo esté funcionando es también la opinión considerada de algunos de los israelíes más belicosos. Por ejemplo, Ehud Barak, exprimer ministro israelí y exministro de Defensa, así como exjefe de Personal del Ejército israelí.

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Tan recientemente como este lunes, Barak le dijo al Daily Beast que los iraníes han "cumplido el acuerdo de manera bastante sistemática... [y] en general, retrasa el nuevo punto de partida o la cuenta regresiva hacia una capacidad nuclear".

Donald Trump, anunciando la salida de Estados Unidos del acuerdo nuclear con Irán.

Yukiya Amano, director de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA), que supervisa el acuerdo con Irán, dijo en marzo que "el AIEA cuenta ahora con el régimen de verificación más sólido del mundo en Irán. Hemos tenido acceso a todos los lugares que necesitábamos visitar... A partir de hoy, puedo afirmar que Irán está implementando sus compromisos relacionados con la energía nuclear".

Entonces, ¿por qué explotar el acuerdo nuclear de Irán, dado que este impresionante grupo de observadores independientes dice que está funcionando?

Donald Trump, al parecer, se ha convertido en prisionero de su propia retórica hiperbólica, repitiendo constantemente su lema de que el acuerdo con Irán es "el peor acuerdo jamás negociado".

Por supuesto, esto no tiene sentido. Para el gobierno de Obama, fue simplemente el mejor trato ofrecido. ¿Pudo el equipo de Obama haber presionado más duro para obtener cláusulas de "extinción" más estrictas sobre el acuerdo que habría empujado aún más hacia el futuro en el momento en que Irán pueda reanudar su programa nuclear? Tal vez.

Pero ese no es un argumento para alejarse efectivamente del acuerdo, lo que retrasa el reinicio del programa iraní de armas nucleares por alrededor de una década desde su inicio hace tres años.

En el complicado arte de la diplomacia, una solución razonablemente buena no es el enemigo de una solución perfecta, ya que esta rara vez se da. Sin duda, el acuerdo no abordó el hecho de que Irán tiene un robusto programa de misiles balísticos, pero el acuerdo no era sobre el desarme unilateral de Irán, que Irán sería muy poco probable que acepte ya que ¡su único aliado real alrededor el mundo es Siria! Lo que se buscaba era evitar que los iraníes adquieran armas nucleares con toda la nueva influencia adicional que les daría en la región.

Además, si Irán tiene armas nucleares, eso seguramente desatará una carrera armamentista nuclear regional en la que Arabia Saudita también tratará de adquirirlas tan pronto como sea posible.

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Tres de los aliados más cercanos de Estados Unidos: Gran Bretaña, Francia y Alemania, son signatarios del acuerdo con Irán. En las últimas semanas, los líderes de estos países le han pedido a Donald Trump que permanezca en el trato. Estos aliados incluso estaban dispuestos a negociar enmiendas al acuerdo sobre cuestiones como el programa de misiles balísticos de Irán. Sin embargo, incluso eso no fue suficiente para Trump.

¿Por qué? Los historiadores probablemente debatirán esta cuestión durante años. Al fin y al cabo, el acuerdo con Irán es bastante popular entre los estadounidenses, una gran mayoría de ellos (63%) quiere permanecer en el acuerdo, mientras que solo el 29% quiere abandonarlo, según una nueva encuesta de CNN.

Esas cifras son bastante similares a las de quienes se opusieron a la decisión del presidente Trump de retirarse del acuerdo climático de París el año pasado: el 59% se opuso a esa decisión, mientras que el 28% la apoyó, según una encuesta de The Washington Post-ABC News.

Del mismo modo, Obamacare ahora es respaldado por la mayoría de los estadounidenses , según una encuesta realizada en marzo por Kaiser.

Al parecer, Trump tiene la intención de deshacer los logros internacionales y nacionales del gobierno de Barack Obama. La pregunta es: ¿tiene algún "plan B" que tenga sentido? Trump dijo que revocaría y reemplazaría el Obamacare, pero que para eso, él y el Partido Republicano no tenían un plan viable real para hacerlo.

Los iraníes han dicho en varias ocasiones que no renegociarán el acuerdo nuclear, lo que significa que podrían reiniciar su programa de enriquecimiento nuclear. Eso, por supuesto, conducirá a tensiones renovadas con Estados Unidos, Israel y los Estados del Golfo que el acuerdo nuclear fue diseñado para aplacar. Y ese camino nos lleva de vuelta a la posibilidad real y renovada de una guerra en la región.

Todos podemos esperar que la gran apuesta de Trump de obligar a los iraníes a regresar a la mesa de negociaciones sea rentable. Sin embargo, la historia sugiere que este tipo de apuestas son fáciles de hacer en la campaña electoral, pero son mucho más difíciles de lograr cuando estás sentado en la Oficina Oval.