Pakistán fortalece su relación con China ante las tensiones con EE.UU.
El primer ministro de Pakistán, Yusuf Raza Gilani (i), saluda al presidente de China, Hu Jintao, durante un encuentro en Beijing.

Ver a sus clientes locales saborear su pollo al curry y darle sorbos a su lassi de mango durante el almuerzo en su restaurante pakistaní Mughal´s, ubicado en la colonia Sanlitun de Beijing, hace que Aasif Jaleel reflexione sobre los profundos lazos entre China y su tierra natal, más allá del vínculo culinario.

“He estado viajando a lugares muy remotos y pequeños en China”, dijo el oriundo de Islamabad de 43 años, quien ha vivido en la capital china durante una década. “Cuando la gente escucha que eres de Pakistán, siempre dicen que Pakistán es un lao pengyou (un viejo amigo)”.

Mientras ambos países hacen los preparativos para conmemorar este sábado su 60 aniversario de relaciones diplomáticas, los líderes pakistanís ciertamente comparten estos sentimientos favorables hacia China, especialmente a la luz de la tensión de sus relaciones con Washington tras la reciente muerte de Osama bin Laden a manos de fuerzas especiales estadounidenses en territorio pakistaní.

El Premier chino Wen Jiabao calificó el año pasado las relaciones sino-pakistanís “firmes como una roca” y su contraparte pakistaní refrendó este sentimiento esta semana.

“Para poner a prueba la autenticidad de una amistad, se necesita tiempo y acciones bajo etapas de crisis”, comentó el Primer Ministro de Pakistán, Yousuf Raza Gilani, a la televisión gubernamental china antes de partir a una visita oficial de cuatro días a China, durante la cual tiene programado reunirse con el Presidente Hu Jintao. “Valoramos que en todos los momentos difíciles China apoyara a Pakistán, por lo que consideramos a China un amigo verdadero y a toda prueba”.

Aunque el viaje de Gilani estaba programado desde mucho tiempo antes de la muerte de bin Laden, algunos observadores consideran que sus comentarios son un golpe contra Estados Unidos y esperan que fortalezca las relaciones con China para contrarrestar las crecientes críticas estadounidenses. Mientras muchos estadounidenses sospechan que Pakistán brindaba refugio a bin Laden, China ha salido rápido en defensa de su aliado.

“El gobierno de Pakistán es firme en su determinación y fuerte en sus acciones en lo que se refiere al combate al terrorismo, y ha hecho contribuciones importantes a los esfuerzos internacionales para combatir al terrorismo”, afirmó la vocera del Ministerio de Relaciones Exteriores, Jiang Yu, un día después de la muerte del líder de Al-Qaeda.

Consideró “absurdo” que Pakistán le hubiera permitido a China examinar los restos de un helicóptero sigiloso estadounidense que chocó durante el operativo en el escondite de bin Laden, como se ha especulado.

Aunque las relaciones militares han sido cercanas desde que Pakistán se convirtió en uno de los primeros países en reconocer al gobierno comunista en China. Con un interés estratégico compartido con Islamabad sobre la India, China ha sido el principal proveedor de armas de Pakistán.

China ha ayudado a Pakistán a construir su planta nuclear más importante, a pesar de la inquietud de Washington respecto a la seguridad de los materiales nucleares en un país propenso a la violencia con una militancia islámica fortaleciéndose. Algunos analistas creen que Beijing también ha respaldado el programa de armas nucleares de Islamabad.

“Pakistán juega un papel muy importante en la conexión de China con el mundo musulmán”, comentó Teng Jimeng, profesor de estudios estadounidenses de la Universidad de Estudios Exteriores de Beijing.

“Mientras China sigue creciendo económicamente, busca más recursos naturales”, agregó. “Pakistán proveería otra ruta para enviar petróleo y otros recursos hacia China”.

Sin embargo, los florecientes lazos comerciales de China con el archirrival de Pakistán, India, demuestran los límites de la relación sino-pakistaní. La creciente cautela de los líderes chinos con los militantes musulmanes –varios con fuertes lazos con Pakistán– en la impaciente región de Xinjiang también podría poner a prueba esta amistad.

De vuelta en el popular restaurante pakistaní en Beijing, Jaleel cree que la decreciente influencia estadounidense sobre su país era un final previsible.

“Los estadounidenses invirtieron mucho dinero en Pakistán, pero no se canalizó en la dirección correcta” , dijo el empresario quien comenzara su carrera con IBM en Pakistán y posteriormente abriera la primera tienda Subway en Beijing. “El dinero se invirtió principalmente en la guerra, y el ciudadano común no ve los beneficios”.

Jaleel se siente contento por ver la presencia de un viejo aliado de Pakistán que ha estado a su lado en las buenas y en las malas.

“Guerras, inundaciones, terremotos, cual fuera la situación, China siempre ha sido amigable con Pakistán y siempre lo ha apoyado”, agregó. “Siento que entre más fuerte esté China, más útil será para Pakistán”.