
(CNN) — Aunque antes no pareciera evidente, había muchos indicios de que algo andaba mal en una casa de Cleveland: reportes de una mujer desnuda que vagaba por el patio trasero, una niña mirando desde el ático en una casa donde no había niños, ventanas selladas, gritos contenidos y sonidos como si alguien estuviera golpeando las paredes por dentro.
Tras un tiempo, el 2207 de la Avenida Seymour se sumiría en el silencio, sin que nadie abriera la puerta y sin nada malo que una nueva capa de pintura no pudiera arreglar. De hecho, estuvo sumida en silencio durante gran parte del tiempo y algunos vecinos pensaron que nadie vivía en ese lugar.

