Nota del editor: Pedro Brieger es periodista y sociólogo, autor de más de siete libros y colaborador en publicaciones sobre temas internacionales. Actualmente se desempeña como director de NODAL y es columnista de CNN en Español. Las opiniones expresadas en este artículo corresponden exclusivamente a su autor.

(CNN Español) - La semana pasada en esta misma columna volábamos imaginariamente de la península de Corea al Medio Oriente, conscientes de que cualquier decisión que tomara el presidente Donald Trump respecto al acuerdo con Irán podría afectar a toda la región y que una chispa podía encender una hoguera y desencadenar una guerra.

Fue justamente el temor a una guerra el que llevó a su predecesor, Barack Obama, a firmar el acuerdo multilateral con Irán junto con Alemania, China, Francia, el Reino Unido y Rusia. En ese momento, Obama dijo que había solo dos maneras de evitar que Irán tuviera armas nucleares: por la vía de negociaciones o a través de la fuerza, de una guerra. Sabemos que Obama optó por negociar.

#MinutoCNN: Trump anuncia su decisión sobre el acuerdo nuclear con Irán

El martes 8 de mayo, Trump decidió abandonar de manera unilateral el pacto firmado con Irán y calificó al acuerdo como uno de los peores firmados por Estados Unidos en su historia. La decisión, como él mismo dijo, está fundamentada en la información suministrada por los israelíes de que los iraníes mentían y violaban los acuerdos y continuaban con su desarrollo nuclear. De manera inesperada, esto fue negado categóricamente por Obama en un comunicado crítico hacia Trump y en el que alertó otra vez sobre la posibilidad de una guerra.

No pasó mucho tiempo y volaron los misiles. El gobierno israelí acusó a la República Islámica de Irán de lanzar misiles desde Siria sobre el Golán, un territorio que Israel ocupa desde 1967. La respuesta fue un gran ataque israelí contra fuerzas sirias e iraníes en Siria. Vale la pena destacar que algunos medios de comunicación israelíes citaron fuentes iraníes que negaron haber sido ellos lo que lanzaran los cohetes.

El gobierno israelí sabe que Trump acepta casi todo lo que diga el primer ministro Benjamin Netanyahu sobre la región, un apoyo que no tuvo durante los ocho años de Barack Obama. Es más, Washington firmó el acuerdo con Irán contra la voluntad de Netanyahu.

Estados Unidos e Israel saben que su poderío militar es incontestable. Eso podría alejarlos de una guerra, pero también podría tentarlos a provocarla por estar tan convencidos del triunfo.

Se le atribuye a Henry Kissinger haber dicho que el petróleo es un bien demasiado importante como para dejarlo en manos de los árabes. Parafraseando a Kissinger, se podría decir que el poderío de Estados Unidos e Israel es demasiado importante como para dejarlo en manos de Donald Trump y Benjamín Netanyahu.