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Estados Unidos

Las mujeres del 11-S siguen luchando por el reconocimiento

Por Juan Andrés Muñoz

Hace unas semanas, un grupo de alrededor de 20 mujeres rescatistas subieron a una plataforma con vista a la zona cero.

Muchas no han visto el lugar desde hace años, no desde que esas enormes vigas de acero erigieran del suelo para construir el esqueleto de un complejo de oficinas, no desde que las huellas de las Torres Gemelas fueron reemplazadas por cimientos de concreto y una central depuradora, no desde todo el progreso que prosiguió a esos días oscuros…

…Hasta ahora.

La sub-inspectora del Departamento de Policía de Nueva York (NYPD por sus siglas en inglés), Terri Tobin, estuvo enterrada en los escombros de las antiguas torres en dos oportunidades el 11 de septiembre del 2001. Tobin tenía un enorme pedazo de vidrio alojado en su espalda y un bloque de cemento fracturó su cráneo. Terri se levantó de los escombros como una especie de superheroína y rescató a la gente que estaba en pánico, al herido, al desesperado, al asustado. En cierto punto, ella tomó con fuerza el brazo de un hombre y dijo: “estoy con el NYPD. No te voy a soltar”.

Terri no se soltó. Ninguna de estas mujeres olvidó.

La capitana Brenda Berkman buscó sin descanso a sus colegas bomberos. Berkman todavía llora, hasta este día, a los 343 que murieron. Brenda conocía a la mayor parte de ellos. La oficial Carey Policastro rastreó los escombros durante semanas, exponiéndose a condiciones horribles. Desde ese entonces, la oficial se preparó para el próximo ataque, entrenando alrededor del país para ser parte del equipo de emergencias.

Allí estaban mujeres del Ejército de Salvación, de la Agencia de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos, técnicos médicos de emergencias y el clero.

Muchas mujeres periodistas estuvieron en el lugar, incluso una de mis productoras Rose Arce. Ella fue destacada en el libro ‘Women At Ground Zero’ (Mujeres en la Zona Cero) – junto a ella parte del equipo de respuesta inmediata en emergencias—escrito por Susan Hagen y Mary Carouba, dos autoras californianas quienes querían plasmar las historias de estas mujeres. El libro fue publicado casi 10 años más tarde y las memorias tienden a desvanecer.

Hace unos meses, una de los bomberos destacada en ese libro asistió a una de las clases del kindergarten de la hija de mi productora. Un niño le preguntó como ella podía ser una ‘bombero’ si ella era mujer.

Como respuesta a esa pregunta, produjimos este documental que estrenamos el lunes en CNN en Estados Unidos. Es llamado ‘Beyond Bravery: The Women of 9/11’ (Más allá de la valentía: las mujeres del 11-S). El mismo ofrece una crónica del arduo trabajo heroico de estas mujeres, las cuales han luchado desde los ataques terroristas. Una de las mujeres dijo en el documental: “niños y niñas necesitan saber” que las mujeres estaban allí y sirvieron con coraje.

Es difícil para las mujeres estar en ese lugar en donde lucharon tanto y perdieron aún más. Hasta la actualidad, cuando alguien está frente a la Zona Cero, surge la pregunta: ¿cómo se puede llenar este vacío?

Tobin se convirtió en la subinspectora del Departamento de Policía de Nueva York, allí ayuda a enfrentar oficiales traumatizados quienes han cambiado de rangos desde el 11-S. Ella también contesta las llamadas en una línea directa para policías que están bajo estrés. Berkman ofrece recorridos al monumento tributo en el centro de visitas del World Trade Center para recordar las pérdidas de ese día.

En mi charla con estas mujeres, escuché las historias de cómo sacrificaron sus vidas para reconstruir, recuperar y restaurar la esperanza. Ellas quieren llenar ese vacío físico en la zona cero con un monumento conmemorativo a los amigos que perdieron. Ellas quieren ver de nuevo a personas trabajando, viviendo y sonriendo. Ellas están luchando por obtener un buen plan de seguro médico, para contribuir con los esfuerzos del Departamento de Seguridad Interna de Estados Unidos, para ayudar a reparar sus psiquis luego de ser testigos de la tragedia.

Lo que hace a estas mujeres diferentes es que ellas lucharon por los trabajos que tenían el 11 de septiembre. Berkman denunció al cuerpo de bomberos en 1982, preparando el terreno para que las mujeres se unieran al departamento. Regina Wilson, quien fue contratada a raíz de una demanda judicial, fue una funcionaria de vigilancia penitenciaria en el 11-S. Ella recorrió las ardientes torres ese día y estuvo a un camión de distancia de la muerte.

Existe un monumento conmemorativo para los bomberos cerca de la zona cero, el mismo no tiene alguna cara identificable de una mujer, pero ellas estuvieron allí.

Mucha de las mujeres se sintieron rechazadas los días posteriores a los ataques porque escucharon hablar de la hermandad de los trabajadores de rescate y su heroica labor. El público crea imágenes a raíz de grandes eventos históricos como estos ataques terroristas sobre quienes fueron los héroes.

“Hubo mujeres carpinteros”, me comenta Tobin. “Creo que había mujeres soldando. No creo que allí hubo tareas que desempeñan hombres en las que también mujeres trabajaron”.

Cuando le pregunte si ella cree que el público sabe eso, ella movió su cabeza tristemente.

“No”.

Aún así, sus esfuerzos durante esta última década las hacen sobresalir porque ellas siguen luchando para traer mujeres a sus filas. Hay pocas mujeres bomberos, y son una pequeña parte de la fuerza que estuvo el 11-S. En el departamento de policía, tan solo un 17% son mujeres, generaciones que llegaron luego que las primeras mujeres se unieran. Estos no son porcentajes inusuales en Estados Unidos, aunque el Departamento de Seguridad Interna de Estados Unidos esté conformado en un tercio por mujeres, desde que fue creado en el 2003.

Todavía existe resistencia a la presencia de mujeres –y minorías– en uniformes, aún cuando las mismas activamente son reclutadas. El Departamento de Bomberos de Nueva York ha estado luchando por años en contra de una demanda por discriminación racial.

A pesar de esto, las mujeres no se estacan en el conflicto. Ellas prefieren ser el ejemplo, al presentarse al público en sus uniformes y al hablar de sus trabajos. No hay nada más fascinante que ver a un héroe de la vida real y soñar con que te puedes convertir en uno de ellos. No se limitan ante la campaña de opinión pública hacia las mujeres.

En ese día en la plataforma frente a la zona cero, el día estaba gris y triste, mientras unas grúas levantaban vigas de acero en preparación para una revelación el 11 de septiembre, una prueba para ver si el monumento conmemorativo puede coexistir con las torres de oficinas. Las mujeres hablaron sobre la altura de las nuevas torres, recordando entre lágrimas en donde estaban el día de los ataques, y maravilladas de cómo el tiempo ha pasado.

El cielo estuvo igual, gris. Berkman me dijo recientemente: “el 11 de septiembre nos hizo sentir como que nunca podríamos confiar de nuevo de un día soleado”.