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Salud

¿Un consejo para comer menos? Cambia de mano

Por Juan Andrés Muñoz

Comienzas con una sola papa frita. Después comes apresuradamente y descubres que tus dedos están llenos de aceite y sal. Antes de que te des cuenta, ya te devoraste una bolsa entera de papas fritas mientras ves la televisión.

O tal vez tu comida favorita es el helado o la pizza. Sin importar cual sea, hay una sobrecarga de calorías cuando te terminas un empaque grande tú solo.

Comer sin pensar se convierte en un hábito cuando las personas se meten la comida a la boca, sin darse cuenta de la cantidad de alimento que consumen, qué tan satisfechos se sienten o a qué sabe en realidad la comida.

A continuación una sugerencia que salió en un estudio de la Universidad del Sur de California: cambia de mano.

Las personas que se comen un refrigerio con su mano no dominante reducen aproximadamente el 30% del total de consumo en comparación con los que usan su mano dominante, de acuerdo con el estudio que se publicó en línea en la revista Personality and Social Psychology Bulletin.

“Si las personas alteran la secuencia física de la acción que hay cuando comen en automático, es una manera de ganar un poco de control”, dice David Neal, quien era profesor asistente de psicología de la USC en el momento del estudio. A partir de ese momento, comenzó su propia compañía, Empirica research.

Para el estudio, Neal y sus colegas le dieron a cada uno de los participantes una bolsa de palomitas —algunas eran palomitas viejas (hechas una semana antes), y otras eran frescas (hechas menos de una hora antes).

Ellos se sentaron en una sala de cine oscura y vieron varios avances mientras tenían al alcance sus bolsas de palomitas. En los cuestionarios, ellos indicaron si habitualmente comían palomitas en el cine o no.

Después de que los participantes se fueron, los investigadores pesaron las bolsas. Ellos encontraron que las personas que indicaron que regularmente comen palomitas durante una función de cine, se comieron el 63% de la bolsa —sin importar si las palomitas eran frescas o viejas.

“Si eres del tipo de persona que se compra y come muchas palomitas, mientras te encuentres en ese ambiente, las seguirás consumiendo incluso si están añejas y horribles”, dice Neil.

Estar en un ambiente de una sala de cine oscura con un acceso fácil a las palomitas de maíz, parece ser el detonador de un hábito automático para comer, comenta.

“Las personas creen que su alimentación se controla por sus preferencias internas”, detalla. “Creemos que la cantidad de comida que consumimos se guía por qué tan hambrientos estamos o las opciones de sabor de la comida. Pero en realidad, ese no es el caso. El entorno juega un papel muy importante”.

Así que los investigadores alteraron el ambiente. En lugar de una sala de cine, prepararon una sala de reuniones oscura en donde se proyectaron videos musicales en una pantalla, con palomitas ya preparadas, Los participantes no comieron muchas palomitas cuando cambió el ambiente”.

Para el estudio final, les pidió a los participantes que utilizaran su mano no dominante si elegían comer palomitas dentro de una sala de cine.

La cantidad de palomitas viejas que se consumió por parte de los amantes habituales de las palomitas cayó alrededor del 30%. La cantidad de palomitas frescas consumidas también cayó, pero la diferencia fue pequeña.

“Es inconveniente e incómodo comer con la mano no dominante, pero el efecto es mucho mayor cuando la comida es horrible”, dice Neil. “Esto sugiere que no solo es la incomodidad. También te hace pensar, ‘¿Existe un valor en lo que estoy haciendo? ¿Esto sabe bien? ¿Tengo hambre?’ Si la respuesta es no, para de comer”.

Los investigadores tomaron prestado este truco de los estudios de neuroimagen que demostraron que los hábitos de las personas se alteran cuando se les pide realizar tareas con su mano no dominante.

Salir a cenar a un restaurante de lujo y usar tu mano no dominante podría hacer que tu comida se vuelva torpe e incómoda. Así que este consejo podría ser más práctico para cuando te sientes frente del televisor, en donde tu forma de comer refrigerios se puede salir de control.

“La idea general es que confiar en tu fuerza de voluntad y autocontrol, a menudo no es muy efectivo”, dice Neal. “No hace que la personas cambien a una conducta saludable”.

Intenta cambiar el entorno que desencadena tu forma de comer en automático, sugiere Neal. Podrías intentar cambiar a platos y utensilios más pequeños para comer menos, almacenar la comida chatarra en los estantes fuera del alcance, o podrías intentar comer con tu mano izquierda (si eres diestro) o con tu mano derecha (si eres zurdo).

Pero tal vez este consejo no funcione si eres ambidiestro.