(CNN) – Un creciente porcentaje de inmigrantes detenidos bajo el gobierno del presidente de EE.UU., Donald Trump, no tiene condenas penales en sus registros, a pesar de que las autoridades han señalado reiteradamente que capturar a los criminales es su prioridad.

Más de 79.000 inmigrantes han sido arrestados en operaciones rutinarias del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés), durante la primera mitad del año fiscal 2018, que empezó en octubre pasado. De esos detenidos, el 34% no tiene problemas con la justicia, mientras que el 66% correspondió a criminales condenados, según las cifras reveladas este jueves por la agencia.

Para el mismo periodo del año fiscal anterior –que incluyó los últimos meses del gobierno Obama y los primeros del de Trump– el 21% de los casi 63.000 inmigrantes capturados por el ICE no tenía expedientes criminales y el 79% eran personas con condenas penales.

Durante el primer año de Trump en la Presidencia, los inmigrantes arrestados que no eran criminales ascendieron al 30%, mientras que el 70% sí tenía condenas.

Una de las primeras acciones que emprendió Trump, apenas días después de su toma de posesión, fue darles a los agentes de inmigración un amplio margen de criterio sobre a quién investigar y rastrear. Situación que les permitió apuntar a prácticamente cualquier inmigrante indocumentado como prioridad.

Corey Price, subdirector de Implementación en el ICE, les aseguró a los periodistas que las amenazas para la seguridad pública y las personas que han cometido crímenes siguen siendo el centro de arrestos. Pero el Gobierno ha ampliado su enfoque. “Si alguien ha violado nuestras leyes de inmigración, ahora son prioridades”, sostuvo.

Este jueves, los funcionarios subrayaron que el número de personas arrestadas y expulsadas del país por el ICE también han crecido. La cifra –que indica el aumento en la aplicación de las leyes al interior de Estados Unidos– incrementó más del 25%, pasando de un poco más de 36.000 personas en los primeros seis meses del año fiscal anterior a más de 45.000 en el primer semestre del año fiscal en curso.

Aún así, el total general de expulsiones –que incluye deportaciones y personas detenidas en la frontera y enviadas de regreso– ha bajado casi un 7% en comparación con el mismo período del año pasado. Desde octubre, el ICE sacó a más de 117.000 personas de Estados Unidos. En el mismo lapso del año anterior, la agencia expulsó a 125.607 personas.

Las estadísticas publicadas este jueves van en la misma línea de cifras anteriores que indican que los arrestos por inmigración han crecido durante el gobierno Trump, mientras las deportaciones han quedado rezagadas.