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Las vacaciones, una tortura para los adictos al trabajo

Por Juan Andrés Muñoz

Los adictos al trabajo ocultan sus obsesiones y dañan a sus equipos laborales, a su familia y amigos.

Bryan Robinson recuerda que su pareja buscaba en su equipaje signos reveladores de que llevaba trabajo a sus vacaciones. Pero él tenía la precaución de ocultar documentos bien doblados que contenían notas de trabajo en los bolsillos de sus pantalones.

“Solía llevarme trabajo siempre”, comenta Robinson, autor de Encadenado al escritorio: Una guía para los adictos al trabajo, sus parejas e hijos y los médicos que los atienden.

En la playa, cuando sus familiares y amigos le sugerían dar un paseo por la arena o nadar, Robinson fingía estar agotado y acostarse a dormir la siesta. “Trabajaba furiosamente durante su ausencia y cuando ellos regresaban simulaba seguir dormido”, narra.

Robinson dice que hay una clara diferencia entre una persona trabajadora y un adicto al trabajo. El adicto puede parecer feliz en el exterior, pero en el fondo está impulsado por la ansiedad y el miedo.

“El adicto al trabajo está en una pista de esquí hablando de volver al trabajo, mientras que el trabajador sano está en el trabajo soñando con estar en una pista de esquí”, explica.

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La fuga vacacional de Robinson es un comportamiento común entre los verdaderos adictos al trabajo.

“Me parecía perfectamente normal y esencial”, comenta acerca de su incapacidad para desatender el trabajo mientras estaba de vacaciones.

“Esa es la desesperación. Sientes como si nunca pudieras ponerte al día. (…) El trabajo es una distracción, te da una sensación de calma, y te ayuda a mantener la concentración, pero tan pronto terminas un proyecto, existe esa sensación de que pierdes el control”.

Para Robinson, las vacaciones lejos del trabajo lo hacían sentir impotente y abrumado, como a las miles de personas que padecen esta adicción.

De acuerdo con una encuesta de Privación de Vacaciones 2009 realizada por expedia.com entre trabajadores estaounidenses, el 34% de los empleados no utiliza todos sus días de vacaciones anuales y el 19% reportó que pospusieron o cancelaron sus vacaciones por motivos relacionados con el trabajo. Una reciente encuesta realizada por Reuters/Ipsos encontró que sólo el 57% de los trabajadores estadounidenses utiliza todos los días de vacaciones a los que tienen derecho.

Expedia.com informó que 30% de los trabajadores que están vacacionando sienten estrés relacionado con el trabajo mientras se encuentran fuera.

La adicción al trabajo daña a los equipos

“Las empresas deben tener cuidado de los daños colaterales que los adictos al trabajo pueden ocasionar a sus compañeros», dice Craig Chappelow, un miembro principal del Center for Creative Leadership, una institución sin fines de lucro que se especializa en la educación de liderazgo y la investigación.

Chappelow detalla que los empleados adictos al trabajo pueden crear desgaste con su actitudes y expectativas inflexibles.

“Es difícil porque (las tendencias de adicción al trabajo) son recompensadas en los niveles bajos y medios de la administración, pero a nivel ejecutivo, la misma ética del trabajo se convierte en una desventaja”, asegura Chappelow.

Los adictos al trabajo tienden a salirse con la suya con esos comportamientos, siempre y cuando a las personas que afecten directamente trabajen en un nivel de la organización inferior al de ellos.

Los altos directivos deben ser cuidadosos con dar promociones, bonos y elogios verbales a empleados con este problema a menos que su meta sea fomentar un ambiente de oficina forjado en una base de miedo y frustración.

“He tenido pacientes que tienen miedo de salir a su hora de comida –por no hablar de las vacaciones– por temor a que alguien esté cazando sus puestos de trabajo”, dice Robinson. “Tienen miedo de que no ser vistos como jugadores en el equipo”.

Robinson, quien pidió ayuda por su adicción al trabajo después de casi perder a su familia y amigos, ahora asesora a personas que luchan contra ese problema. Él explica que algunos de sus clientes dicen que no vale la pena tomar vacaciones porque el acto de prepararse para salir es abrumador.

Otros dicen que se sienten atados a su trabajo debido a la tecnología ubicua como el correo electrónico, mensajería instantánea, mensajes de texto y Wi-Fi, que pone al trabajo a unos pocos clics de distancia.

Robinson precisa que los adictos que buscan tratamiento tienen el reto de establecer límites que les permitan recuperar poco a poco una vida equilibrada.

Al final, los adictos al trabajo suelen enfrentar una crisis importante en sus vidas ya sea mental o física antes de buscar ayuda para su problema.