(CNN) – En la mañana de este miércoles, el presidente de Estados Unidos Donald Trump criticó en su cuenta de Twitter a los medios de comunicación. Hasta aquí nada nuevo.

Pero ese tuit incluyó algo diferente: Trump reveló sin querer la falsa premisa en la que se basan sus implacables señalamientos de “noticias falsas”.

Este es el mensaje completo:

“Las Noticias Falsas están trabajando horas extras. Acaban de reportar que, pese al éxito tremendo que hemos tenido con la economía y todo lo demás, el 91% de las noticias de cadenas sobre mí es negativo (Falso). ¿Para qué trabajamos tan duro con los medios de comunicación si son corruptos? ¿Quitarles las credenciales?”

Deja de lado la autoritaria –pero en últimas vacía– amenaza sobre quitarles a los medios las “credenciales” y concéntrate en esta frase: "el 91% de las noticias de cadenas sobre mí es negativo (Falso)”.

Trump, creo yo, se está refiriendo a un estudio del conservador Media Research Center publicado en 2017, según el cual el 91% de la cobertura informativa durante el horario nocturno sobre el presidente era negativo.

Pero ese no es (realmente) el punto aquí. Lo central puede resumirse en estas dos palabras del mismo Trump: “negativo (Falso)”.

Para el presidente, esos dos términos significan lo mismo. Una cobertura de noticias negativas sobre él son necesariamente noticias falsas. Las noticias falsas son necesariamente una cobertura de noticias negativas sobre él.

Y esto, por supuesto, no es cierto. La cobertura de noticias negativas –o, visto con más precisión a través de los ojos Trump: la cobertura mediática que él siente no es lo suficientemente favorable para sí mismo– no es, por definición, falsa. Las noticias falsas son noticias inventadas. No se basan en los valores tradicionales para reportar, como los hechos y las fuentes. No son “noticias” en absoluto.

(Para aclarar: los medios –y me incluyo– cometemos errores. Somos humanos. Cuando eso sucede, corregimos el registro públicamente. Trump aprovecha esas equivocaciones como evidencia incontrovertible de que los medios son irremediablemente falsos. Eso sería como decir que una persona que lleva 25 años manejando y tiene un accidente es –únicamente por ese hecho– un conductor terrible y peligroso: se trata de una drástica exageración diseñada para ganar puntos con personas ya preparadas para creer en la exageración).

O Trump no entiende o ignora la diferencia entre una historia que a él no le gusta y otra que no es verdad. Él combina las dos categorías sus propios fines políticos, sabiendo que su base odia a los medios y está más que dispuesta a creer que los periodistas quieren inventar historias solo para que Trump luzca mal.

Una y otra vez, los señalamientos de Trump sobre las “noticias falsas” han sido desacreditados. Lo que él llama noticias falsas no tiene ninguna falsedad en absoluto. Lo que sí es cierto es que simplemente no le gusta leer sobre eso porque lo pinta falible, y él odia eso.

De hecho, Factcheck.org, un proyecto no partidista de verificación de datos en el Annenberg Public Policy Center, describió así el enfoque de Trump frente a las “noticias falsas”, en un texto que desacredita detalladamente la idea:

“El presidente Donald Trump suele desestimar las noticias o los medios de comunicación que no le gustan como “noticias falsas”. ¿Con cuánta frecuencia? Una base de datos de sus comentarios públicos contiene 320 referencias del año pasado “noticias falsas.

Usualmente es una queja general sobre la cobertura de noticias –como su tuit de la víspera de Navidad: “Las Noticias Falsas se niegan a hablar sobre lo grande y fuerte que es nuestra BASE”.

Pero también hay momentos en los que ha etiquetado noticias rigurosas como “noticias falsas” o incluso ha difundido información falsa, mientras que al mismo tiempo acusa a los medios de ser “falsos” o “deshonestos”".

Aquí está el problema: los ataques de Trump contra los medios –por más defectuosos y deshonestos que sean– están funcionando. Más de 4 de cada 10 personas en una encuesta de Gallup a principios de este año no pudieron nombrar una sola fuente objetiva de noticias. Casi ocho de cada 10 (el 77%) en una encuesta de la Universidad de Monmouth publicada el mes pasado señalaron que la televisión y los medios impresos informan “noticias falsas”. Eso representa un aumento de 14 puntos del número de personas que dijeron lo mismo el año pasado.

Los medios no son completamente inocentes en todo esto. Como señalé anteriormente, cometemos errores. Hemos avanzado mucho en la transparencia, pero tenemos que hacer aún más para mostrarles nuestro trabajo a las personas. Mientras más abiertos seamos sobre cómo hacemos nuestro trabajo, mayores posibilidades tenemos de convencer a la gente de que nuestro compromiso básico es lograr que las historias sean correctas, no impulsar una agenda ideológica imaginada.

Pero, también es importante que las personas comprendan qué hay detrás de la agresiva campaña del presidente contra los medios. Trump es sobre Trump. Él llama a los medios “noticias falsas” porque su cobertura no es tan positiva como a él le gustaría.

Prueba este experimento en el futuro. Cada vez que Trump dice o publica en Twitter las palabras “noticias falsas”, lee entre líneas en las palabras “malo para mí”. Es revelador. Iluminador. Y verdadero.