Más de 1.000 personas han muerto en Siria desde que iniciaron los conflictos en el país en marzo pasado, informó este viernes el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, durante una declaración en la que reflejó su preocupación por la “escalada de violencia” en la nación árabe.

La inestabilidad, que comenzó en la ciudad sureña de Daraa y después se esparció al resto del territorio, causó más víctimas este viernes en Hama, una localidad conocida por la masacre que el gobierno perpetró en contra de la población civil en 1982.

Al menos 34 personas murieron este día y más quedaron heridas, de acuerdo con Rami Abdul Rahman, titular del Observatorio Sirio para los Derechos Humanos. La organización, con sede en Londres —capital de Reino Unido—, se mantiene en constante contacto con los activistas de ese país.

Rahman dijo que todas las muertes han sido producto de los disparos indiscriminados hacia los manifestantes, lo que revivió recuerdos de lo ocurrido hace casi tres décadas.

Desde marzo, Siria registra una serie de protestas multitudinarias contra el gobierno de Bashar al-Assad, en el poder desde el 2000. La oposición exige su salida de la Presidencia, reformas económicas y más libertades civiles.